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lunes, 6 de diciembre de 2010

el principio de algo (tercera parte, primera persona) karaoke y demás

La noche aparece sin esperarla. Posiblemente la noche no sea el mejor lugar, pero definitivamente es el lugar. Los platos ya están vacíos. Nos miramos los cinco (dos mujeres, tres hombres) y parece que lo único que queda por delante es apoyar la cabeza en la almohada antes de lo previsto. Son cerca de la 1 y 30  de la mañana. Los adolescentes recién se despiertan. Es el comienzo de la segunda noche del sábado o  la primera madrugada del domingo. Caminamos en dirección incierta. Pero de repente el destino cambia: no iremos a ese lugar cool y hippie que desde hace más de veinte años recorro viendo pasar caras y generaciones. No, el lugar esta noche es otro, es un canto bar, un karaoke, un after al que llegamos before. La fauna contrasta con nosotros o nosotros contrastamos con la fauna. Un poco de prejuicio pequeño burgués, quizás porque al de la cicatriz en la cara que pasó junto al del tatuaje tumbero se le asoma el arma debajo de su campera. Nos quedamos parados, como acodados en una barra imaginaria, delante de un grupo de chicas-señoras que festejan una decadente despedida de solteras. La gente sube al escenario y canta sin preocuparle nada, con una total deshinibición y los envidio.
Madrid, algunos años atrás. Un grupo de argentinos: periodistas, músicos, directores de cine, actores se pierden entre una marcha del orgullo gay, una fiesta en donde está Penélope Cruz o una cena con Fito Paez. A las seis de la mañana algunos desembocamos en un sótano por indicación de vaya a saber quién. Mi primer karaoke. Una terrible borrachera y canciones de Camilo Sexto.
Hace un tiempo que puedo tomar fernet con coca. Tal vez por su efecto digestivo. Era otro prejuicio, quizás por la canción que popularizó Vilma Palma y de la que no me interesa recordar la letra que habla de esta bebida.
Llamadas y mensajes de texto logran sumar gente a nuestro grupo que de cinco se transforma en ocho (tres mujeres, cinco hombres). Lista de temas, demasiadas canciones de JAF. Demasiada gente que se desploma de tristeza. Yo podría hacerlo -desplomarme de tristeza- pero sin darme cuenta estoy arriba del escenario cantando Jijiji. La tristeza queda para más tarde, total, nao tem fin.
Volvemos a ser cinco y luego cuatro, para terminar siendo tres y emprender la retirada y en el camino quedamos dos y al final solo uno.
Las canciones siguen rebotando en mi cabeza, las canciones del karaoke son las canciones que todos queremos cantar pero que pocas veces queremos escuchar. La gente no elige canciones pop. El karaoke no es pop pero es popular, entonces es pop. ¿Los cantantes pop irían a ese canto bar? Según que cantante pop. No me imagino a ese cuasi-adolescente-pavote-cantante-lider-de-una-bandita-pop-local-que-se-peina-el-pelo-como-una-taza-y-que-escribe-en-su-blog-facebook-lo-mucho-que-le-gustan-sus-porpias-canciones-de-su-disco-pop-indie, cantando en un karaoke. Calculo que lo bajarían al grito de "nene volvé a tu casa y andá a la peluquería". Sin embargo en un momento de esa noche me parece verlo a Andrés, con lentes negros, tapado entre una chica y un oso que parece cuidarle las espaldas. Pero esto sucede cuando salgo del boliche, pero no estoy seguro. Me olvido de Andrés y en mi oído permanece:
Quizá no fue coincidencia encontrarme contigo /Tal vez esto lo hizo el destino. Quiero dormirme de nuevo en tu pecho / Y después me despierten tus besos. Tu sexto sentido sueña conmigo / Se que pronto estaremos unidos. Esa sonrisa traviesa que vive conmigo /Se que pronto estaré en tu camino.  Sabes q estoy colgando en tus manos / Así q no me dejes caer  Sabes que estoy colgando en tus manos.  Te envió poemas de mi puño y letra / Te envió canciones de 4.40 Te envió las fotos cenando en marbella /Y cuando estuvimos por Venezuela Y así me recuerdes y tengas presente /Que mi corazón esta colgando en tus manos Cuidado, cuidado que mi corazón esta colgando en tus manos.
En el borde del kitsch, pero con onda, en el límite de aquello que un intelectual detesta pero quedisfruta secretamente. La Habana, hace más de dos décadas. Vivo cuatro meses en Cuba y por primera vez escucho cotidianamente esos ritmos que incluyen la letra romántica un tanto cur-si junto a una instrumentación basada en vientos y percusión que provoca el tarareo permanen-te y las ganas de que la música no se acabe. Tiempo después ese ritmo se haría popular con  Juan Luis Guerra. Aquél verano cubano estuvo signado por esas melodías que parecían la música de fondo del Caribe. Ese verano, que en realidad era un invierno cubano, estuvo marcado  por la música y el romance de estación que me hizo perder la cabeza. Veinticinco años él y veinticuatro ella. Se prometieron un amor que excedía las fronteras. Se extrañaron a la distancia y poco a poco se distanciaron a la distancia. Nunca más se vieron, nunca más supieron de ellos. Casi veinte años después ella muere en Barcelona y él se entera por internet. Escucho a Carlos Baute y Martha Sánchez y me traslado en el tiempo y rápidamente empiezo a repasar todas aquellas canciones que podrían establecer un link con este género popular-caribeño. Pero no puedo, conozco algunas canciones pero no se los nombres y mucho menos sus autores. Entonces una amiga me manda una lista por mensaje de texto y me propone escribir un guión basado en estas letras y ¿por qué no hacer una comedia musical? ¿bizarra, kitsch, popular? Es una buena idea. Marco Antonio Solís es la clave: "Si no te hubieras ido", canción que me hizo llegar (no sé por qué) a la versión de Be my babe (en español) de Boom Boom Kid que se transformó en la música de una película inconclusa que de repente vuelve a aparecer como si la magia, los planetas o vaya uno a saber qué cosa extraña vuelve a hacer que la historia se repita. De acuerdo con lo que dice Marx: Primero como tragedia y luego como farsa? o al revés? En el 2001 diciembre fue trágico, en 2010 (mismos números cambiados de posición) diciembre retruca la frase que "todo tiempo pasado fue mejor". Pero diciembre me pega nuevamente en esas zonas que solo uno siente. Amanece, son casi las seis de la mañana. La gente vuelve o va hacia otros lados, otros bares, otros refugios. La ciudad se duerme y se despierta. La brisa fresca de la madrugada evita que me duerma en el taxi. Me bajo antes, quiero caminar. Caminar un poco más.  Estoy solo. Tal vez sea el principio de algo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

