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domingo, 14 de octubre de 2012

LA SOLEDAD DE UN HOMBRE SE MIDE EN UNA CANTIDAD DE BOTELLAS LLENAS O VACIAS

High and dry, el tema más up de Radiohead, pero también uno de los más melancólicos, Radiohead es esa mezcla perfecta de melancolía y un estado depre pero cool solo asemejable (en estado no en su estilo musical) con Nirvana. Terminó la fiesta y me di cuenta que en mi computadora tengo como cinco discos de Radiohead, pero que hace tiempo que no los escucho y me doy cuenta también que este es el momento de repasarlos.
Hoy es el aniversario de mi nacimiento, en realidad fue hace unos días, pero el festejo se pospuso hasta hace unas horas, las condiciones son más propicias el fin de semana, el sábado a la noche. La posibilidad de confrontar con amigos y conocidos algo que puede estar cercano a la emoción. Lo emocionante de que haya gente que te salude y que le interese compartir unas horas en ese espacio geográfico y temporal.
Los amigos cambian, se renuevan o aparecen otros, las circunstancias ponen al tiempo en perspectiva. Las fiestas mutan, la música también pero siempre es la misma. Las caras las vence el tiempo, la felicidad se escapa por una hendija pero permanece en algunos lugares y se va definitivamente de otros. 
La medida exacta es este día, en que la casa queda vacía antes o después que otras veces, antes o después que otras veces en otras fiestas. Pero la música sigue sonando hasta el amanecer, pero el amanecer solo soy yo. Oculto tras la pantalla, nada que ocultar. 

Everybody have something to hide except me and my monkey 
o sino la frase puede ser esta:
Everybody have something to hide except me and my dog.

La frase no tiene nada que ver pero la música siempre trae el pasado al presente, y rara vez se encuentra con el futuro. Lennon cantando "todos tienen algo que ocultar excepto yo y mi mono" quizás el segundo tema punk (antes del punk)  de Los Beatles después de Helter Skelter, los dos en el mismo album: uno de Paul y el otro de John. Y otra vez Radiohead, ahora acercándose al Album Blanco con  Karma Police: el teclado en un fraseo similar al de Sexy Sadie. Siempre hay que volver al principio. Ahora tengo tres botellas de whisky: Jack Daniels, J&B y Vat 69.  El primero es whisky y los otros dos son Scotch.  La luz pasó por las ventanas, el sol está por ahí y mi sueño aparece y desaparece como ese estado de soledad, de otro año más de un estúpido e inconsciente balance que suma y resta compañías y despedidas, que analiza los por qué de lo que no tiene por qué. Me miro al espejo observando eso tajos, esos pequeños puntos en los que mi cuerpo fue atravesado. Los puntos son reales, las heridas ya no están o solo quedan las marcas, pero también las acompañan las cicatrices del tiempo o de los años, o marcas que uno llama experiencia, y quizás sea el momento de poder responder las preguntas de esa canción de Pink Floyd que -casualmente- también canta Thom Yorke:
¿Así que creés que podés distinguir entre el paraiso y el infierno? ¿entre el cielo azul y el dolor? ¿podés distinguir entre un campo verde y un frio riel de acero? ¿una sonrisa a través de un velo? ¿Consiguieron que cambiaran a tus héroes por fantasmas? 

Dos almas perdidas nadando en una pecera, dice más adelante la canción. 

Wish you were here.

La cama hoy tiene otras dimensiones, los pensamientos se acotan, la billetera deja caer los billetes y el café express es la prueba de la falta de sueño. La melancolía rota no sirve para nada, quizas porque es domingo y los domingos tienen ese "no se qué" del tango tan estúpidamente obvio. Las cartas no leen el futuro solo son espejo de un presente que es lo único real: aquí, allá y en todas partes. Y frases que brotan como de un manual de autoayuda pobre y sin sentido. 

Cambio el track y el disco: Valle de Muñecas, ahora algo medio depre pero nacional, un poco más folk o más hippie, con guitarras acústicas y un slide perdido por ahí. 

Más viejo y la sensación de la nostalgia futura como si fuera hoy, hace una semana miré la maratón de James Bond que dieron por Space y eso me ubicó mejor en mi tiempo y en el viaje a través del tiempo. Ya soy más grande que Sean Connery en el Dr. No. ¿Y eso qué importa? Importa porque me veo en la época de la primaria yendo a ver a 007 al cine. ¿Y eso qué importa?

La mujer es las mujeres, la mujer que no está donde debe estar, son las mujeres que no están donde quiero que estén. Siempre las mujeres están en otro lugar y yo estoy cerca, pero a dos pasos de llegar sin poder llegar. El punto de arribo se corre permanentemente.  El cuerpo a veces pierde la noción de deseo y el deseo se transforma en cuerpo deseando y en ojos que pierden la relación de espacio. Algunas cosas no han salido bien y otras sí. Es así como debe ser. O es mejor decir, algunas cosas han salido bien y otras no.
Cambiamos de clima, Jack Jonhson y a surfear con Jorge el Curioso.

Me acerco peligrosamente a pensamientos que es mejor desechar, me acerco peligrosamente a saberme un hombre que mide su soledad por la cantidad de botellas que quedan llenas después de cada fiesta o del temor de encontrar la cama cada vez más grande. 



