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martes, 17 de febrero de 2009

Madrid / Rosario

Fin de viaje

Dos noches en Madrid. No se puede dejar de comer en Madrid. Creo que si viviera en esta ciudad mi anatomía se parecería a la de Alex de la Iglesia. Madrid me sirve para terminar de digerir lo vivido en Berlín, para llegar con la cabeza más cerca de la realidad. Estar en la Berlinale fue vivir durante una semana en el centro del universo cinematográfico. El cine del mundo estaba concentrado allí y yo era partícipe-espectador. Hoy con los pies en Rosario puedo ser sólo un espectador distante de ese universo cinematográfico, salvo que algunas de las redes tiradas por allá nos permitan acercarnos nuevamente y cambiar esa condición. En Madrid los días fueron de plento sol, fríos pero no tanto como Alemania. Al haber recorrido en varias oportunidades la ciudad, en este viaje me interno en la FNAC o en el Corte Inglés para analizar las últimas ediciones en dvd de films que todavía no llegaron a la Argentina. Me compro una caja de Glauber Rocha recién editada por Cameo. Hay otras películas que me interesan pero mi presupuesto no da para más. Seguramente volveré por Europa, pienso, y sino siempre está la mula o el torrent a mano, aunque no es lo mismo. Hay ciertos materiales por los que estoy dispuesto a pagar aunque los pueda conseguir con un click del mouse. El viernes a la noche salimos de bares con Nati y Matías, antes le pegamos una miradita a Días de Mayo en la casa de ellos, ya que en el momento del estreno estarán a miles de kilómetros de distancia. El sábado fue un auténtico día peronista con un plato de paella en la Plaza Mayor y una caminata por La Latina. Matías aprovecha y me hace un reportaje instantáneo para su blog, utilizando mi teléfono como cámara de video. A la noche, antes de partir para Barajas, paso por el rodaje del cortometraje de Fernando Ronchese, un ex alumno de la Escuela de Cine de Rosario que vive en Madrid y que está intentando armar proyectos en España.
El taxi al aeropuerto me sale más caro de lo que pensaba, casi no me quedan euros en el bolsillo. A diferencia de la entrada en España, a la salida, el oficial de migraciones tiene un trato más amable. Me ve con un afiche de la Berlinale en la mano y me pregunta:
- ¿Viene de la Berlinale?
- Sí, -le contesto.
- ¿Está con alguna película?
- Si, soy director.
- ¿Y como se llama su película? – el hombre es muy amable al preguntar.
- Días de Mayo –digo y el flaco me mira y después lo mira a su compañero que está en la otra cabina hasta que habla.
- A mi no me suena –dice.
- Lo que pasa es que todavía no está terminada –le digo para tranquilizarlo ya que veo la cara de preocupación.
- Ahhh –dice como aliviado- todavía le falta promoción –agrega.
- Si.
- A mi el que me gusta en las películas argentinas es este Darío …. –se traba, no se acuerda.
- Grandinetti – agrego pero el tipo me mira un poco desconcertado- el que trabajó con Almodóvar –digo tratando de aclarale la situación, pero el nombre de Almodóvar no es bien recibido.
- No, a mi Almodóvar no –dice- no, yo no soy de Almodóvar, pero ¿cómo se llama? –vuelve a preguntarse- Darío…
- ¡Darín! –le grito.
- ¡Sí ese! –dice eufórico.

Es increíble lo que pasa con Darín ¿por qué será? Nunca voy a terminar de entender eso del “carisma” y como conecta independientemente de cualquier otro valor. Por suerte conseguí un asiento al lado de la puerta de emergencia, por lo tanto pude estirar las piernas y dormir unas cuantas horas en el avión.
Rosario y mi intento de acomodarme al jet lag y mi intento de reflexionar sobre los diez días que pasaron.