el principio de algo (tercera parte de cuatro)

Pensé, pensó. En las teclas
Las teclas que el personaje fue apretando a lo largo de este tiempo de la historia. Desde la computadora, desde la mirada hacia la pantalla. El guión de la vida de otro. Un espejo en donde lo único que se podía reflejar era su rostro aunque se pusiera el disfraz: el del Hombre Araña, el de Batman o el del Zorro. El antifaz, la máscara escondiendo la verdad. Porque siempre es mejor creerse un super héroe o simplemente un héroe, antes que un tipo de esos que pasan por la vida siendo felices con poco y a los que él envidia secretamente. El necesita la exuberancia, la sofisticación, la complejidad de la felicidad para ser feliz. De la misma manera sufre el dolor de la pérdida. El es un artista y los artistas necesitan del éxtasis y del sufrimiento. "La agonía y el éxtasis" el título de la película sobre Miguel Angel que diirigió Carol Reed.
Camina, mira una calle, cualquier calle y llora. Sigue caminando, llega al río, ve la gente que deambula con sus chicos, dos viejos sentados mirando hacia la isla, tomados de la mano. Una chica con patines de la mano de otra chica con patines. Una pareja llevando un cochecito. Dos flacos tomando cerveza del pico de una botella. El vuelve a llorar. Todo es todo, todo es recuerdo, todo tiene partes de todo. Imposible despegarse. La ciudad lo tiene a él y la tiene a ella en partes iguales y en partes desiguales de angustia: "es imposible medir la angustia, idiota" resuena esa lejana voz. En el minimarket hay wi fi y la lata de coca zero tiene una estilización que supone que es producto de un diseño nuevo, más atractivo. De repente las latas de gaseosas desaparecieron de las heladeras de los mini shop o de las estaciones de servicio. Pero ahora están regresando en su nueva versión, símil a la que ya ha visto en otra parte del mundo. ¿En qué parte del mundo? No importa. El camino se corta o se interrumpe y se sigue o se toma un desvío o se detiene hasta que el bache, hasta que el asfalto se recomponga. Un cielo con una nube que tapa la claridad, que de repente trae una oleada de frío. Mientras la nube esté allí el tiempo también se detiene y es necesario buscar un abrigo o buscar refugio. ¿Es una nube? es una nube, no hay duda, se mueve como una nube, es del color de las nubes, liviana como las nubes, indecisa.
Si y no. Tal vez, quizás. Nunca.
Nube prisionera de mi mente.

sábado, 25 de septiembre de 2010

El principio de algo (parte XXX)


El limbo, puede ser. El sale del baño de la disco y se encuentra con Caren Carpenter que lo sigue mientras canta Close to you de Burt Bacharat. Es extraño, siempre detestó a los Carpenters, pero siempre sintió placer cuando escuchaba esas canciones melódicas que ya están integradas en la mente de cualquiera que tenga más de cuarenta años. El trataba de no mirar a Karen,

viernes, 6 de agosto de 2010

El principio de algo parte .... (Relax)

Puso el pié en la vereda y vió irse a toda velocidad a la lomousine. O se convertía en un verdadero detective -muy a su pesar- o quedaba atrapado en esa noche que nunca terminaba o que siempre volvia a empezar, como El día de la marmota. Bill Murray estaba fantástico en esa película y Andie MacDowell también, aunque siempre parece una chica a la que le falta un poco de sensualidad. Ya no es una chica. El tampoco es un chico, pero entra a una disco ¿ya había entrado a una disco esa noche? ¿Qué es una disco? ¿o qué es una discoteca?

Colección de discos musicales o sonoros.

Local o mueble en que se alojan esos discos debidamente ordenados.

Local público donde sirven bebidas y se baila al son de música de discos.

Un lugar para bailar y festejar. También puede decir, boliche, club, club de baile.

Establecimiento destinado a ofrecer al público la actividad recreativa del baile, donde se sirven bebidas y que disponen de una  o más pistas para la práctica del baile y actividades análogas. No disponen de servicio de cocina.


El no era habitué de discotecas, pero las conocía y había estado en varias. Pero por algún motivo que desconoce cada vez que piensa en discoteca se acuerda del día que vió por primera vez a un disc jockey arriba de un escenario, ocupando el lugar del músico. Fue en Francia. También recuerda que no recordó nunca como llegó ni como se fue de ese lugar, acompañado por personas que acababa de conocer en la primera noche que pisó esa pequeña ciudad del sur francés. 
Pensó "nunca se dice vamos a la discoteca, se dice vamos a una disco", antes se decía vamos a un boliche y mucho antes vamos a la boite. Mau Mau, la boite en donde era habitué Isidoro Cañones, Alberto Tarantini y Pata Villanueva. 
El ahora está ahí, en ese gran local bailable con aires retro. Todo en esa noche tiene un aire retro que lo traslada a ciertos espacios de su pasado. ¿Será el limbo? ¿Qué es el limbo?
1. m. Lugar o seno donde, según la Biblia, estaban detenidas las almas de los santos y patriarcas antiguos esperando la redención del género humano.