sábado, 25 de agosto de 2012

Degradé, un show que se agradece y un recorrido en mi memoria


Anoche vi un muy buen show, de esos que no se ven a menudo, elegante, con cierto grado de sofisticación y buen gusto. Y lo mejor de todo es que era una banda de la ciudad que después de varios años volvía a presentar un disco nuevo. Los chicos se tomaron su tiempo y creo que hay un momento en la vida de los artistas en que las pausas son necesarias para crear y superarse. Pausas que no significan dejar de hacer sino todo lo contrario, pausa para entrenar e ir haciendo partidos amistosos para llegar en la mejor forma al campeonato. Degradé se llama la banda y si bien conozco bastante sus trabajos, me encontré con canciones que parecían habían pasado por un proceso de depuración que las separaba notablemente de su historia pasada. Mientras disfrutaba el recital recordaba como los había conocido y los años que pasaron desde aquel primer encuentro hasta hoy y como la música acompaña de muchas maneras los cambios y las metamorfosis que se suceden en la vida de cada uno y a veces la casualidad o el destino hacen que los caminos siempre se vuelvan a cruzar aunque de maneras distintas. Degradé debe ser la banda local junto a Coki Debernardi (otro amigo del camino) que más he visto tocar en vivo y eso se ha dado por motivos que muchas veces ha excedido el hecho musical. La primera vez que me topé con ellos fue cuando presentaban su primer disco y yo tenía un programa para Canal (a) en donde cubríamos parte de la cartelera cultural de la ciudad. Esto fue hace doce o trece años atrás. Todos éramos más jóvenes y ellos más aún. Un tiempo después el destino o el azar, vaya uno a saberlo, hicieron que Degradé y yo nos encontráramos pero ya fuera de la música. Relaciones que se vinculan con otras relaciones, amores y amistades que llegan al mismo lugar y de repente compartimos asados, cumpleaños y otros eventos.  Un día necesité escaparme de esta ciudad por un tiempo y ellos fueron el salvoconducto. Me fui de gira con Degradé a la costa para grabar el video clip de la versión de Los Dinosauroios de Charly, que era el corte de difusión de su segundo CD. En ese momento confirmé que no eran una bandita más de pop o de rock, era un grupo empecinado en hacer música y justo las coordenadas los habían puesto en el palo del rock, pero el rock era solo la excusa y por suerte eso es lo que me gusta de una banda de rock, cuando la música está por encima del género, ya que de otra manera cualquiera puede hacerlo. Creo que el video de Los Dinosaurios quedó bastante bien y tiempo después el mismo Charly subió a tocar con Degradé su tema en el Roxy en Buenos Aires. Recuerdo la cara de feliz cumpleaños de todos ellos esa noche. Si Charly había decidido y aceptado subirse con ellos al escenario y aprobar la versión de su propio tema era porque algo funcionaba. Por esa época colaboran por primera vez en una de mis películas, haciendo dos muy buenos covers para El Cumple y unos años más tarde participan en La Peli con parte de la banda sonora, demostrando que podían ser músicos todo terreno. Fueron pasando los años y seguí yendo a recitales y presentaciones de nuevos discos, mientras también seguía compartiendo algunos otros espacios, pero de manera más espaciada ya que las relaciones que se vinculaban con otras relaciones y los amores y amistades que llegaban a un mismo lugar empezaron a cambiar sus puntos de encuentros y de llegadas, pero el afecto y la amistad siempre estuvieron presentes. Por algún motivo, Degradé mantuvo lo que podríamos llamar un perfil bajo para las bandas de esta ciudad, a pesar de que la suerte –porque siempre es la suerte- los podría haber puesto en otro lugar. Hoy hay muchas banditas que de repente sacan discos y  tocan por todos lados, hoy la primera guitarra de un pibe que quiere hacer música es una Fender, hace años con suerte era  una stratocaster nacional. Pasa lo mismo con el cine, el video o la fotografía, acceder a la tecnología hoy es muy fácil. Entonces cualquiera puede grabar su disco en la habitación de su casa y con un poco de dinero organiza un recital. Hoy también con cualquier cámara digital se puede hacer una película y editarla en la casa con el mismo paquete de soft que se masteriza un CD. Pero la diferencia no está en las posibilidades sino en el resultado de lo que esas posibilidades logran en cada caso. Esperar cinco años para sacar un nuevo disco es señal de madurez, es señal de que por más que se puedan tener los recursos y los medios para producir o grabar, si no hay nada importante para mostrar o decir, si no se encuentran los motivos para entrar en un estudio a grabar, no hay que hacerlo. Nahuel Marquet tiene una de las mejores voces del rock nacional y su poética es claramente deudora de Spinetta pero también de una tradición netamente rosarina que se evidencia en algunos versos como así también en acordes y arreglos. Pato Cattaneo creció como cantante y en seguridad en el escenario, quizás producto de sus incursiones solistas y ahora si puede poner su voz como el lado B de su compañero y sus canciones balancean de manera más equitativa el dúo, otorgándole el costado más pop del grupo, algo necesario en una banda que por lo general carece de “temas-hit-de-clara-difusión-radial”.  Degradé dejo la incontinencia adolescente y pasó a formar parte del reducido grupo de bandas locales que le disputan de igual a igual el escenario a cualquier banda "consagrada! de Buenos Aires. Este nuevo disco los consolida, los pone en un lugar en el que no tienen miedo de confrontar musicalmente con la historia del rock, aceptando las influencias pero dándole una identidad propia. Ayer los volví a ver después de bastante tiempo, quizás un par de años o más que no los veía en un escenario. Justamente las cuestiones del destino o del azar hicieron que no nos cruzáramos como en otras ocasiones y que los puntos de encuentro ya no fueran los mismos, pero hay caminos que más temprano que tarde nos llevan al mismo lugar, ese lugar y valga el lugar común es el placer por la música. Por eso disfruté de la elegancia de un recital que pese a algunos nervios evidentes y necesarios de los protagonistas dan cuenta de un laburo y una profesionalidad que no debería sorprender pero que también eleva el standard y puede marcar tendencia para algunos de sus colegas. Nahuel Marquet y Emiliano Cattaneo han crecido, han madurado y han sido consecuentes con su trabajo. Seguramente pasará menos tiempo hasta su próximo disco, que podrá ser más o menos logrado que este que acaban de estrenar,  pero eso no importa demasiado, cuando los artistas pisan con fuerza en su terreno, sus marcas siempre quedan presentes.