viernes, 13 de febrero de 2009

BERLIN / MADRID

Miércoles
Ultimo día de festival para mi. Comprar algunos regalos e intentar ver algo que no pude ver. Anita (Taleb) que me ha criticado mis últimos comentarios en este blog, me recomendó algunas cosas del Museo del Cine de Berlín. Pero cuando llegué la señora muy estricta que estaba en la puerta no me permitió pasar. La puntualidad alemana es rigurosa. Me quedaba conocer la sala del Berlinale Palast, el lugar donde se hacen las premieres de la películas en competencia o que están en la sección oficial. También es donde se inaugura y cierra el Festival. Conseguí una entrada para las 22:30 para ver Notorious, film sobre el rapero BIggie Smalls a quien asesinaron en 1997 en lo que se supone fue una guerra de los llamados gansgtas que se cobró su primera víctima con el rapero (de la costa oeste) Tupac Shankur enfrentado a Smalls (de la costa este). En realidad el tema no me interesaba demasiado pero una buena película puede hacernos interesantes la cosa más anodina que exista sobre la tierra. No es el caso de Notorious, un film chato, previsble, con todos los lugares comunes del biopic melodramático. Creo que no funciona ni como telefilm. A veces no se entiende que hacen ciertas películas en festivales tan importantes y prestigiosos. Por momentos pienso que la programación de esos festivales está cada vez más condicionada por el mercado y las productoras que por un criterio artístico. O mejor dicho: está condicionada por el criterio artístico de quienes diseñan ese mercado, en donde muchas veces participan grandes películas, pero que son afines a esos intereses.
Mi último paseo en Berlin fue en un ómnibus que me llevó de la Potsdamer Platz hasta la estación del Zoo, a unas dos cuadras de mi hotel. Comí un kebab y a esperar el taxi al aeropuerto. El avión sale con un poco de demora por una huelga de bomberos pero antes del mediodía estoy en Madrid en la casa de los amigos Matías y Nati, excelentes anfitriones. Ellos viven a la vuelta de Plaza Mayor, una zona que conozco bastante bien. Aprovecho a caminar y me doy cuenta que todo el mundo habla en español, y si bien esto parece una estupidez, para mi no lo es. Mi oído estaba acostumbrado a escuchar durante todo el día un idioma que era incomprensible. Madrid es una especie de respiro, punto de descanso antes de volver a la Argentina. Madrid siempre me resultó una ciudad muy amigable, quizás la más amigable de Europa. Recorrer los bares empezando por el Museo del Jamón es mi primera tarea.

miércoles, 11 de febrero de 2009

berlin parte 5

miércoles

Cae nieve sobre la ciudad, una nieve que podría llamar leve que se arremolina cerca de la ventana de mi habitación pero que cuando llega a la calle, al asfalto, no deja prácticamente huella.
Ya hace una semana que estoy aquí y ya tengo ganas de estar nuevamente en Rosario. Los afectos tiran y una semana es suficiente tiempo para estar alejado. Ya quedan pocas cosas por hacer en el festival. Una o dos reuniones previstas para hoy como colofón de unos días muy intensos, de recorrer uno de los mercados de cine más grandes del mundo y de poder contactar a las personas que desde Argentina sería casi imposible hacerlo. La Berlinale es una gran puerta, uno puede atravesarla y sacar provecho o quedarse en el marco de la puerta, boquiabierto sin tener posibilidad de accionar. Creo que atravesamos la puerta, pero todavía no sé cuantos pasos hacia delante pudimos dar.

BERLIN PARTE 4

lunes / martes (narrado en tiempo presente)
primer encuentro con el público, 7 minutos de película, 3 de discurso (en inglés), sé lo que tenía que decir pero mi imperfección con el idioma se nota y yo no lo disimulo, pero este es un pequeño detalle, espero, todo lo demás está OK. Cuando se proyectan las imágenes creo ver o sentir una muy buena reacción en el público que está allí. Pero en realidad no lo sé, productores y distribuidores con poco tiempo para ver nada invirtieron una hora en ver 6 fragmentos de 6 películas latinoamericanas. Salimos de la proyección y me encuentro con mi amigo Settimio, que vive hace muchos años en Berlín. El ha sido productor, editor y unas cuantas cosas más gran parte de los films de Fernando Birri. Ahora vive en Berlín con su pequeña hija y su esposa. Quedamos en cenar juntos al día siguiente.
Una cerveza alemana tirada en la casa de las 100 cervezas junto a los dos socios de la producción de Dias de Mayo: Claudio y Sergio (que acaba de llegar). Hace frío. Un rato más tarde estábamos nuevamente en el European Film Market. A las 19 hs ya casi no queda nadie. Alguien dice: “Vamos a lo de los chilenos, hoy tienen su recepción en el Marriot”. Un rato después estamos saliendo hacia el brindis de Chile, pero en el camino nos servimos de una degustación de vinos en el stand del Wine Country Film Festival de California, USA. Un festival de cine y vinos. Queda un solo catálogo y el señor que sirve los vinos nos pide que no lo llevemos.
Quince minutos después estamos en el Hotel Marriot. Los de Chile solo sirven bebidas, y el grupo tiene hambre. Es hora de partir hacia la recepción de la Embajada de México. Tequila, cerveza Corona, Margaritas que salen de una máquina y unos nachos hacen esperar a un catering de bocaditos mexicanos, picantes, empanaditas y algunas cosas más. Las caras se repiten, los que tomaban pisco ahora hacen lo mismo con el tequila. Pero llega el momento de partir nuevamente: La fiesta de Brasil. Unos cuantos taxis para llegar al lugar. Una pantalla circular que rodea el techo está apuntada por 8 proyectores que emiten imágenes de films brasileros y un DJ que da cuenta de que eso es una fiesta aunque no hay mucha gente. Los que tomaban pisco y margaritas ahora toman caipirinha, pero se pude tomar cualquier cosa, sin restricciones, sin pagar. También hay unos bocaditos muy ricos. Cerca de la barra hay un hombre de cara conocida que me saluda. Se trata de Stephen Ashton, el director/fundador del Festival de Cine y Vino de California. El hombre ahora me da el catálogo y su tarjeta.
El cansancio me gana, el lugar cada vez está más abarrotado de gente. La diferencia de temperatura entre afuera y adentro es abismal. Un taxi rumbo al hotel vuelvo a ver –ahora de costado- la estatua dorada de la película de Wenders.