2. m. Lugar adonde, según la doctrina tradicional cristiana, van las almas de quienes, antes del uso de la razón, mueren sin el bautismo.

3. m. Borde de una cosa, y especialmente orla o extremidad de la vestidura.

4. m. Placa que lleva grabada una escala, por lo general con algunos de sus trazos numerados, que se emplea en diversos aparatos de medida para leer la posición que ocupa un índice móvil.

5. m. Astr. Contorno aparente de un astro.

6. m. Bot. Lámina o parte ensanchada de las hojas típicas y, por ext., de los sépalos, pétalos y tépalos.


estar alguien en el ~.

1. loc. verb. coloq

. Estar distraído y como alelado.

2. loc. verb. coloq. Ignorar los entresijos de un asunto que le afecta.


El no está bautizado, podría estar en el limbo si el tiro que recibió fue mortal. Pero el tiempo retrocedió y el disparo nunca llegó. Pero si está en el limbo todo puede ser parte de un estado de conciencia alterado. ¿Por qué en esta disco suena Frankie Goes to Hollywood?


viernes, 23 de julio de 2010

el principio de algo (parte LX)



El vietnamita no paraba de hablarle dentro de la limousine. Pero él estaba absorto en otros pensamientos. Se había visto reflejado allí en el espejo de la limo.
Los ojos, siempre los ojos. El espejo los reflejaba distintos, pero de una manera sorprendente. Distintos de ayer. Todos los días se miraba y se enorgullecía de su mirada joven, de la ausencia de arrugas que por su edad deberían ser una marca anunciada desde tiempo atrás. Sin embargo todo eso que le hacía parecer forever young esa noche cambió y fue como un mazazo. Las ojeras, las arrugas, la cara avisándole que ese rostro estaba recibiendo el lógico paso de los años. Estuvo 15 minutos recorriendo las marcas, los surcos que comenzaban a formarse alineados en forma paralela desde el extremo de sus ojos en dirección a la sien. Después pensó en su cuerpo y después dejó de pensar. Con casi 50 él todavía creía ser joven. Pero ya no se pensaba a sí mismo como un joven artista, como la promesa que había dejado de ser. Ahora estaba frente a la realidad del espejo, como el video clip de David Bowie. Tal vez las arrugas no surgieron de un día para el otro, tal vez él no las percibió, como si notó las canas, pero las canas ya no son un indicio de vejez. Hay muchos pibes a los que les crecen las canas ¿será el stress? El pelo en sí mismo no modifica la edad, pero sí la apariencia de la edad.
Hoy tomó un ómnibus, tomó dos ómnibus. Hacía tiempo que no se subía a un colectivo. Los tipos como él ¿toman el subte en New York? ¿se suben al Metro en Paris? ¿viajan solo en taxi o en sus autos particulares? Si se hubiera dedicado al fútbol sería DT. Pero no se dedicó al fútbol. Recordó un partido con los compañeros de la secundaria en donde jugaba de arquero. Se había comprado un buzo como el de Fillol. Esa tarde después de varias buenas atajadas -las únicas de su vida- pensó o pasó por su mente la posibilidad de ser jugador profesional de fútbol. Tiempo después participó viajó a unas Olimpíadas de escuelas secundarias en un club del Gran Buenos Aires. Su fuerte era la carrera de larga distancia. Había entrenado bastante en el Estadio Municipal. Corría los 1600 metros tranquilamente. Aspiraba a estar en el podio, aunque sea una de las tres medallas, se conformaba con la tercera. Estuvo segundo toda la carrera, pero en los últimos 100 metros quedó cuarto. Se pasó el resto del torneo con sus auriculares incrustados en los oídos y mirando los partidos de voleibol de sus compañeras, que sí llegaron al podio. Tenía unos walkman Aiwa de carcasa de metal, eran los primeros en llegar a la Argentina junto con un modelo de Sony al que se le podían conectar dos auriculares. La diferencia era que el Aiwa también grababa. En sus casettes había una selección de temas bastante ecléctica en donde no faltaban The Kinks, Almendra, Earth, Wind & Fire, Eric Clapton (era la época de Cocaine), Billy Joel, James Taylor, Paul MacCartney & Wings, John Lennon solista, Led Zeppelin, Deep Purple, Electric Light Orchestra y etc.
El espejo de nuevo y de ahí a YouTube. James Taylor y Carole King y un tema que había olvidado, pero que no había olvidado. Era uno de esos clásicos que cuando él lo escuchó por primera vez ya era un viejo hit. De nuevo YouTube y James Taylor casi cuarenta años después, también con Carole King tocando el mismo tema. Y si, el espejo de YouTube. ¿Qué pensará James Taylor cuando se ve hoy y cuando se ve hace cuarenta años con un click de distancia? La voz es casi la misma, pero el tiempo es otro. Ahora volvió su atención al padre de la vietnamita muerta o de la vietnamita por morir. El tiempo que va y viene pero en cuestión de horas. El tiempo que se detiene indefinidamente en esa, en esta noche-largo día-sin sueño. ¿Por qué no tengo sueño si hace meses que estoy dentro de este relato?
No tengo nada que ver con la Yakuza ni con ninguna mafia oriental dijo el hombre. Había algo más poderoso allí que un simple grupo de delicuentes amarillos. Por eso mismo volvió a bajarse del auto y entró de nuevo en aquél bar en donde la lluvia no dejaba de caer. Un café cargado al que le agregó un poco de whisky. De nuevo los auriculares para escuchar un poco de viejo pop.