domingo, 29 de julio de 2012

Una noche con Batman



Creo que puedo decir que sigo a Batman desde siempre, y siempre es siempre. Cuando era un niño miraba primero y leía después las historietas de Editorial Novara, una editorial chilena que editaba en Argentina los comics (historietas en aquella época) de la DC y sus superhéroes. En nuestro país los héroes de Marvel nunca fueron muy populares hasta que llegaron algunos dibujos animados y las películas más recientes.
Batman., Superman, Linterna Verde, Flash, Flecha Verde y hasta la Mujer Maravilla siempre gozaron del reconocimiento de los fans de los cuadritos dibujados.
El jueves casi como un fanático fui uno de los espectadores que compró anticipadamente una entrada para ver El Caballero de la Noche Asciende o Batman III de Nolan. Desde que vi Batman Begins me di cuenta que Nolan había hecho la película que yo siempre quise ver sobre el encapotado (y que me hubiera encantado hacer) y cuando vi la siguiente: The Dark Knight, lo volví a confirmar: Batman había caído en las mejores manos.
Mientras crecía y sumaba pilas de revistas a una especie de baúl que tenía debajo de mi cama, también era un espectador con asistencia perfecta en la mitad de la tarde, a la serie protagonizada por Adam West, serie que hoy podría ver hasta el hartazgo y que no entiendo como no la han reeditado en dvd. Esta serie autenticamente de vanguardia, estaba a tono con la época (los 60) y para los niños era ver en acción al héroe de las historietas y para los adultos era una versión ácida y camp que todavía hoy se puede disfrutar en su humor absurdo y delirante.
Durante los 70 y parte de los 80 Batman desapareció de las pantallas, tanto de la tele como del cine. Solo quedaron los comics (en los 80 el concepto de comic ya lo tomamos como propio) que fueron renovando las miradas sobre Batman a partir de los 70 con el genial dibujante Neal Adams y el guionista Dennis O´Neill para continuar con joyas (ya en los 80) como Arkham Asylum de Grant Morrison y Dave McKean, The Cult de Jim Starlin, Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli y El retorno del Caballero Negro escrita y dibujada por Frank Miller.
Durante esos años cada tanto me encontraba con una historieta nueva y la iba sumando a una serie de cajas (ya no existía ese viejo cajón) junto a personajes más cotemporáneos como las sagas de Hellbraizer o Sandman (siempre en la línea de DC). Quizás lo más interesanste de Batman fue que desde los inicios, pasando por la serie de los 60 y luego de varias reencarnaciones dibujadas y cinematográficas, es el único super héroe que mantiene su público tanto en una población infanto adolescente como así también entre los adultos. Quizàs porque no tiene super poderes o por su oscuridad que lo acerca más a sus propios enemigos que a sus amigos. Batman podría ser un paciente más del Arkham Asylum, el hospital siquiátrico en donde están confinados gran parte de los villanos, con El Guasón a la cabeza.
Batman no es un buen tipo, es un chiflado que se disfraza y que trabaja con una mentalidad para policial. Pero su condición solitaria y depresiva lo humanizan y le otorgan una cara más compleja que la de cualquier vengador anónimo. Por momentos Batman encajaría a la perfección en la ideología reaccionaria que reclama por una seguridad con tolerancia 0. Pero creo que Batman no comulgaría con esos tipos. Ahí está la contradicción de este personaje. Bruce Wayne es millonario como Macri pero no me lo imagino a Mauricio con una capa saltando por los edificios por la noche, pero seguramente a Macri, como a Biolcatti o Magnetto le encantarían que existiera uno o varios encapuchados que salgan por las noches a cazar "criminales". Pero Bruce Wayne es un filántropo (que más allá de su costado sicópata vengativo) también piensa  en los que menos tienen y su lucha tiene más que ver con la defensa del pueblo, algo que escapa a las intenciones de los mencionados anteriormente. Seguramente algún desprevenido creerá que quiero decir que Batman es kirchnerista, pero no, no es mi intención. Como tampoco me imagino en este país alguien similar al comisionado Gordon. Esos policías (al igual que Batman) solo existen en la ficción.
A Tim Burton le tocó cambiarle la cara a Batman y ponerlo de nuevo en el lugar que le correspondía. Burton es un gran director pero nunca me terminó de convencer Michael Keaton, creo que como actor estaba por detrás de sus enemigos: Jack Nicholson como el Guasón, Dany De Vito como El Pingüino o la Gatúbela de Michelle Pfeiffer. Después hay un intento con Batman Forever y Batman y Robin ambas dirigidas por Joel Schumacher. En la primera Val Kilmer y en la segunda George Clooney interpretan a Batman. Debo reconocer que Clooney junto a Uma Thurman como Hiedra Venenosa y Arnold Schwarzenegger como el Capitán Frío me gustaron en esa especie de pastiche kistsch que intenta regresar al espíritu pop de la serie de Adam West. Pero fue un fracaso porque a Schumacher le faltó el talento que le sobraba a Burton y al futuro director Christopher Nolan.
Un día, en realidad una noche, en un festival de cine, creo que de Mar del Plata, aunque podría haber sido el BAFICI, me encuentro con una amiga periodista que estaba junto a un director extranjero que había sido invitado por el festival, el lugar estaba atestado de gente y el volumen de la música me permitía escuchar la mitad de las frases. Ella me dice que el tipo me quiere saludar porque había visto Tremendo Amanecer y que le había gustado mucho. Tremendo Amanecer es una película que hice hace casi 10 años y es sobre un vampiro contemporáneo que compra la sangre en un callejón, como si fuera un adicto. El hombre me preguntó por el actor y por el tema que canta en la película, le expliqué que era Coki Debernardi, un músico de rock local y le dije que si le interesaba le alcanzaría un disco de él. El tipo tendría mi edad o era unos años más joven que yo  y se ve que se había enganchado con mi amiga (la periodista). Seguimos hablando pero el ruido y su inglés cerrado no me permitieron entender demasiado. En un momento me dijo que él también estaba trabajando sobre los vampiros y que estaba negociando hacer Batman 5 y yo me quedé pensando en por qué el 5 y luego caí en la cuenta que entre las dos de Burton y las dos de Schumacher sumaban cuatro, pero nunca lo había pensado así, no veía la correlación numérica y el flaco me parecía medio salame, y entendí que cualquier director de cine yanqui puede estar interesado en hacer una de super héroes como una de serial killlers, ya que son personajes propiamente suyos que dificilmente se puedan exportar a otras latitudes. Nadie recuerda a un super héroe francés, ni alemán, ni siquiera inglés, ni hablar de un super héroe español, italiano o portugués. En Argentina, salvo el comic Cazador o Super Hijitus,  no tenemos ese tipo de héroes, ya que el Eternauta o Boogie el Aceitoso (por solo nombrar a dos ilustres personajes de los cuadritos) no entran en la categoría. Hace falta un enmascarado, una doble personalidad, un traje diseñado para tal fin y algunas habilidades fuera de lo normal.
Hace unos años hubo una película llamada Zenitram que era sobre un super héroe nacional, pero no hay una tradición argentina ni de ningún país por fuera de USA que tenga este tipo de personajes en su cultura. Y a veces pienso ¿no deberíamos incorporar, pero no de manera paródica, algún súper hombre argento? No sé, pero luego de ver The Dark Knight Rises, me gustaría pensar en hacerlo.
Al día siguiente de la fiesta en el festival de cine, busqué un disco de Coki and The Killer Burritos con la intención de dejárselo al director yanqui, pero me di cuenta que no recordaba el nombre. Entonces le mandé un mensaje a mi amiga la periodista pero no me respondió, supuse que estaba durmiendo con él y que su celular estaría apagado, entonces cual detective elemental y básico busqué su foto en el catálogo, todos los directores que estábamos en el festival ya sea invitados o participantes teníamos una foto con una pequeña biografía debajo. Me costó reconocerlo, pero no cabía dudas de que era él. Entonces busqué un sobre, metí el disco de Coki y escribí en el sobre "Para el señor Christopher Nolan".
De alguna manera un director de cine en Estados Unidos cuando hace una película de las características de Batman o de El Hombre Araña o hasta Iron Man también se transforma en un super héroe, es quien crea esa realidad falsa pero la transforma en verdadera para que todos creamos que existe. Y desde aquí a veces nos vemos obnubilados por ese gran espectáculo y caemos en sus garras pensando en que también querríamos ponerle a un actor las calzas de Batman o a una actriz el traje sensual de Gatúbela. Pero no, en este caso solo debemos ser espectadores y disfrutar del gran show, como seguramente Nolan ha estado disfrutando del disco de los Killer Burritos.
Aunque  no estaría mal ver atravesar la noche rosarina por un personaje con capa, botas y un antifaz.

lunes, 19 de marzo de 2012

DIARIO DE VIAJE NY (2)