martes

el último día de unos cuantos que parten mañana.
Caminata por una linda y elegante calle cercana al hotel. Lluvia. Café bajo techo.
Metro y Potsdamer Platz nuevamente. El EFM. Alguna reunión, búsqueda de información. Más tarde un sandwich y una coca. Más tarde hacia los cines Cinemaxx. Y la proyección again. Mi discurso es más fluido, sin trabas, pero debo tomar clases de inglés. Me espera Settimio con su hijita. Voy a comer a la casa de él. Settimio es italiano/argentino. Cocina unas pastas muy ricas, acompañadas por un vino español. Su mujer es alemana y su hija habla con él en italiano, con la madre en alemán y entiende un poco de español. Hace mucho que no nos vemos. Nos ponemos al día. Tomamos café y cognac. Cerca de las 11 de la noche vuelvo hacia Potsdamer Platz, el Festival de Karlovy Vary organiza una fiesta o recepción o como le quieran llamar. Lo hace en el primer piso de un complejo de cine. Con Claudio y Sergio intentamos ir pero no nos dejan entrar. Vamos a tomar unas cervezas y de paso aprovechamos para hacer un balance de nuestra estadía en Berlín. La primera impresión es positiva, en el transcurso de los días nos iremos enterando acerca de cuán positiva ha sido. Creo que hay una buena película que la gente va a descubrir.
Sigue lloviendo en Berlín y esta noche el taxi no pasa cerca de la estatua de Wenders. Pero el taxista escucha a todo volumen a Pink Floyd en ese disco que habla de un muro.

lunes, 9 de febrero de 2009

berlin parte 3



Sábado,
Trasnochar con Internet me acomoda los horarios a la Argentina pero me hace cargar con sueño y cansancio durante el día. Un día tranquilo, de paseos, recorridos y reuniones sociales. Aunque en estos casos las reuniones sociales siempre se vinculan con el trabajo.
El edificio del EFM (Eurpean Film Market) está pegado a una parte del Muro de Berlin que se conserva como una especie de museo al aire libre. Cercado por una valla se erige hacia uno de los costados del edificio del Martin Gropius Baus (EFM). Y si seguimos por esa calles encontramos algunos vendedores de recuerdos del Este y casi dos o tres cuadras más adelante está el Checkpoint Charlie, el ex paso fronterizo más famoso entre las dos Alemanias con reproducción de cabina de control incluída. Un monumento a los vencedores de la guerra fría.
Aguas Verdes fue la película que vimos por la noche. Cuando salí del cine me invadieron muchas dudas, pero muy diferentes a las que me surgieron con la película de Lucía ya que como espectador podía dialogar con el Niño Pez, pero no así con Aguas Verdes.
Un restaurante italiano y una larga charla con parte de la delegación argentina para cerrar la noche.