sábado, 12 de junio de 2010

el principio de algo XXXIII

Nada es casual, las coincidencias no existen. No importa que pueda ver el partido en HD, eso es un dato menor. ¿Por qué? ¿cuáles son los datos menores en esta historia?
No hay historia.
No hay la historia que vos esperás.
Pasó por la puerta del pequeño departamento y las llamas ya se habían apagado.
La limousine andaba lenta. El hombre apenas emitía sonido. El pensó que la noche no sería eterna y que tampoco llegaría con vida a ver la luz de la mañana, pero como le sucede siempre, se equivocó otra vez, al menos en el hecho de creer que podía perder la vida.
Quiero que la busque, pero no quiero su cuerpo muerto, la quiero viva.
A los dos minutos el auto se había alejado y él se quedó solo mirando el asfalto mojado.

martes, 4 de mayo de 2010

el principio de algo XXX

nunca había subido a una lomousine. pero las conocía perfectamente por las películas. Cuando se sentó se dió cuenta que había visto cientos de películas en donde los actores en algún momento se subían a una limo, quiso hacer un recorrido por todos esos films, pero Ho So, el padre de la vietnamita le interrumpió sus pensamientos.
Habíamos hecho un arreglo -dijo
Si -respondió
Pero mi hija está muerta
Yo no lo vería tan drásticamente
¿Me está tomando el pelo?
¿Usted conoce de física cuántica?
El oriental lo mira
Le vuelvo a repetir que no le estoy tomando el pelo, al decir esto tomó su teléfono y se conectó con internet, al cabo de unos segundos leyó lo siguiente:

El estudio de la física cuántica cambia todo nuestro entendimiento sobre los fundamentos básicos del universo conocido. Con ella, la ciencia ingresó sin proponérselo a este campo que tradicionalmente había sido terreno religioso llamado “mundo espiritual”.

En primer lugar la física cuántica ha demostrado en sus intentos por comprender las leyes que rigen el mundo de las partículas subatómicas que el observador de la materia, es decir la conciencia, altera el mundo subatómico cuando éste es observado. Esto nos ha llevado a muchísimas conclusiones científicas, morales y espirituales. En otras palabras, la física cuántica ha demostrado que somos co-creadores del universo junto con Dios, que si vemos un árbol en vez de un cúmulo de moléculas en acción es porque la conciencia humana concede a la realidad estas características particulares.

¿Y que tiene que ver con mi hija?

Su hija puede estar viva o volver a morir o evitar que la mate alguien nuevamente



viernes, 26 de marzo de 2010

el principio de algo (parte XXX)


Pasaron cuatro meses, pero en realidad pasaron apenas unos minutos, la posibilidad de al alteración espacio-temporal lo excitaba pero a la vez le alteraba profundamente su organismo. ¿Los cuatro meses pesan en mi cuerpo? o ¿ese peso desaparece desde el momento que soy capaz de detener ek tiempo? los 120 días que no viví ¿los vivió el resto de la humanidad? ¿detuve el andar del mundo? si fuera así el cansancio no sería tanto. Siguió con sus devaneos pero sin encontrar ninguna respuesta, en definitiva los sueños escapan al concepto espacio-temporal que tenemos cuando estamos despiertos y lo que le pasaba a él era una especie de mal o buen sueño. Un trip se dijo. Siempre le gusto esa palabra: trip y lo que eso significaba en inglés o la multiplicidad de significados que adquiría en inglés, significados que la palabra viaje en español no era capaz de abarcar, salvo que se lo aclare a continuación. Ahora una especie de luz dorada iluminaba la cuadra, como si un farol gigantesco de de muy baja temperatura color (alrededor de 2.900 grados kelvin) regulado con un filtro para luz día, invadiera todo. Como la luz del atardecer pero con el cielo negro, como un sol nocturno y estrellado. ¿Un eclipse? no, no es un eclipse. Camina unos metros hasta el primer bar que encuentra. En todas las calles y en todas las esquinas hay un bar. Entra. Se siente y espera que la lluvia comience. Cada vez que se sentó en un bar esa noche llovió. Pero no llueve. Pide una cerveza negra. Un hombre se sienta enfrente de él, es el chofer del padre de la vietnamita que lo invita a que suba en la limousine que lo espera estacionada en la calle. No tiene muchas alternativas.

lunes, 21 de diciembre de 2009

el principio de algo XXII

Si dije una boludez, repitió varias veces, pero ¿cuántas boludeces se dicen en una vida? muchas, pero en circunstancias como estas hay que evitar decir pavadas o cosas que no aporten a la trama o al relato ¿hay relato? siempre hay narración mientras estemos vivos pensó y también pensó que esa frase podía ser una boludez pero no tan grande como la que había dicho antes.

Dejó el auto estacionado en un callejón. Las calles de la ciudad esta noche están llenas de callejones le dijo una mendiga cuando lo vió pasar. Vió una puerta que decía "salida" y él entró y al traspasarla escuchó My Sharona a todo volumen. El grupo The Knack, el tema fue hit a mediados de los 70, él recuerda haberlo tenido en un disco simple de vinilo cuando iba a la secundaria y años después en el CD de la banda de sonido de Reality Bites. Estaba en una disco o algo parecido, porque todo parecía indicar que eso era una discoteca: las luces, la pista, la barra, la música y una cantidad de gente que casi no lo dejaba pasar, pero algo le llamó la atención: nadie bailaba. Trató de abrirse paso entre la gente y subió por una escalera de cromo hacia un lugar que parecía el sector VIP, allí encontró una chica con una computadora que chateaba con él, pero él no tenía computadora, pero sabía que ella le estaba hablando. Lo primero que le llamó la atención era que ella también escuchaba el mismo tema: My Sharona.

Pero lo escuchamos todos, dijo ella. Ella, la chica de los ojos grandes.

No, solo lo escuchamos vos y yo le respondió él y a partir de allí algo los conectó. Pero él se fue, el deber lo llamaba tenía que salvar la vida de la vietnamita, así que con apenas dos palabras que pudieron decirse él dejo a la chica de los ojos grandes y salió a la calle, miró el cielo y no llovía.

¿A dónde ir?