DIARIO DE VIAJE NY Estoy desayunando en la Séptima Avenida y la 36 oeste. Desde el primer piso de este bar al paso, tengo una visión panorámica de esta calle que desde que llegué la camino en ambas direcciones. Las calles de los hoteles en donde uno se aloja siempre son las más transitadas, es obvio: se sale y se llega al hotel todos los días y a veces en más de una oportunidad en el lapso de horas. Mi primer noche en NY terminó en el Blue Note, uno de los clubes de jazz más conocidos del planeta. Tocaba un tal Palmieri (al que no conocía) con un estilo de jazz con aires cubanos que me hizo acordar a Gonzalo Rubalcaba, Chucho Valdes y el lejendario Irakere. Se puede caminar por Manhattan y recorrerla en gran parte si uno tiene paciencia y se detiene cada tanto en un bar para tomar un café o una gaseosa y comer un sandwich. El problema es que la mayoría de los barcitos que se encuentran por ahí no tienen baños y luego de una larga caminata la vejiga empieza a dar señales de explotar y entonces hay que buscar alguno de los pocos restrooms que están habilitados en cafés o pizzerías. Es interesante ver la cola que se forma en los Starbucks para ir al baño. Me trajo a Nueva York el cine. Por un lado la excusa de filmar algunas tomas para mi película Lejos de París, algo que siempre había pensado pero que no sabía si podría hacer. Por otro lado estar en esta ciudad es recorrer parte de cierto cine con el que crecí y con el que me formé. New York más que Hollywood representa para mi la esencia del cine de Estados Unidos. New York y París son las dos ciudades-cine del planeta. Esto podrá ser una verdad de Perogrullo, pero no deja de ser cierto. Entonces me di cuenta que estando acá puedo ir tras ciertas huellas, ciertos pasos de esos tipos (que nunca seré) a los que admiro profundamente. Pero bueno, si tuviera que elegir a un director, no me cabe dudas que el director de esta ciudad es Martin Scorsese y la película que más he visto de él y que mejor me cuenta NY creo que es Taxi Driver. Es una película que siempre puedo ver, una auténtica película moderna. No sé si es la mejor de Scorsese pero si es la que más me ha marcado en mi formación como director. Son esas películas con las que cualquier director sueña en hacer (aunque lo niegue). Hay en esa película actores que entregaban todo de manera descarnada, desde el ya consagrado De Niro hasta la niña que se transformaría en la gran actriz que es Jodie Foster. Y la cámara, esa gran habilidad de Scorsese para utilizarla. Esos recorridos por la calle 42 o por Time Square, o la escena final en donde De Niro entra a los tiros al prostíbulo para hacer una masacre que lo convertiría en el héroe americano. Ayer estuve en ese lugar, la de la escena final, me quedé un largo rato filmando esa calle, esas puertas en donde Harvey Keitel discutía con De Niro. Parecía que nadie excepto yo era consciente del pedazo de historia de cine que representaba esa calle. Y es obvio, cada esquina de NY puede representar el fragmento de una parte considerable del cine contemporáneo. Día 5 Solo quedan dos noches antes de volver y he escrito menos de lo que pensaba pero he filmado más de lo que imaginé. Hoy la cámara me funciona como lapicera, como una bic portátil. Ayer el recorrido fue nuevamente una larga caminata cargada de cine y de música, aunque la música solo estaba presente en las imágenes. Seguí la ruta turística de un típico domingo estacionándome donde el lugar común me lo exigía. Comencé en el Dakota, que en la guía de locaciones de films rodados en NY figura como el emblemático edificio del Bebé de Rosemary, una de esas películas que se pueden volver a ver una y otra vez sin que el miedo deje de aparecer aunque sepamos de memoria cada una de las escenas. Y este edificio parece que tuviera una conexión particular con lo siniestro. Luego de filmar allí una de las mejores películas de terror contemporáneo a Polanski le asesinan a su mujer y amigos en una masacre digna de los personajes que habitaban el departamento vecino al de Mia Farrow y John Cassavetes. Pero la mayoría de los turistas que se sacan fotos frente a este edificio lo hacen por otro motivo, paradójicamente también siniestro: fue allí, en ese portón de la calle 72 en donde asesinaron a John Lennon en diciembre de 1980. Recuerdo perfectamente ese día, son de esos días que no se olvidan. Ser fanático de los Beatles no era extraño para mi generación, quizás ahora The Beatles o el mismo John, han pasado a ser íconos de un momento histórico y si bien su música nunca deja de escucharse, no sé si causa la misma emoción que nos provocaba en nuestra adolescencia, cuando inclusive, ya estaban separados. Me tocó ser contemporáneo (en mis inicios musicales) a las carreras solistas de Lennon y Mac Cartney, y si bien los discos de Paul, fundamentalmente Venus & Mars y el brillante Band on the run, me parecían geniales y más sofisticados que los de Lennon, había algo en la introspección y la crudeza de John que lo volvían más íntimo, como que tocaba para mi. Paul era el beatle popular y masivo y John el beatle popular que nos hablaba individualmente. Claro que todas estas disquisiciones no son más que pensamientos estúpidos a la hora de analizar la obra de dos genios. Lo que sí es cierto es que no voy a poder olvidarme del 8 de diciembre de 1980. A la mañana del 9 volvía o iba a la escuela a esperar como mis compañeros rendían un exámen. Era el penúltimo año de mi secundaria y en los noticieros de los dos únicos canales que se veían en Rosario se pasaban las imágenes de ese famoso edificio y de la gente reunida en el Central Park cantando las canciones de John. Recuerdo que lloré, en silencio, para mi. Del Central Park caminé casi treinta cuadras hacia otra locación famosa pero menos tenebrosa. Por suerte había sol y el clima estaba propicio para el paseo. El Central Park es una especie de Parque Independencia de Rosario pero un poquito más grande, hasta tiene su propio lago pero las lanchitas son mas pintorescas las de nuestro parque. En el comiendo de la calle 58 frente al puente de Queensboro está la locación de la famosa imagen de Manhattan de Woody Allen, la misma del afiche. Llegué allí con la misma idea que cuando lo hice en la cuadra de Taxi Driver, pensando que pisaba sobre los lugares en donde se había rodado no solo una gran película sino también una imagen que con solo verla uno podía reconocer ese film y esta ciudad, algo que pocas veces sucede con una película: ser la imagen de un tiempo y un lugar con un solo fotograma. Esa síntesis solo está permitida para quienes portan consigo cierta genialidad. Estuve más de una hora retratando el lugar y buscando el punto de vista exacto de la cámara de Woody Allen, quise al menos por un momento imaginar el lugar desde donde se hizo ese plano y hasta el lente que se utilizó. El lugar tiene algunas modificaciones, es lógico, ya pasaron más de treinta años, pero esos detalles son mínimos y se puede reconocer casi con exactitud la postal de NY. Me senté ahi unos instantes y volví al hotel cansado, por primera vez en cuatro días me subí a un taxi, ya no tenía ganas de caminar y recordé las imágenes que para Lejos de Paris rodamos con el puente Rosario Victoria como fondo y homenaje a Manhattan (el film).

miércoles, 14 de marzo de 2012

NY DIARIO DE VIAJE (1)

DIARIO DE VIAJE N.Y. (1) Voy rumbo a Nueva York, casi como un arranque de capricho, casi como una necesidad de escaparme de todo por unos pocos días, casi como un lujo burgués del director o del escritor que siempre quise ser y que no me animé. Vuelo rumbo a Nueva York para escribir en el mismo hotel en donde escribió William Faulkner, voy a Nueva York para filmar algunas tomas para Lejos de Paris, para encontrarme con Rosario, mi ciudad, en la capital del mundo. Ahora estoy en el avión y mientras escribo escucho a Gershwin por Herbie Hancock, el tema apareció en mis auriculares de repente, entre las más de 1600 canciones que subí en uno solo de los tres dispositivos móviles con los que cargo. Dentro de un rato estaré aterrizando en el aeropuerto de Santiago de Chile, para esperar la conexión hacia NY. En mis viajes he conocido muchas ciudades solo desde los aeropuertos. La condición de "pasajero en tránsito" me ha llevado a estar en una cantidad de ciudades a las que solo conocí desde el cielo. Santiago es una de ellas. A las 21:40 de Chile el avión despega y por suerte este fue un vuelo sin turbulencias. El vino chileno que me dieron con la cena me sirvieron para relajarme y poder descansar una horas hasta llegar a JFK. El trámite de la aduana fue más sencillo de lo que pensé. Hace unos años, por el solo hecho de pasar en tránsito por Miami, por poco me hacen desnudar para atravesar el detector de metales. Esta vez parece que Obama es menos estricto o yo no represento remotamente ningún tipo de amenaza para los Estados Unidos. El viaje hasta el hotel duró más de dos horas en una combi manejada por Will Smith o Eddie Murphy. Yo fui el último pasajero que llevó. Pero en el hotel no me dieron el check in hasta tres horas después, así que salí a caminar tratando de recordar mi único paso por esta ciudad hace veinte años atrás y en la que permanecí apenas tres días. Evidentemente todo cambió, como yo cambié mucho en estos veinte años. Estoy parado en el mismo lugar pero en otro lugar. Camino reconociendo el norte, el sur, el este y el oeste y vuelvo a preguntarme ¿cómo y por qué llegué acá? la respuesta la escribí más arriba, pero la respuesta también me la di a mi mismo cuando la conserje me da la habitación 1587. Subo los quince pisos por el ascensor y me encuentro con un largo pasillo de un hotel construido a principios del siglo XX. Entro a la habitación y me encuentro con un gran y viejo escritorio que de un lado tiene la cama y del otro una ventana desde la que se ve el Empire State Building. Para un neoyorquino quizás esto no significa nada, pero para mi no es común dormir una semana con una ventana con semejante vista.