domingo / lunes
Hoy amaneció con sol. Mi resfrío de la última lluvia rosarina empeora por la mañana. En pocas horas presentamos el work in progress, si bien ya estoy aclimatado, lo único que me tensiona es el hecho de tener que hablarle en inglés a una pequeña concurrencia, tengo armado un discurso y unas ideas que puedo acortar si me veo en aprietos. Pero creo que el hecho de mostrarme dubitativo y con un inglés precario puede ser un punto a favor.
Ayer fue un día largo. Hubo muchos contactos con gente a la que puede interesarle Días de Mayo. El trailer de la película los seduce a todos los que lo ven. Un gancho que ojalá se mantenga con el film.
Por la noche tuvimos una larga recorrida que comenzó en la residencia del embajador argentino en Alemania y siguió en las fiestas de la productora MK2 y en la de la película Gigante (film argentino-uruguayo en la competencia oficial). La de MK2 era en un lugar que podría ser equivalente al Berlín rosarino y la de Gigante al Parque España de Rosario, y la gente de cada fiesta también era análoga a esos mismos espacios de nuestra city.
Ya cansado, con mucho frío y en un taxi comandado por un turco (casi todos los taxis los manejan extranjeros) atravieso la ciudad desierta y parece imponente. Como si fuera por Libertador en Buenos Aires pero dos veces más ancha. Un inmenso cartel de L’Oreal (sponsor del festival) atraviesa esa giganetsca avenida pero me llama la atención la estatua dorada que está enclavada en una especie de rotonda. La identifico enseguida. Es una de las imágenes recurrentes de Las alas del deseo, la película de Wim Wenders. En el taxi la calefacción es perfecta y por momentos creo que me está llevando para cualquier lado, pero rápidamente distingo las luces del hotel y pienso que no todos los taxistas del mundo están cortados por la misma tijera.

sábado, 7 de febrero de 2009

berlin parte 2




jueves
El desayuno del hotel está muy bien. Como detalle interesante: 12 variedades de te y salmón rosado.
Son 5 estaciones de metro/tren hasta Postdamer Platz, el centro del Festival. Una zona del Berlín más moderno, un tanto oficinístico y enorme como todas las cosas que hacen los alemanes, parece que tuvieran una tendencia a que su arquitectura y sus espacios urbanos tengan grandes dimensiones. El Festival se instala en una especie de Puerto Madero alemán, en donde la zona que antiguamente era el Este Berlinés o la DDR. Ya no quedan rastros del muro, solo un par de flacos disfrazados de soldados de la Alemania Oriental ofreciendo sellar en los pasaportes el visado de para atravesar la “cortina de hierro” Las oficinas del European Film Market ocupan una mansión o algo más que una mansión, como si fuera el edifico de la Plaza Cívica de Rosario destinado exclusivamente a una sección del festival. Acreditación, bolso, algunos catálogos. Mi inglés mejora ostensiblemente o los alemanes tomaron el mismo curso que yo. Argentina comparte el stand con México. Allí están María Nuñez, Delfina Peña y el jefe del stand: Bernardo Bergeret a quien desde que lo conozco nunca lo ví tomar un respiro en su laburo (algo poco común para un funcionario), Guido Rud (particular personaje de la distribución local) y Hernán Guerschuny y Pablo Udenio, los chicos de Haciendo Cine, responsables de que yo esté aen esta ciudad.
Las horas pasan y no pasa nada. Compramos teléfonos celulares por 20 euros con 5 euros de carga. Todos los argentinos tenemos el mismo Nokia. Después Internet como pasatiempo de varios de los que estamos allí. Cerca de la media tarde descubro que no he almorzado, me dediqué un largo rato a subir a la web el trailer de Días de Mayo (ahora está en youtube y en facebook). Hay un restaurante filipino a la vuelta del EFM. Me tomo una sopa vietnamita de pollo.
A las 19 horas se va desalojando el EFM. Con un grupo (argentinos, mexicanos, colombianos y chinos) nos vamos a comer cerca del Berlinale Palast. A unas cuadras están Clive Owen y Noami Watts, pero no nos importan. Un postre en Mac Donalds y de regreso al metro. Llegamos al hotel y veo una persona conectada a Internet con una notebook, intento conectarme con mi máquina pero me pide password, se lo solicito al conserje pero me responde -en ese inglés en el que nos entendemos tan bien- que no me lo puede dar. Le explico que en la info turística del hotel dice que deberían darme el servicio de wi fi, pero no hay caso. Parto con mi notebook y camino una cuadra y media y me topo con el cine Delphi, y al lado y formando parte de la misma construcción: el bar Cuasimodo, con wi fi gratis para los clientes que quieran utilizarlo. A mi me interesa poder probar el Skype, pero hasta ahora solo he podido a medias. Me comunico con Anju y el Skype funciona pero la camarita (lo esencial) parece que tiene un problema. Me tomo un capuchino y un Jim Bean y camino al hotel a dormir.