Vení conmigo dijo la chica (de los ojos grandes) y le tomó la mano. Una rara pero reconfortante sensación le invadió el cuerpo cuando la mano de ella apretó la de él. Tuvo el impulso de abrazarla, pero no lo hizo, y casi tres minutos después la abrazó y fue ahí que comenzó a llover. Se refugiaron bajo un techo y se miraron, él le acarició la cara y le tomó la mano, ella lo miró y parecía tener algo de vergüenza. Pasó un taxi y él le hizo señas, pero ella no quiso subir. El no entendió por qué, pero no importó, porque la chica lo besó y le introdujo su lengua en su boca de una manera tan excitante como hacía tiempo que no le sucedía. Pero ¿era la vietnamita disfrazada de oriental? ¿era la chica del paraguas? No, no era ninguna de las dos. ¿Por qué esta mujer apareció así como de la nada?¿o todo formaba parte de su frondosa imaginación? ¿o esa noche era la ciudad de las mujeres? SI todo era parte de su imaginación, pero también de la realidad porque su imaginación controlaba los acontecimientos y si había podido retroceder el tiempo en dos oportunidades ¿había algo que no pudiera hacer durante esta / esa larga noche?

Mientras él se debatía con estos pensamientos la chica de los ojos grandes ya le había bajado los pantalones y escuchaba su voz que parecía recitar algo parecido a una poesía infinita rozando mis labios, después escuchó un trueno que taparon sus palabras y más tarde voy a escalar tu piel y después todo pareció transformarse en una película muda, sin palabras pero llena de piel bajo la lluvia.

.

sábado, 28 de noviembre de 2009

el principio de algo XXI

Nunca estuve fue la respuesta que le llegó a través de un mensaje de texto. Es probable que su imaginación haya creado a esa mujer de la misma manera que podía controlar el tiempo de esa noche interminable . El tiempo y la mujer, las dos obsesiones de él. Había escrito y seguiría escribiendo sobre esos temas y quizás nunca podría escribir sobre otra cosa. Por eso tal vez se haya fugado hacia su propio mundo, hacia su propia invención. Ya no llovía y él ya no recuerda si relataba esta historia en presente o estaba/está narrada desde uno de los tantos pretéritos que aprendió en la escuela pero que ahora no recuerda. Quizás no importe o tal vez deba recorrer los 20 o 19 capítulos escritos y a partir de allí decidir o corregir o dejar todo como está.
Sintió su cuerpo cansado, pensó en dormir un rato antes de seguir con la investigación sobre el futuro asesinato de la vietnamita. Pero si dormía el tiempo volvería al lugar del inicio. Entonces había que volver atrás pero dos o tres horas. Volver atrás. Lo hizo y después entró a un hotel diferente al del comienzo y pidió una habitación con cama matrimonial. Se desplómó sobre el acolchado y encendió la tv. Hizo zapping quería buscar un canal de música, pero de música antigua, entonces encontró un canal de video clips que solo pasaban clips producidos entre 1967 y 1979. Cerró los ojos y despertó 2 horas después con las voces de Earth, Wind and Fire y una explosión que hizo volar en pedazos la puerta de su habitación. Después de la explosión solo humo, mucho humo. El se incorporó en la cama y abrió la ventana. Una escalera de emergencia salía desde ese mismo lugar. Se lanzó por la escalera mientras escuchaba gritos a sus espaldas. saltó a un callejón y encontró un auto con una pareja besándose en su interior. Los hizo bajar al mejor estilo película policial y arrancó en ese diminuto Reanault a toda velocidad. Su celular comenzó a sonar. Atendió.
- No vas a poder escapar, nadie escapa de las pesadillas.
- Nadie escapa de los mejores sueños y en eso estoy -respondió para luego cortar y pensar que acababa de decir una de las boludeces más grandes de su vida.


sábado, 21 de noviembre de 2009

el principio de algo XX

Cómo decir te amo sin herir escribió en su bitácora, en su cuaderno, en su libreta de apuntes. Escribió pensando que podía decir te amo y sin embargo hacer daño. No siempre el querer, no siempre el amar suponen la felicidad de dos personas... o de tres. Era algo que le rondaba la cabeza. La chica le había dejado la nota y era muy clara
No quiero esperar más un beso.
No quiero esperar más un gesto de amor. Es demasiado cruel. Si puedo amarte en mi, mejor así, si no es preferible pensarte muerto. El error fue creer que te podía tener, eso se me hace intolerable el hoy. No quiero esperar más.
Sigamos juntos para siempre, desde tus ficciones. No voy a quedarme esperando más de este amor.
Hasta aca, mi amor. Nos cruzamos en mis sueños, ¿en tus sueños? ¿en tus relatos?
Fue un placer. Tenias razón.
El terminó de leer la nota y la recordó con su paraguas bajo la lluvia, la recordó en esa pequeña habitación cuando las llamas los invadían. La recordó hablándole toda la noche sin parar y recordó esa sonrisa cómplice que lo atrapaba. Entonces escribió la frase varias veces y la tachó otras tantas. ¿Cómo escribir sin herir? ¿Cómo amar sin herir? El amor es una herida absurda y como esa curda tan fugaz, nada más, y cambiaste de tiempo y de amor y de música y de ideas y un sensual abandono vendrá. Y cierras los ojos y ves todo el mar en primavera.
El pensó pero se dió cuenta que no hacía otra cosa más que pensar y que la moneda cayó por el lado de la soledad. Todo lo que termina termina mal.
Entonces decidió responderle. La lluvia era una constante y la moto de agua con la vietnamita ya se había alejado. En esa noche había intentado escapar de su lugar seguro, había querido volar por los aires y transformarse en un héroe de novela negra. Pero cada uno lleva su propia cruz y él no podía dejar de ser quien era, aunque ese ser que creía ser también le resultaba extraño.
Alguien va subiendo la colina, será que la canción llegó hasta el sol.
Mi canción quiero que llegue hasta vos Leyó esto y lo tachó. Nada de cursilerías. Pero las cartas de amor son cursilería pura y él no era Sartre ni ella Simone de Beauvoir.
Pero él sintió que su escritura no decía nada nuevo, nada que no haya dicho, nada que pueda cambiar la situación. Salió corriendo y supuso que el solo hecho de correr lo iba a trasladar inmediatamente hacia ella, que sus piernas tenían la posibilidad de detectar y encontrar a esa mujer.
¿Dónde estás? fue la pregunta de toda la noche



viernes, 20 de noviembre de 2009

el principio de algo XVII


Alcanzar el destino siempre desilusiona un poco, pienso (Rodrigo Fresán en La velocidad de las cosas)