jueves, 23 de febrero de 2012

carnaval toda la vida

Hace un año escribía en este blog sobre los festejos de carnaval, aquí, en Rosario, a pocas cuadras de mi casa. Había llevado a mi hijo, como lo hice anoche, a presenciar una vez más esa fiesta popular y pagana que siempre tiene olor a pasado. El festejo de anoche podría denominarse un carnaval "vintage", agua de lavanda en pequeños pomitos para mojarse, papel picado, caretas y antifaces. Un carnaval para las familias y para los nostálgicos, el carnaval siempre es nostalgia. Por eso el año pasado tocaron Los Náufragos y Donald y este año fue el turno de Industria Nacional y Roque Narvaja. Y siempre como teloneros: Homero y los Alegres, que como banda local le da el toque contemporáneo a la fiesta.
El niño se quiso poner el traje de Superman para participar del concurso de disfraces y poco después quedó dormido en mis brazos. Ya era el momento de irme, pero quise saber si mi cuerpo podía resistir el peso de un chico de cuatro años dormido durante un par de horas y así poder ver en vivo a Roque Narvaja. ¿Hay algo de particular en escucharlo? ¿en qué podría modificarme ese recital compuesto por temas que en su mayoría tienen más de treinta años? El recital de Narvaja daba justo en la tecla, en esa esencia "old fashioned" que de repente adquiere ribetes de modernidad derrumbando el costado kitsch para comprobar que el pop melódico con raíces en el rock puede tener un dejo poético del que carecen los descendientes de esa corriente histórica. Ni una palabra, Santa Lucía o Yo quería ser mayor, sonaban en la radio en 1981, cuando yo estaba en la secundaria. Durante aquellos años empecé a ir a  recitales, los lugares no eran los estadios sino pequeños clubes de barrio en donde los músicos tocaban para públicos reducidos. Recuerdo dos recitales de1981 en el Club Unión y Progreso: Vox Dei y unos meses después Roque Narvaja. Las diferencias entre Vox Dei y Roque Narvaja creo que saltan a la vista, pero era lo que había. Un tiempo después Serú Giran en La Comedia o el retorno fugaz de Almendra. Anoche algunos quisimos estar en ese lugar solo para corroborar lo que había quedado de ese trozo de historia perdido en el tiempo. Otros, los que se encontraban por primera vez con ese tipo, se sorprendían porque el autor de Menta y Limon era el mismo de El extraño del pelo largo, lo miraban socarronamente, como riéndose de ese hombre que estaba a medio camino entre un rocker demodé y una especie de Sergio Denis darkie. Para algunos quizás podía ser un tanto bizarro y para otros -o para mi- el ejemplo de que el artista siempre tiene que hacer  lo que mejor sabe y que no debe renunciar a su esencia. Roque Narvaja se subió al escenario a cantar canciones que muchos sabemos porque era Carnaval, seguramente las canciones de Octubre, mes de cambios o de Primavera para un valle de lágrimas (algunos de los discos por los cuales se tuvo que exiliar en España durante la dictadura) no eran apropiadas para cantar entre pomos y papel picado. La noche tenía que terminar con El extraño de pelo largo La reina de la canción, y así fue. A las tres de la mañana volví a tomarme un taxi, como hace un año, con el niño a cuestas y dormido. Y pensé. Y recordé que escuchábamos esas canciones en reuniones o fiestas, escuchábamos esas canciones cuando empezábamos a enamorarnos o creíamos que eso era amor. Y anoche el tiempo volvió hacia atrás y luego hacia adelante, y me sentí aquél púber que sabía que una canción romántica no podía cambiar el mundo pero si podía cambiar a uno o a los dos, esos dos adolescentes que se miraban buscando la excusa en esa canción. Y vuelvo a buscar hoy esa mirada y esa sensación y trato de encontrar la canción que de las marcas de este tiempo.


miércoles, 1 de febrero de 2012

LEJOS DE PARIS II




Los Hoteles. Una ciudad se puede conocer por los hoteles y las ciudades entre sí también se conocen por los hoteles. Las películas nos hablan de los hoteles y las ciudades y nosotros creemos que es así. Que la ventana del hotel de Manhattan puede mirar hacia una calle del centro rosarino. Porque una ventana es un televisor de 32 o 42 pulgadas de alta definición que solo hace falta traspasarlo para entender el mundo. Un televisor y yo. Yo frente a ese televisor que nos dejó solos, ese televisor que se multiplica en pantallas, en notebooks, en celulares, en ipods, ipads  y aparatos que se transforman en adicción y que utilizo para registrar todas y cada una de estas palabras o todas y cada una de los futuros planos de la futura película. Rodeado de dispositivos para que la ciudad no se me escape, rodeado de dispositivos pero ella se escapa, ella se escapó y se seguirá escapando, solo porque ella ya no es ella, porque ella es las tetas de la ciudad y la mujer del impermeable o piloto, porque ella es la que dormía con la espalda dibujada en otra pantalla, porque ella es el personaje que muta de rostro y de cuerpo de manera permanente, porque ella vive y muere en el recuerdo de un viaje lejano, en Chicago, en Moscú en la Habana o en Río de Janeiro con los pies sobre Ipanema una noche blanca, o con la luz de la costa rosarina  y los ojos encandilados por el sol mientras la gente sigue bailando y solo quedan en el cuerpo los restos de la metanfetamina en una fiesta en la ciudad de Barcelona  de la que solo me queda el recuerdo del video.
Me asomo a la ventana y la calle se ilumina de otra manera, porque el Hotel es otro o es el mismo y la ventana diferente, y yo tal vez sea otro, otro el que se asoma, el que mira o la mirada se haya modificado y la lluvia ya no moja y el piloto está tirado en el piso, y ella ahora es la actriz que me hace creer que todo lo que escribo puede ser verdad, que puedo ser el James Bond de la película Casino Royale,  la de los 60, con Woody Allen como el malo y la música de Burt Bacharat y que si voy corriendo con esa actriz de la mano por la noche rosarina desde una alcantarilla saldrá la voz de Tom Jones cantando ¿Qué pasa Pussycat?  Y que cuando me siente con ella para mirar el río nos encontraremos con Raymond Carver que me preguntará si en el Paraná hay salmones. Yo le diré que no y el me leerá un poema que acaba de escribir mirando ese gigantesco río que le recuerda un día de pesca en los grandes lagos, como el Michigan, y la chica sigue hablando desde el call center explicando desde Rosario en un perfecto inglés, como se enciende la nueva computadora que acaba de comprar ese hombre en Chicago a orillas del lago Michigan. Y es el norte y es el sur y las contradicciones y es la ciudad que se mete por las venas, con esa historia dura y agresiva, con sus muertos y sus explosiones, con su rock en castellano, con los cines de matiné con tres películas de esas que ya no se ven, en donde Robert  Redford y Barbra Streisand vivían un amor que no podía ser. Esa película que ella vio en un VHS y no entendió por qué me gustaba tanto, me gustaba por la canción The Way We Were y por ese final en el Central Park cuando ellos se despiden sabiendo que su amor era imposible. Me gusta esa película y no tengo que saber por qué, como tampoco sé por qué me causa placer  escuchar a Caren Carpenter cantar Rainy days and Mondays. Quizás  porque me lleve a los 70 y mi salida de la escuela por Boulevard Oroño y una larga caminata de adolescentes hasta el Parque Independencia para después sentarnos todos en una heladería de Av Pellegrini y mirarnos y no decirnos nada, porque la vergüenza de ayer era más prejuiciosa que la de hoy o tal vez más romántica y unas noches más tarde en un balcón de esa misma avenida, los dos mirábamos a los autos desde el noveno piso mientras el resto esperaba/espiaba  por el beso que nunca llegó.  Y después bailamos una catarata de lentos: James Taylor (Handyman), David Gates (Goodbye Girl), Peter Frampton (Baby, I love your way) , Eagles (Hotel California)  y la infaltable  Just the way you are por Billy Joel o la versión más melosa de Barry White.
Y en las madrugadas de los 70, también caminábamos las calles, como si nada pasara, como si respirar fuera fácil, como si la inconsciencia adolescente pudiera invadir la realidad de esta ciudad o de este país, como aquella noche de 1979, en Santa Fe y España,  cuando un señor de civil pero con el arma más grande que yo recuerde jamás nos apuntó a la cabeza durante largos minutos amenazándonos con una muerte segura o quizás algo peor. Quizás fue piedad o entender que con 14 o 15 años éramos ignorantes de todo o de mucho.