viernes
Por la mañana otro de los conserjes me permitió conectar la notebook a la red del hotel. Ahora siendo las 3 AM, estoy en el lobby del Astoria frente a mi pequeño monitor de 12 pulgadas. Hoy almorcé la auténtica salchicha alemana con chucrut y hoy también fue la presentación del Niño Pez, la nueva película de Lucía Puenzo. Toda la delegación argentina estuvo allí presente. Estuvimos. Ya están por acá Liliana Mazure (Presidenta del INCAA) Pascual Condito, distribuidor y personaje necesario del cine argentino. Previamente hubo un cóctel en un bar muy clásico y europeo. La medida justa para la película. Se proyecto en el Zoo Palast, un cine muy grande que era antiguamente la sede del festival. El Niño Pez es de esas películas que necesitan lo que llamo digestión fílmica, algo que me sucede a menudo y que me gusta sentirlo. Procesar un film de a poco significa que hay algo en esa película que todavía hay que terminar de digerir. Creo que es más arriesgada narrativamente que XXY, pero a su vez aborda una temática que ya ha transitado cierto cine reciente, con links que podrían acercarla a Martel, Trapero o Albertina Carri, pero sólo en lo temático. Lo que más me sorprendió de la película fueron dos de las actuaciones: Mariela Vitale o Emme, y la aparición de Arnaldo André en un personaje que me hubiera gustado ver más tiempo en pantalla. Lo importante –creo- es que hay elementos, señales y elecciones en la puesta en escena que vinculan a Un Niño Pez con XXY y eso habla de la existencia de un autor y de una mirada personal, algo que siempre es bueno saludar y que se debe respetar.
Luego de la película nos ofrecieron ir a una fiesta Queer pero la mayoría optó por el descanso.

jueves, 5 de febrero de 2009

rumbo a BERLIN

Un poco menos de cuatro horas para llegar hasta Ezeiza. En el ticket decía breakfast y lunch. En ningún momento aparecía la palabra dinner o cena. Por lo que intuimos que podíamos quedarnos sin comer en el viaje. Un sandwich de milanesa para mi y un tostado napolitano para mi socio Claudio.
Por suerte en el Airbus de Iberia la palabra lunch era análoga a cena. Pollo o pasta preguntaba la azafata. Cada vez que surge esa pregunta en un vuelo recuerdo aquella película –Aeropuerto 77 creo- en donde los que habían comido pollo (¿o carne?) se descomponían –incluído el piloto obviamente- y comenzaba uno de aquellos films denominados “catástrofe¨. Dije pollo y crucé los dedos. No hubo problemas. El viaje transcurrió sin mayores complicaciones y sin turbulencias.
Ahora en Barajas en un bar escribiendo estas palabras, esperando las cuatro horas que restan para subir al próximo avión que nos deposite en Berlín. Los controles y la cara de pocos amigos de los guardias españoles es mayor que en otros viajes. Me revisaron el equipaje de mano hasta el último detalle, hasta pasaron las postales (sueltas y de a una) por el aparato de rayos X. Son fotos en blanco y negro y el dorso es mayoritariamente blanco. ¿Habrán pensado que están fabricadas con alguna sustancia prohibida? Me miro al espejo del baño y creo no tener aspecto de terrorista islámico ni de miembro de la ETA, pero el tipo que examina mi pasaporte me pregunta si ya estuve en Europa en otras oportunidades. Sí contesto (es mi noveno o décimo viaje pienso). ¿Trajo su pasaporte anterior? Pregunta. No, le respondo que el que tiene en sus manos es nuevo, lo acabo de renovar. Pero el tipo insiste y me vuelve a preguntar por el viejo pasaporte, le vuelvo a responder que no lo tengo y me deja pasar. ¿Debería haber traído un documento inservible?
Intentamos conectarnos vía wi fi en el aeropuerto, pero algo no funciona. El vuelo se retrasa media hora. Sale 19:40. Hasta cerca de la medianoche no pisaremos suelo berlinés.