Seguir buscando esa mujer, esa joven mujer que había transtornado su noche era el motor para mantenerse delante del teclado. Encontrarla posiblemente significaría una desilusión. Ya la había encontrado más de una vez esa misma noche y la había vuelto a perder, pero en cada encuentro su rostro era diferente, mutaba, sin embargo él sabía que se trataba de la misma persona, como en un sueño o como en una pesadilla. Pero no, ni sueño ni pesadilla, realidad corrida del eje, esa definición le cabe mejor. Ahora la tormenta sacude las ventanas, él se asoma tras del vidrio y ve volar las hojas de los árboles y en el cielo también divisa algo o alguien que parece volar junto con las hojas: es la vietnamita subida a una moto de agua que surca el atravesando los rayos. El sube a la terraza y le hace señas para que lo lleve. Se sube en la moto de agua y arranca a toda velocidad.
- ¿Dónde estabas? pregunta él.
- Buscándote ¿acaso no tenés que resolver mi asesinato?
Él no sabe que responder. Ella lo mira y le dice: "Deberías estar ayudándome en lugar de escuchar esa mierda de Barry Manilow en tu computadora".
Lo que pasa es que tengo una regresión a mi adolescencia o primera juventud le contesta.
¿Adolescencia o primera juventud?
No sé, hacia ese agujero negro que fue el momento de mi vida en que vivía en una nube.
¿Y ahora?
El analizó la pregunta. Posiblemente ahora la nube sea otra. Nube número 9 de George Harrison o Es una nube, no hay duda de Vox Dei. Mientras tanto la tormenta lo golpeaba en la cara mientras la moto de agua acuatizaba frente a la Estación Fluvial.

jueves, 19 de noviembre de 2009

el principio de algo XVI

en esas carpetas estaba el libro que no quiso leer nunca, pero que siempre decía que leería, tal vez por miedo a que lo atrape, por miedo a tener que guardarse sus palabras,
- no sé, se dijo muchas veces, pero lo abrió y comenzó la lectura y después se detuvo y miró alrededor: muchos libros, muchos más de los que podrá leer en toda su vida, muchas películas, quizás a las películas las podrá ver, el tiempo de un film es distinto al de un libro, aunque para algunos no es así, pero qué importa.
Busca un tema el azar en el I tunes, Viejo Mundo de Fito, la escribió cuando tenía 20 años. Hay un sonido en esa canción que es muy típico de aquél momento, un fraseo en la manera de decir las letras, tanto él como Rubén (Goldín), unos acordes que son la marca del sonido rosarino de los 80. Una especie de poética pre-pop, oscura y densa. Un tango sin bandoneón. Otra vez la lluvia, ahora en su ventana mientras siente el aire del ventilador acariciándole la cara.

jueves, 24 de septiembre de 2009

el principo de algo (parte XIV)

Él se sirvió café y después le echó Johnny Walker, miró la pantalla y pensó en la herida y en la sangre y en el asfalto frío y mojado. ¿Debo salvarlo? ¿debo salvarme?
Ella seguía corriendo hacia ningún lugar o quizás hacia él. Pasa al lado de un teléfono público, de los pocos que quedaban en la ciudad aunque ella nunca había reparado en que en esa esquina había un teléfono público, quizás por eso se paró frente al aparato y de repente lo escuchó sonar y atendió. Se llevó el tubo a la oreja y escuchó "estás a tiempo de salvarlo, estamos media hora atrasadas, yo sigo viva y él debe seguir vivo, salvalo". Al decir esto cortó, era la voz de la vietnamita, sin dudas. Ella no sabía para dónde ir entonces lo llamó por teléfono. Él atendió.
¿Cómo estás?
Bien
Te van a pegar un tiro
¿Cómo lo sabés?
No lo sé, nadie me lo dijo, pero te lo tengo que avisar a vos, no quieren que te mueras, no quiero que te mueras.
Yo tampoco quiero morirme
El tiro será en una esquina en donde hay un edificio de tres pisos, la ventana del segundo está semi abierta y desde allí un francotirador te ... (él interrumpe)
Veo la ventana
Agachate!!!
El se agacha y el disparo pasa rozando su hombro izquierdo. Él corre hacia el edificio y patea la puerta, al traspasarla se da cuenta que está haciendo una estupidez, ni siquiera está armado. Volvió sobre sus pasos y miró de nuevo hacia la ventana, ya se había cerrado. Se dió cuenta que desde el teléfono la voz de ella seguía gritando.
Está todo bien dijo y colgó. Se sintió un duro de un film noir.
Entonces él se puso los auriculares y escuchó un tema de Nacho Vegas, una especie de rockandrollito español con el que se podía imaginar manejando por una carretera en un auto lleno de de drogas, alcohol y una mujer hermosa que lo obligaba a parar en el primer motel. Ahí va la letra.

Perdimos el control (Nacho Vegas)

Me agarró con fuerza de la mano. Yo sonreí e ingerí otro rohipnol. Éramos sólo dos perros abandonados; perdimos el control. Caminamos deprisa y sin rumbo. Aquel día el sol abrasaba. Cruzamos corriendo las Siete Autopistas; perdimos el control. Conocimos a una tal Amparo. Dijo: "No hay más que dolor y alivio, dolor y alivio, dolor y..." Nos guió hasta aquel cementerio de gatos en el que perdimos el control. Y quisimos salir de allí. La miré; ella balbuceó. Ocurrió algo confuso y después la perdí; habíamos perdido el control.