La ciudad me narra, me conoce mejor que nadie, la ciudad marca los trazos, las rutas de la vida, aunque esas rutas a veces no estén dentro de la ciudad,  Como si viajar fuera volver, como si irse fuera regresar. Como un inmenso tatuaje que me recubre el cuerpo, un mapa que me conduce a la profundidad de un espacio, de algo que llamamos ciudad, pero que son esas dos inmensas y bellas y feas tetas que me persiguen y a las que persigo. Y esa ciudad que se esconde y que no está a la vista es como ella que aparece y desaparece y que busco pero cuando la encuentro ya no es la misma y que se vuelve a perder para volver a cambiar.

miércoles, 18 de enero de 2012

LEJOS DE PARIS 2

Cualquier excusa es buena Camino por Rosario hacia la búsqueda permanente de lo efímero porque en lo efímero encontramos el instante de gracia, la iluminación de la vida y la esencia de la ciudad, ese detalle que nos habla de todo. No hay sorpresas y te busco, es difícil llegar al lugar del encuentro. Es probable que ese momento nunca llegue. Fui y compré el mismo disco que compré en la secundaria en una galería. Una estupidez, mi tocadiscos ya no funciona. Como si quisiera escapar hacia atrás, buscando el futuro en el pasado. Como si volver a escuchar a James Taylor me devolviera la inocencia y la credulidad. Llueve y ella entra con su impermeable… ¿impermeable? No impermeable no… piloto, ella entra con su piloto muy “Borgart”. Rosario es muy “Bogart”. Recordar las mujeres saliendo o escapando de la lluvia es pensar en el cine.

viernes, 13 de enero de 2012

LEJOS DE PARIS 1

1
Cuando pienso en Rosario, pienso en tetas. La ciudad es un par de tetas, hermosas tetas. También podría pensar en otra parte del cuerpo, pero me quedo con las tetas: grandes, pequeñas, caídas, artificiales, pero tetas al fin. Nada más femenino que las tetas. Esta ciudad es una mujer, de las que hacen sentir su presencia a quienes como meros espectadores  la miramos embelesados, con amor y odio.

Estoy sentado a la espera que una idea caiga sobre la pantalla o el teclado virtual, mientras tanto juego al FIFA 2012 y al Real fútbol 2012 también. Los partidos duran entre 5 y 8 minutos. Debo jugar entre 5 y 8 partidos por día, por lo que durante una gran cantidad de minutos diarios me veo enfrascado en la manera en que Xavi, Villa o Messi harán la jugada que defina el gol, porque aclaro que mi equipo es el Barcelona.
3
Hay muchos extranjeros en Rosario, antes los únicos visitantes del exterior eran los marineros que bajaban de los barcos para ir a uno de los tantos puticlubs de la zona del bajo.  Ahora hay holandeses, canadienses, brasileños, alemanes. Y hostels, muchos hostels. Una casa, encerrado entre cuatro computadoras, un camino hacia la ciudad. Ella ya no está. El mejor lugar del mundo.  Las tetas. La soledad. Buenos Aires no es Rosario, Rosario no es Madrid. No es La Habana, no es Montevideo.
4
Rosario es un viaje en tren desde Buenos Aires, un día en que una piedra que alguien tira desde el costado de las vías pega en mi cabeza, yo viajo con mi madre y mi hermana. Algunos dicen que es una bala, hay sangre pero no parece grave, el tren no para. Estamos casi en San Nicolás a poco minutos de Rosario, yo leo un libro de Peter Pan. El día anterior nevó en Rosario, pero cuando llegamos la nieve se había terminado. 1974.
5
Montevideo es Rosario. 2001, Jorge Drexler cantando gratis en la Sala Lavarden, antes de la publicidad de Knorr. 1990, Yo disfrazado de angel en una película de un amigo en Montevideo. El buquebus que nos lleva a un país que se parece demasiado a mi ciudad. 2006 Una actriz uruguaya en una película rosarina. Vuelvo a Uruguay, vuelvo  Montevideo que se parece a La Habana y La Habana es como Rosario, pero tan distinta.
6
Flashback. Rubgy, Plaza Jewell, Atlético del Rosario, bailes en el club: Earth, Wind and Fire, Supertramp, Genesis, Kool and the Gang y Donna Sumer, una mezcla sin desperdicio. Un beso en Avenida Pellegrini. Una razzia a las 5 de la mañana. El ejército es la ciudad.
7
Ella recorre un largo trecho hasta llegar al bar donde trabaja: seis canciones desde que sale de su casa. Seis canciones en su ipod, en su reproductor de música. Seis canciones: Paulina Rubio, Alejandro Sanz, Coti Sorokin, Jorge Drexler y dos canciones de Abel Pintos. Camina lento y camina rápido. Cuando llega al bar lo hace cantando.







lunes, 5 de septiembre de 2011

ME QUEDO CONTIGO

Hace más de un mes que no escribo aquí, me gustaría mantener la periodicidad que por momentos puedo sostener, pero al blog es un lugar al que se llega y se va de acuerdo a las motivaciones y a otras ocupaciones que nos ponen prioridades. Algo que siempre me sedujo para escribir fue y es la música y a veces más que el cine. Hace un par de días daban en Canal 7 la película Deprisa, deprisa de Carlos Saura. Yo la había visto hacía mucho tiempo, ya no recuerdo si fue en el cine o en un viejo VHS. Prefiero creer que fue en el cine y puede ser que así sea, ya que la película es de 1982 y aquí se pudo haber estrenado en 1983, años de mis primeros estudios de cine, cuando devorábamos todo en las pantallas de las salas, el video todavía era algo un tanto lejano. Al hacer zapping justo me encuentro con una de las escenas en donde aparece  Me quedo contigo, el tema cantado por Los Chunguitos que es una marca que identifica a la película. Inmediatamente me prendí al televisor y volví sobre los recuerdos de ese film aunque no recuerdo cuando ni donde fue que la vi por primera vez. Luego, en la escena final la canción vuelve a aparecer. Saura tiene una sensibilidad especial para musicalizar sus películas, recuerdo Cría Cuervos y Por qué te vas de José Luis Perales cantada por Jeanette. Otro que toma algo de ese criterio al elegir la música de sus películas es Pedro Almodóvar. Y esas melodías, las de Saura y las de Almodóvar nos conducen irremediablemente a España.
Vuelvo a escuchar Me quedo contigo y los recuerdos de Madrid aparecen, como una sensación de deja vu doble, el de volver a ver Deprisa, deprisa y el de vivir en esos espacios españoles que conozco y no conozco. Viajé allí pero no allí específicamente. La tristeza de la película me llega, la película me trasmite su tristeza y su melancolía, una sensación que solo generan las grandes obras.

domingo, 7 de noviembre de 2010

la vuelta de Hal Hartley

En en el Festival de Mar del Plata hacen una retrospectiva de Hal Hartley. Es la primera vez en 8 años que no iré al festival y me pierdo una de las restrospectivas que más curiosidad me despierta. A principio de los 90 Hartley representaba de alguna manera la continuación del cine independiente de tipos como Jim Jarmusch. En realidad creo que a partir de Hartley se empezó a acuñar el termino "indie" para ese tipo de películas. Fui un seguidor de los films de Hartley, todavía tengo algunas copias en VHS de las películas que en aquél momento se editaron en Argentina. Pero a mediados de los 90 le perdí el rastro a tal punto que me había olvidado de sus películas a las que recuerdo fragmentariamente. Trabajaba (o trabaja) casi siempre con los mismos actores, incluyendo al argentino Martin Donovan.  Sus films tenían cierto refinamiento y sofisticación pero acompañada de un registro muy real de los personajes, muchos de ellos habitantes de Long Island y provientes de una clase trabajadora. Hartley fue moda y ahora lo recuperan desde un festival. Me interesaría saber que pasó con este director.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Volver al cine