Hay muchas notebooks en el bar del aeropuerto. Algo que no me extraña tanto como la proliferación mundial de blackberrys. El viajero de esta parte del siglo veintiuno debe tener su notebook (cada vez más pequeña) y su blackberry. Mi Powerbook debe tener cerca de cuatro años, pero todavía funciona después de haber sobrevivido a caídas y maltratos varios.
El viaje de Madrid a Berlín dura dos horas y media, en el ticket anuncian lunch, pero en el avión nos avisan que lo que se consuma habrá que abonarlo. Entonces: no hay consumición en este trayecto. Las valijas que habíamos despachado en Buenos Aires, para mi sorpresa, aparecen rápidamente en la cinta transportadora.
El hotel Astoria, si bien comparten parte del nombre, no se asemeja al Waldorf Astoria de New York, aunque sí es una versión más moderna del Hotel Waldorf de Buenos Aires regenteado por españoles, donde paraba con mi padre de chico.
El Astoria de Berlín es un pequeño y antiguo hotel remodelado o modernizado. El conserje, un alemán rubio de pelo cortado al ras y tres aritos en su oreja izquierda habla inglés tan bien como yo, lo que es una ventaja y a su vez un problema. Nos entendemos pero muy limitadamente.
Son las 11 pm de Alemania, salimos con Claudio a buscar un lugar a donde comer. Kebab en la calle. Hace frío dos grados. En la habitación no funciona el wi fi. Según el conserje solo funciona en el lobby. Quiero comunicarme con mi casa en Rosario, así que bajo con mi notebook y mi celular con wi fi. Por alguno de los dos medios debería comunicarme. Por otra parte instalé una batería de herramientas para poder hablar por teléfono vía Internet y estoy ansioso por hacerlo. Pero en el lobby tampoco se conecta Internet. El conserje, con el cual a esta altura ya conversamos fluidamente me ofrece una notebook del hotel para poder conectarme. Le pregunto si tiene un password, así lo hago directamente desde la mía, pero no sabe y no contesta. O mejor dicho contesta que no sabe y me da una explicación en donde logro entender que la notebook es el servidor de la red que en unos días podremos usar desde el hotel y desde la misma habitación. Pero en unos días me voy pienso pero no se lo digo.
Así que con la notebook del hotel logro contactarme con Anju en Rosario.
Llegué.

domingo, 25 de enero de 2009

domingo, 18 de enero de 2009

domingo

Mientras en la tv están los Baby Einstein, leo los diarios y preparo mentalmente los fragmentos de Días de Mayo que se verán en Berlín. El tiempo de proyección es menor al que había en la sección Work in Progress de Mar del Plata, por lo tanto habrá que reducir la cantidad de escenas, pero mantener el clip con el tema de Antonio Birabent. Este clip de alguna manera hace una síntesis o muestra un pantallazo de gran parte de las escenas del film y funciona como un elemento publcitario. Pero también es importante poder mostrar como están construídas la escenas internamente dentro de la estructura total ya que eso da una idea aproximada del tono y la forma del film, cosa que no se puede apreciar en un clip. Elegir 7 minutos no es fácil pero hacia allá vamos.

miércoles, 14 de enero de 2009

DIAS DE MAYO A BERLIN


"Días de Mayo" ha sido uno de los seis trabajos seleccionados para su participación del Latin American Works in Progress, largometrajes latinoamericanos en proceso, en el marco del European Film Market (EFM) de la Berlinale, que este año se desarrolla del 5 al 15 de febrero.
La sección consiste en la exhibicion de fragmentos de los films en proceso seleccionados. Los responsables por cada film, presentes en la Berlinale realizan un pitching sobre su proyecto a la audiencia de profesionales acreditados al EFM, provienentes de distintos sectores de la industria internacional. 
A estas sesiones asisten destacados productores, distribuidores, directores y programadores de otros festivales, vendedores y compradores y demás acreditados al EFM. 
La sección brinda así una posibilidad de colaborar de este modo en la búsqueda de ayuda y financiación para los trabajos seleccionados y, al mismo tiempo, brindar un marco de prestigio para la presentación de estos trabajos. 
Cada proyecto tiene un tiempo máximo de 10 minutos para su presentación (tiempo real y riguroso), repartido entre exhibición de material y pitching. El mismo se exhibe dos veces. El Lunes 9 y Martes 10. Ambas tendrán lugar en una de las salas del complejo de cines CinemaxX (uno de los principales complejos de cines del festival)
Esta iniciativa está organizada desde Argentina por la revista Haciendo Cine.