Y nos creímos ángeles,
y hasta ella quiso volar.
Y lo hizo tras dejarme
aquel mensaje aún por contestar:
"¿Dónde estás, corazón? ¿Te has cansado de mí? Yo estoy en el balcón y ¿sabes?, voy a saltar."
Se rió –“¡JA JA JA!”- y después se cortó.

No hice más que vagar por un tiempo. Traté de limitarme al alcohol. Intenté no sumirme en la locura o perdería el control. Conocí a una mujer en Conill. Disfrutamos del mar y del sol. Un mal día le dije: "Esto te gustará, pero perderemos el control."

Un mensaje de texto lo volvió al mundo real "te salvaste, pero la noche es larga", eso de alguna manera lo tranquilizó, la noche seguía siendo larga y todavía podía encontrarse con ella nuevamente, pero después de salvar a la vietnamita. Aunque a esta altura la oriental le importaba muy poco ¿quién lo querría matar? y ¿por qué?
Ella estaba aturdida, seguía en la calle sin saber por qué, seguía buscando a ese tipo que la acababa de colgar el teléfono luego que ella le salvara la vida.
Ingrato lugar el de las mujeres heroicas pensó aunque tampoco sabía si ella era una mujer heroica, todo en este relato se torna dudoso y confuso.
Ella fue a buscarlo y lo encontró.
Él estaba en un bar con un vaso de whisky en la mano, a su lado había una chica, ella se interpuso entre los dos, lo tomó de la mano y se lo llevó hacia afuera, paró el primer taxi y lo subió a empujones. El estaba un poco borracho pero dejó que la chica tomara las decisiones. Se durmió en el taxi y soñó. Soñó que esa ciudad ya no era Rosario, que estaba en un taxi en la noche de otro país ¿Marruecos? ¿La Habana? ¿París?
No, era Rosario y de nuevo en ese pequeño departamento, ese cubículo que había estallado en llamas, ese dos ambientes con balcón a la calle, ¿qué piso era? ¿el de la canción de Sui Generis? ¿el de Mariel y el Capitán? o ¿el de la canción de Ceratti?
no importaban las canciones, todavía retumbaba en sus oídos la voz de Nacho Vegas
¿Cómo se hace para amar lo que quise despreciar ya una y mil veces?
Seré muy breve: te he perdido y esto duele.
No me perdiste ¡idiota! le dijo ella tratando de sacarlo de su borrachera, no se puede perder lo inevitable.
Otra vez la frase que lo transportó a otro momento no muy lejano, pero era como si en esa noche hubieran transcurrido meses y meses, como si en una noche se hubiera podido escapar y cruzar las fronteras de lo inevitable y ahí se dió cuenta qué era lo que le resultaba tan familiar. Entonces volvió su vista sobre la pantalla, con los ojos cansados, con los ojos irritados, clickeó y apareció la carpeta que decía: Proyectos inconclusos, volvió a clickear y se abrieron una serie de documentos. Los ordenó alfabéticamente, los recorrió con la mirada hasta que descubrió LAS FRONTERAS DE LO INEVITABLE. Lo tomó entre sus manos y lo abrió.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

el principo de algo (parte XIII)


Él nunca se enteró de donde vino la bala, aunque tiempo después quedó claro quién había disparado, lo último que escuchó antes de sentir que se le quemaba la piel fue "en el extremo de la calle la florista se emborracha con Leguí". Cayó al piso, sobre el pavimento mojado (recordemos que había llovido), tenia el brazo izquierdo inmovilizado, el disparo entro por encima del hombro, comenzó a sentir el calor de la sangre que poco a poco iba yéndose de su cuerpo y entibiaba su espalda. No hay nadie alli. "En el extremo de la calle" ¿estaré ahí? pensó. ¿Cuál es el extremo de la calle? ¿la parte más lejana? pero ¿lejana en relación a qué o a quién?
Ella volvió a escuchar "clack" pero el cassette seguía corriendo, el clack era el ruido de un arma, lo reconoció porque sonó igual al de una película que había visto horas antes. Entonces ella corrió, pero ¿por qué?
Desde el piso se ve el cielo nocturno desde una perspectiva que le resultaba muy novedosa y atractiva. Me gusta este lugar, me quedaría a vivir aquí, esto es muy placentero. Todo esto lo pensó después de haberse inyectado morfina ¿cómo había llegado la morfina a sus manos? ¿desde cuándo sabía aplicar una inyección?
El se sentía relajado y le había dejado de preocupar que su cuerpo estuviera perdiendo el total de su sangre. Ella corría sin dirección, corría por la ciudad solo por su intuición.