Fueron días en los que no se podía pensar demasiado en algo específico, no sé, tal vez me haya pasado a mi y calculo que a otra gente también. De repente me sentí, me senté escribiendo acerca de lo que veía, de lo que me pasaba y dando por sentado de que lo que me pasaba también le estaba sucediendo a otra gente. Como una necesidad de desahogo o algo por el estilo. Y en ese ir y venir del pensamiento se me cruzaba por la cabeza las películas por hacer, la lista de esas películas que está tirada sobre la mesa y presentada en convocatorias, concursos y todo lo que uno pueda. Pero hoy no sá cuál de todos los proyectos vale la pena.   Mis proyectos no están atados a una realidad inmediata, ni tienen una conexión directa con la coyuntura pero por momentos siento el peso de la duda, ¿a dónde ir? ¿qué película hacer? Y como siempre la respuesta es "no importa, algo surgirá"

domingo, 31 de octubre de 2010

Sobre Nestor, las ideas y el cine, en Otros Cines

Algo que escribí sobre Néstor, el modelo, el cine y las ideas y se publicó en el sitio Otros Cines, para leerlo hacer click AQUI

viernes, 29 de octubre de 2010

POR VENIR

Llegué a la plaza, pero llegué tarde, el ómnibus tardó más de lo previsto y yo tuve un problema con mi impresora antes de salir de Rosario y también tardé más de lo previsto. Así funciona el azar o el destino. En la plaza quedaban las señales inconfundibles de lo que vi por televisión. La gente ya se había dispuesto por las calles esperando para acompañar la larga procesión al aeropuerto. Un mar de corona de flores en la puerta de la Rosada. Carteles, banderas, papeles con mensajes y la más variada cantidad de ofrendas que uno pueda imaginar. Quedaba un pequeño grupo que esperaba la salida del cortejo luego de que la banda de los granaderos le diera la despedida. La imágenes que siguieron las vi por televisión en distintos bares de Buenos Aires, las que más me impresionaron fueron dos: Un plano de la gente corriendo detrás del auto que llevaba a Kirchner, parecía una coreografía, mujeres y hombres llenos de dolor pero también de la pasión que genera saberse parte de un momento histórico tan particular, tan distinto. La otra imagen fue la de Cristina, caminando sola, sosteniendo su paraguas negro, acompañando el ferétro antes de subir al avión. Era un encuadre muy cinematográfico que bien podría ser el final de una gran película. Pero también podría ser la primera imagen, potente de un gran film por venir. Y creo que en esto se diferencia este velorio de un político de los demás velorios de otros políticos. Para Perón, para Alfonsin, la muerte era el lugar inevitable al que estaban a punto de llegar cuando les tocó. A Perón le llegó en medio de su presidencia, pero el destino de su política estaba demasiado jaqueado por otros poderes: La triple A comandada por su hombre de confianza, la retirada de su  brazo juvenil, la amenaza permanente de un nuevo golpe militar. A Alfonsín le llegó cuando su vida política transitaba por los homenajes y no por su incidencia en la sociedad. Pero la muerte a Kirchner le llega cuando deja plantada las bases de lo que puede ser el futuro de este país. La muerte de Kirchner no cierra un ciclo sino que abre la profundización de lo que comenzó. Por eso mismo había tanta gente joven en la calle y tanta gente humilde: los excluídos de la política de los últimos veinte años. Pasada la primavera alfonsinista, los jóvenes desaparecieron de la política en el país y los pobres, los humildes siguieron siendo más pobres y más humildes. Hoy, pese a que algunos les moleste, son estos sectores, fundamentales para sostener un proyecto politico quienes están a la vanguardia del futuro modelo. Pareciera que el mito del héroe que se sacrifica por sus ideas funciona aquí con precisión: hizo falta una muerte para reconocer la grandeza, hizo falta una muerte para darse cuenta de que en poco más de seis años se hicieron más cosas para el país que en los últmos veinticinco años de democracia. Un medio -que al menos hasta hace un par de días era un gran opositor- publica que Cristina tiene hoy más del cincuenta por ciento de aceptación popular. La hipocresía está a la orden del día. También los retrógrados siguen trabajando infructuosamente aceverando que si bien fue mucha gente a despedirlo a Néstor, también fue mucha gente a la plaza de Galtieri o a los actos de Hitler. Siguiendo con este razomamiento podríamos pensar que Arjona también ha convocado mucha gente y un River-Boca seguramente lo hará. Pero se trata de otra cosa, hoy se trató de la gente en la calle, la verdadera gente, el pueblo, palabra que ha quedado olvidada en nuestro lenguaje, ya no estamos acostumbrados a que desde nuestra boca se pronuncie este término: PUEBLO. Y es este pueblo en la calle lo que los medios (aunque quieran) no pueden oculta, porque este pueblo es el que está marcando el camino de un país por venir, y espero que ese por venir sea lo que estamos soñanando desde hace muchos años.

POR VENIR

Llegué a la plaza, pero llegué tarde, el ómnibus tardó más de lo previsto y yo tuve un problema con mi impresora y también tardé más de lo previsto. Así funciona el azar o el destino. En la plaza quedaban las señales inconfundibles de lo que vi por televisión. La gente ya se había dispuesto por las calles esperando para acompañar la larga procesión al aeropuerto. Un mar de corona de flores en la puerta de la Rosada. Carteles, banderas, papeles con mensajes y la más variada cantidad de ofrendas que uno pueda imaginar. Quedaba un pequeño grupo que esperaba la salida del cortejo luego de que la banda de los granaderos le diera la despedida. La imágenes que siguieron las vi por televisión en distintos bares de Buenos Aires, las que más me impresionaron fueron dos: Un plano de la gente corriendo detrás del auto que llevaba a Kirchner, parecía una coreografía, mujeres y hombres llenos de dolor pero también de la pasión que genera saberse parte de un momento histórico tan particular, tan distinto. La otra imagen fue la de Cristina, caminando sola, sosteniendo su paraguas negro, acompañando el ferétro antes de subir al avión. Era un encuadre muy cinematográfico que bien podría ser el final de una gran película. Pero también podría ser la primera imagen, potente de un gran film por venir. Y creo que en esto se diferencia este velorio de un político de los demás velorios de otros políticos. Para Perón, para Alfonsin, la muerte era el lugar inevitable al que estaban a punto de llegar cuando les tocó. A Perón le llegó en medio de su presidencia, pero el destino de su política estaba demasiado jaqueado por otros poderes: La triple A comandada por su hombre de confianza, la retirada de su  brazo juvenil, la amenaza permanente de un nuevo golpe militar. A Alfonsín le llegó cuando su vida política transitaba por los homenajes y no por su incidencia en la sociedad. Pero la muerte a Kirchner le llega cuando deja plantada las bases de lo que puede ser el futuro de este país. La muerte de Kirchner no cierra un ciclo sino que abre la profundización de lo que comenzó. Por eso mismo había tanta gente joven en la calle y tanta gente humilde: los excluídos de la política de los últimos veinte años. Pasada la primavera alfonsinista, los jóvenes desaparecieron de la política en el país y los pobres, los humildes siguieron siendo más pobres y más humildes. Hoy, pese a que algunos les moleste, son estos sectores, fundamentales para sostener un proyecto politico quienes están a la vanguardia del futuro modelo. Pareciera que el mito del héroe que se sacrifica por sus ideas funciona aquí con precisión: hizo falta una muerte para reconocer la grandeza, hizo falta una muerte para darse cuenta de que en poco más de seis años se hicieron más cosas para el país que en los últmos veinticinco años de democracia. Un medio -que al menos hasta hace un par de días era un gran opositor- publica que Cristina tiene hoy más del cincuenta por ciento de aceptación popular. La hipocresía está a la orden del día. También los retrógrados siguen trabajando infructuosamente aceverando que si bien fue mucha gente a despedirlo a Néstor, también fue mucha gente a la plaza de Galtieri o a los actos de Hitler. Siguiendo con este razomamiento podríamos pensar que Arjona también ha convocado mucha gente y un River-Boca seguramente lo hará. Pero se trata de otra cosa, hoy se trató de la gente en la calle, la verdadera gente, el pueblo, palabra que ha quedado olvidada en nuestro lenguaje ¿cuántas veces mencionamos la palabra pueblo en nuestras vidas? Y es este pueblo en la calle lo que TN, ni los grandes medios pueden oculta, porque este pueblo es el que está marcando el camino de un país por venir, y espero que ese por venir sea lo que estamos soñanando desde hace unos pocos años.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Nestor, se murió un Beatle