sábado, 10 de enero de 2009

17 años después

1992, febrero, primera y última vez en Berlín, volví a Europa varias veces, repetí ciudades y países. De Berlín tengo el recuerdo del frío, de los pedazos de muro que todavía quedaban al costado de las vías de un tren que atravesaba la ciudad y de un hombre que apuntaba con un arma hacia mi cámara de Hi 8 mientras yo intentaba grabar lo que fue el Este Berlinés, aquella zona que quedaba detrás de la cortina de hierro y que intentaba integrarse a un mundo que no le pertenecía. Ese año conocí la Berlinale, casi como un turista, acreditado gracias a un amigo correntino-romano productor de cine.
Dentro de un mes vuelvo luego de 17 años, otra vez a la Berlinale, esta vez acreditado y con una película en el bolsillo. Veremos que sucede.

viernes, 14 de noviembre de 2008

mardel 5

Mar del Plata está lleno de gente, en realidad está lleno de pibes que vienen a unos juegos deportivos provinciales. Dicen que son como 35.000 y por la cantidad que se ve caminando por las calles pueden ser muchos más. Los hoteles están repletos. No solo hay festival de cine y juegos deportivos sino también Copa Davis en pocos días. Ayer hubo 30 grados y las playas del centro parecían los hormigueros típicos del verano. Sin embargo en las salas de cine no hay demasiada gente, algo que llama la atención teniendo en cuenta las concurrencias masivas de años anteriores. Algunos dicen que es el cambio de fecha, otros responsabilizan a la crisis económica mundial, otros a la progamación y hay quienes dicen que no se lo ha cuidado lo suficiente al festival y hasta hay rumores de que corre riesgo su continuidad. Por lo pronto sigo con mi tendencia francesa, dos noches seguidas en el cine Ambassador: El Samurai de Melville y volver a visitar una película que me retrotrae a mi infancia, pero no sé si porque la ví cuando era chico o porque el rostro impávido de Delon caminando por Paris y subiéndose a esos típicos Citroen íconos del cine francés de los 60/70n están grabados en parte de mi historia.
Ayer a la noche reincidí en el Ambassador pero esta vez para ver lo último de Agnes Varda: Les Plages d'Agnes. Esta señora de 80 años respira cine por todos lados en este documental autobiográfico y emotivo. Por momentos se torna un poco largo y también se acelera cuando tenemos ganas de saber más. Pero ver a esta mujer con tanta fuerza y energía y con las ideas tan claras es envidiable y cualquier crítica se torna irrelevante.
Luego de la proyección seguimos hablando en un bar -con Quintin, Flavia, Diego Lerer, Jorge Bernardez y el crítico uruguayo Jelinek- acerca de Varda, de lo bueno/malo de los festivales argentinos, de los cineastas unitarios y de los federales, de los jubilados que vienen al festival y del costo de la luz.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

MDP 4

La Frontière de l'aube de Philippe Garrel.
En cada película de Garrel me parece estar asistiendo a un nuevo capítulo de una gran novela, hay unidades estéticas y temáticas que conectan entre sí a cada film. La muerte joven siempre está presente como el fantasma de Nico (una de las muertas/mitos del rock y pareja de Garrel). También la cámara de Garrel tiene una particularidad, sus planteos son muy sencillos pero a su vez muy identificables con el autor. El blanco y negro, la cámara en mano y luego en el trípode, los encuadres cerrados, los fondos vacíos son una especie de marca de fábrica. La sensación que estamos asistiendo a una muy buena película pero que no termina cuando llegan los títulos.
Ayer tuve la posibilidad de ver "De son appartement" de un tal Jean Claude Rousseau, de quien se está haciendo una mini retrospectiva. El tipo es un señor grande del cual yo no tenía ninguna referencia por lo tanto me interesó saber de qué se trataba. Me encontré con una especie de versión degradada de algunas cosas de Godard. A medio camino entre la autobiografía-diario personal-ensayo y el video arte no sé si tomar muy en serio a este señor que reproduce algunos mecanismos anti narrativos de la década del 60 pero con menos gracia. Lo que en Godard o en Chantal Akerman cautivan en Rousseau dan un poco de sueño (no mucho, pero sueño en fin).
Los festivales sirven para salir del dvd y poder entrar en el mundo fílmico de lo que rara vez podemos apreciar en su soporte original, entonces salí raudamente de las imágenes digitales de Rousseu y me convertí en un espectador más tradicional o en un cinéfilo "demodé": vi Dos Hombres en Manhattan de Jean Pierre Melville y hoy repetiré con el clásico El Samurai, del que solo recuerdo una vieja copia en VHS.

MDP 3

En los festivales de cine si uno no saber que ir a ver siempre puede salvar las papas alguna película francesa. Aunque la moda pase por Taiwan, Filipinas, Ceylan o Turquía, los films franceses siempre no protegerán de esos bodrios a los que ingenuamente podemos entrar a ver.
La primera película francesa que vi ayer, en realidad fueron 10 minutos, fue DIAS DE MAYO, de la cual por ahora no voy a hablar ya que para eso está el blog popio de la película que en pocos minutos retomaré. 3 películas francesas, una catalana y una inglesa hasta ahora, 3 en blanco y negro y dos en colores. 3 proyectadas en cine y dos en video.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Hotel Dorá MDP 1

Está vez es el Hotel Dorá o Gran Hotel Dorá. En este hotel fue conserje un tío abuelo mío que vivía en Mar del Plata y que luego tuvo un pequeño hotel familiar en donde nos alojábamos todos los parientes que veníamos a veranear a la Ciudad Feliz a principio de los 70. Hace cinco años ininterrumpidos que asisto al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, casi un veterano si les sumo los primeros 3 o cuatro desde el 96 hasta el 98 aproximadamente. Creo también que será el primer festival en donde me tomaré mi participación con bastante calma. Mañana en el Work in Progress se pasan 10 minutos de DIAS DE MAYO. Una especie de festival de películas sin terminar o concurso de trailers largos. Doce fragmentos de doce películas que uno debe imaginar al ver un pequeño adelanto. Por lo pronto será el primer contacto de pedacitos de DIAS DE MAYO con el público. Mientras tanto ver películas, encuentro con viejos conocidos y algo de mar y playa para ver al pequeño Ciro fascinarse con su bautismo marítimo.

martes, 4 de noviembre de 2008

en breve

El  11 de noviembre a las 11 horas en Mar del Plata, en la sección Work In Progress se proyectan 10 minutos de Días de Mayo, una pastilla de lo que será la película. Un pequeño testeo, muy relativo por cierto, pero sirve para ir calentando motores. La película tiene casi un corte listo. El sonido y la música están en camino de terminarse. Pero por suerte hay algo que sabré recién sobre el final del proceso de laboratorio y quizás sobre el mismo estreno de la película: LA PROYECCION EN CINEMASCOPE. Para mi todavía es una intriga ver una película mia en este formato, quizás no haya mucha diferencia... pero creo que la habrá y espero que sea una buena sorpresa.

martes, 28 de octubre de 2008

fotos camino a santa fe



Juan manejando, su rostro genera desconfianza al resto de los pasajeros. 

Caren con su look "actriz indie" también desconfía de las virtudes de manejo de su inseparable 
amigo Juan.

Santiago y Caren rememorando la última escena de Días de Mayo. Santiago con su barba símil Capitán Monasterio observa el tan variado y entretenido paisaje que nos depara la autopista Rosario-Santa Fe



















Juan desconcertado ante la cerveza santafesina decide darme el volante para regresar a Rosario.

miércoles, 22 de octubre de 2008

una charla en Santa Fe

Menos de dos horas de auto y esta noche presentamos un adelanto de Días de Mayo en el Festival de Cine de Santa Fe. Algunas imágenes y un posible trailer. 
Santiago, Caren, Juan y yo conversaremos con alumnos de la Escuela de Cine de Santa Fe y con algún distraído que pase por la sala de ATE.

lunes, 20 de octubre de 2008

LA CAPITAL DEL CINE DEL INTERIOR

El viernes en el diario La Capital y el domingo en el suplemento de Santa Fe del diario Crítica se publican notas referidas al desarrollo de la producción cinematográfica en la ciudad de Rosario, el decano titula La ciudad como set de filmación y el diario de Lanata El cine local busca la vereda del sol. Las notas son bastante parecidas en su contenido aunque creo que son más bien informativas y no llegan a profundizar en el análisis de la producción local. Es cierto que es muy difícil pedirle a un diario que haga ese tipo de reflexión, pero nos queda a nosotros comenzar a pensar en los nuevos escenarios que se darán a futuro en relación a esto e ir diseñando y proponiendo acciones y políticas para el sector y no dejar que esto quede solamente en manos de los funcionarios. 

sábado, 4 de octubre de 2008

trailer de dias de mayo

Lo digital me jugó una mala pasada. Pensaba colgar en este preciso instante un trailer o teaser, de pocos segundos con imágenes de Días de Mayo. Lo llevaba grabado o guardado en mi pen drive, pero en el afán de limpiar de datos inservibles a esta pequeña memoria portátil, creo que la tiré al tacho de basura.