Cuando se muere una personalidad siempre hay gestos de todo tipo, por lo general se tiende a hablar con respeto y a exaltar las virtudes del que ya no está, aunque esto lo digan quienes hasta ayer parecían detestarlo.
Cuando se muere una personaje público mucha gente llora y otra aprovecha para ver una maratón televisiva. 
Cuando se muere un personaje público siempre me ha causado curiosidad lo que la muerte genera en la gente, y en el caso de Nestor Kirchner, deberíamos decir del pueblo. Pero hoy la curiosidad me superó y me sentí parte de esas personas que, angustiadas, se acercaban -se acercan- a la Casa de Gobierno, al Congreso. Por primera vez o por segunda vez, un personaje público, una personalidad que fallece me provoca tal tristeza que no puedeo ocultar mis lágrimas. Me traslado en el tiempo y recuerdo aquél otro personaje, aquella otra persona pública que con su muerte me provocó la misma conmoción: John Lennon, en diciembre de 1980. La televisión seguía informando sobre la muerte de Kirchner y en mi casa tratábamos de procesar este impacto, cayo la censista: una mujer amable que se quejaba de lo que ella consideraba que eran preguntas estúpidas que debía hacer. En un momento me mira y pregunta ¿se enteraron que murió Kirchner? y hace esta pregunta con una sonrisa, como buscando complicidad. Si -respondo-  y estoy muy consternado -agrego-. Ella me mira y se da cuenta del error: no todo el mundo podía acordar con su pensamiento. Pero lejos de amedrentarse me vuelve a mirar y dice: Mucha gente no piensa lo mismo ante lo que respondo: Mucha gente piensa lo mismo. Me dió mucha bronca y pensé que seguramente las miserias de los cuervos que se regodean con la muerte aparecerán hoy mismo, con solo ver la transmisión de TN nos vamos dando cuenta de qué manera la información va circulando y hacia que lugares. Es muy notorio la selección de comentarios y de que manera hipócrita hablan muchos pólíticos. La censista se fue. Y yo me quedé pensando en aquel diciembre de 1980. Día triste, días tristes. Se murió un beatle.

viernes, 8 de octubre de 2010

Días politicos

Bartolomé Mitre

Seguimos con la política en el blog. Hoy estaba esperando en la carnicería del súper del barrio para comprar carne (obviamente). Delante mío una señora de sesenta y pico hablaba con el carnicero y de repente -yo no estaba siguiendo el hilo de la conversación- se da el siguiente diálogo:
Carnicero: Hay que echarla a Cristina.
Mujer: Si, hay que matarla a esa, yo si pudiera le pegaría un palo en la cabeza y la mataría, total ya estoy vieja y ¿qué me van a hacer? ¿viste cuándo habla como mueve y se acomoda el pelo? es una falta de vergüenza, cuando saluda a los soldados también hace lo mismo, primero se acomoda el pelo y habla y miente y habla y miente y está llena de cirujías, se tiene que ir, es una perra.
Entonces interviene el carnicero:
Carnicero: Tiene que volver Carlitos.
Mujer: Tienen que volver los militares.
Ante este diálogo imposible, que parece sobreactuado yo intervengo:
YO: Señora ¡Cállese la boca, deje de decir estupideces!
Ante esto la mujer me mira y parece querer desdecirse.
Mujer: No, los militares no -dice esto como si hubiera querido decir un chiste.
YO: Y Carlitos tampoco señora...
La vieja se va y dice algo que no entiendo.
YO: Ahora estamos mejor señora.
MUJER: Ahora no se puede ni comprar carne.
Dice la mujer que llevaba una bolsa llena de carne.
Aseguro que esta situación la viví hoy a la mañana: Una mujer pidiendo que se muera Cristina y que vuelvan los mlitares y un carnicero que pide el retorno de Carlitos.
Esto mismo si alguien lo escribe como ficción es totalmente burdo y poco creíble, ya que semejantes trogloditas parecen salidos de la tinta gruesa de un escritor con pocas ideas.
Pero esto me trajo el recuerdo de otra charla que presencié en el restaurante un club de río de esta ciudad: Tres mujeres (sesentonas también) mientras jugaban a las cartas, el burako o solo tomaban el té decían, en realidad era una la que hablaba:
- Yo no puedo creer que le regalen computadoras a esos pibes, gastarse plata para que tengan notebooks es pura demagogia y para colmo le dan plata a los padres, yo cuando estuvo acá hablé con Chiche, y ella me dijo que asi la cosa no puede seguir, imaginate que la mujer que trabaja en mi casa tiene cinco hijos y cobra por cada uno de los chicos, se lleva más de mil pesos. Esta mujer es terrible, yo no se cuanto más la tenemos que aguantar.

Este diálogo (que fue más extenso y mi memoria no lo recuerda en su totalidad) también es cierto. Y si abrimos los oídos un poco nos vamos a encontrar que hay cierta llama de resentimiento, de odio de clase, de un "neo-gorilismo" que se ha hecho carne en los sectores medios. Por un lado pienso que es positivo que las aguas se dividan y sepamos realmente lo que piensa cada uno, ya que esta situación que vivimos ha tendido a que todos expresemos claramente nuestras ideas y se ha generado en la sociedad un pequeño debate que hace tiempo no se tenía. Sin embargo la furia con la que se plantean ciertas cosas, fundamentalmente desde la llamada oposición, por momentos es alarmante, no sea cosa que nos encontremos el día de mañana con una situación parecida a la de Ecuador. No nos olvidemos que el mismo diario Clarín puso en duda el intento de golpe contra Correa ¿Por qué no pensar que incentivaría a algo parecido en el país? Y lo más triste de todo esto es ver a lo que alguna vez se denominó campo nacional y popular dividido a partir del hambre desenfrendado por llegar al poder de algunos. O de encontrar falsos principistas que parecen no tener pasado y levantan las banderas de la ética, cuando sus historias personales cargan con un par de mochilas de plomo de las que mejor no hablar. Ante este estado de cosas está claro que mi lugar estará defendiendo los mínimos logros que este desvastado campo nacional y popular ha conseguido, No estamos a las puertas de una revolución ni mucho menos, pero si estamos ante la posibilidad de que ese pensamiento conservador de clase media pueda prender en más sectores de la sociedad, ese neogorilismo que hoy incluye a muchos peronistas (las huestes de Reutemann, Duahalde y Solá) puede hacernos retroceder muchos años y darle al establishment lo que el establishment quiere y en ese sentido lo que en algún momento fue el "progresismo argentino" jugará de manera dividida y muchos de ellos le harán el caldo gordo a los próceres del pasado.

jueves, 7 de octubre de 2010

Lamentables

Este día de la Virgen de Rosario se me ha dado por comentar la coyuntura política. Debe ser porque es feriado en la ciudad (por lo de la virgen), pero no soy religioso y no entiendo porque es feriado en Rosario. De todas maneras cambié el título de mi entrada anterior haciéndome eco del comentario del amigo Matías Bordione que pueden leer más abajo.
Pero siguiendo con la línea editorial del feriado recomiendo ver (si su operador de cable se lo permite) CN23. Es como la otra cara de TN, casi igual pero al revés. Está muy bueno (fans de de Santo Biasatti o Maria Laura Santillán abstenerse!!). Se puede ver por internet.

ALGUNAS COSAS ESTAN MUCHO MEJOR

Homenajear a Oesterheld a este nivel era algo pendiente. Y no es dato menor que lo haga una presidenta y la presencia de su viuda debéría emocionar hasta aquellos que ven Tono Negativo. Pero sabemos que esto último seria hoy una utopía.

miércoles, 6 de octubre de 2010

LAMENTABLES SEÑORES DEL DIARIO EL PAIS

Una lamentable nota AQUI publicada en El País de Madrid. La nota, obviamente fue destacada por algunos medios nacionales. Lo más insólito es que desde España se hable de un fracaso argentino (sin especificar a qué hacen referencia ya que excede el Mundial y Maradona) en momentos en que ellos están cometiendo los errores que en el pasado a nosotros nos llevaron a una debacle