domingo, 13 de septiembre de 2009

el principo de algo (parte XII) GENESIS

Selling England by The Pound o Vendiendo Inglaterra por una libra como decía la tapa del vinilo. El disco es de 1973 pero él lo escuchó en el 76 o 77 cuando tenía 13 o 14 años. Rock progresivo, la mejor obra de Génesis en la etapa Gabriel. Pero que él pensara esto no aportaba nada nuevo a la reflexión sobre la música popular contemporánea. El temió quedar atrapado en el pasado, pero en el pasado musical. Escuchaba ese disco y sentía que esa música seguía siendo actual, nueva, sorprendente y pensó en la chica con los walkman. ¿Qué habría en los cassettes que giraban en ese walkman? ¿Sabría esa chica la existencia de ese disco? ¿Podría apreciar el teclado de Tony Banks? o ¿los matices diferentes entre la voz de Gabriel y la de Collins en el único tema que canta? ¿importa demasiado esto? no ¿por qué debería saber yo acerca de esa música? le dijo una vez alguien que supuestamente no era contemporáneo al grupo del cual hablaban, él miro fijo a esa persona y le aclaró que con el mismo criterio nadie que estuviera vivo podría hablar de Mozart o reflexionar sobre un cuadro de Velázquez.
En medio de estos pensamiento le suena el teléfono, pero no es ella, es la vietnamita que estaba muerta en la cama la que le habla. "Estamos en otro tiempo, este no es el presente" le dice la voz del otro lado, "estamos en el momento en que yo estaba viva". El buscó un reloj, no usaba reloj, miró el reloj de la estación de ómnibus ¿qué hacía frente a la estación de ómnibus? eran tres horas antes ¿antes de cuándo? si no sabía la hora de ese momento tampoco sabía qué hora marcaba el reloj de la estación. Pensó en ir para el hotel, volver al lugar donde comenzó todo. Volvió a sonar el teléfono, era la vietnamita "no vuelvas al hotel, no pierdas tiempo, todavía estoy viva, ahora estamos juntos, pero no vengas, podés solucionarlo todo". Cortó.
Él caminó, tenía una tarea pero no sabía por qué debería cumplirla, tampoco sabía cuál era esa tarea. Quizás estaba solo en la mente que miraba la pantalla, en la mente que no quería que esa noche se acabe jamás. Entonces lo mandaba tres horas para atrás para resolver el crimen que todavía no se habia cometido. Mientras tanto y no muy lejos de allí, ella que no se había dado cuenta que el tiempo había retrocedido escuchó el "clack" que hacía el cassette cuando llegaba al final de la cinta. Buscó en su bolso otro cassette, esta vez no era un TDK como el que se había terminado sino un BOSCH. Puso "play"y la conexión llegó aunque ninguno de los dos se enteró de que había sucedido hasta horas o días después o quizás él nunca se enteró de que ella escuchó Emerson Lake and Palmer. Ya nadie escuchá ELP. Es escasa la probabilidad de que alguien menor de cuarenta años escuche a ELP y la probabilidad se reduce a cero con personas menores de treinta. ¿Será la chica analógica un personaje del pasado? El reloj que atrasó por horas la noche ¿podría haber adelantado por décadas el espacio-tiempo de aquella muchacha?
Preguntas estúpidas. El hombre frente a la pantalla se hace un té, un té inglés, oscuro, con un solo saquito de edulcorante. Vuelve a mirar la pantalla y la ve a ella, no sabe por qué pero la ve concentrada en esa música progresiva que acaba de descubrir.

lunes, 7 de septiembre de 2009

el principio de algo XII

quizás le hizo falta retroceder en el tiempo para entender el presente, una fórmula no muy original pero a la que pocas veces recurren los gobernantes ¿por qué hablar de políticos en una historia de amor? todavía no sabemos si esta es una clásica historia de amor, no a él no le gusta el término clásico para denominarla, ¿y a ella? a ella no le preocupan los términos para denominar nada y menos aún para llamar a un sentimiento del que se sentía más dueña que nadie, quizás porque entender a las mujeres sea la tarea que le llevará toda su vida, quizás porque alguien le preguntó por la calle si realmente podía hablar sobre mujeres, quizás por eso y otras cosas se decidió a sentarse en en el cordón de la vereda sin decidir que calle tomar.
Cuando no sabía que hacer se sentaba frente a la computadora y abría muchas pantallas, ponía música y dejaba que la situación lo lleve, pero ahora no, ahora había llegado ahi justamente porque no había podido salir de su pequeño estudio, porque no había podido abandonar su silla.
se mldijo, se maldijo por no haber terminado de leer tantos libros, se maldijo por ser un comprador compulsivo de libros pero no un lector compulsivo, los libros a veces te dicen qué hacer, para dónde arrancar.
La música se había transformado en ruido para ella, un sonido que se mezclaba con las voces de sus amigas que ya ni podía escuchar. La puerta, la vereda le iban a dar un poco de aire. Salió con el vaso de cerveza en la mano y se sentó en el umbral de ese bar de escaleras largas. Trató de poner un espejo imaginario frente a ella, y se detestó, parecía esas pendejas que cuando salen se emborrachan y que después no se pueden sostener en pié y terminan esperando un taxi semidormidas sentadas en la vereda con el último trago de cerveza en la mano. Prejuicisa pensó, a mi me pasó más de una vez y no soy una pendeja boluda, a mi me pasó varias veces y la pasé bien, más allá de la resaca.
El no era de tener resacas, necesitaba tomar mucho para tenerla, pero esa noche no había tomado, así que ¿por qué no ir a un bar?
ella sintió el sol a las 3 de la mañana, sabía que era de noche y que el frío no era buena compañía si permanecía mucho tiempo más ahí.
ella recordó y le tembló el cuerpo, ella comenzó a correr mientras recordaba, era de noche pero había sol, hacía frío pero su cuerpo no lo sentía, corría en la noche mientras la asaltaba una felicidad repentina, como si hubiera encontrado de repente con una respuesta que desde hace tiempo estaba buscando.

domingo, 6 de septiembre de 2009

el principo de algo (parte XI)

El le pide al taxista que se detenga, no quiere llegar... sí quiere llegar, al lugar deseado como como dice la canción, se baja y corre aunque sabe que sigue en el mismo sitio, aunque sabe que por más que corra como Ben Johnson nunca sus piés se moverán de esa silla ni sus ojos de esa pantalla, pero lo intenta, tal vez si lo intenta pueda hacerlo. ¿Cuál se la diferencia entre la mente y la realidad? Poca cuando estamos cerca de la locura.
Por suerte la noche seguía siendo noche y eso lo protegía, se sentía Cenicienta a la espera que den las 12 y el carruaje se transforme en calabaza y su maravilloso mundo se desvanezca de sus manos, pero mientras lo piense, "mientras lo imagine" se dijo "permanece, existe".
Ella creyó que existía porque existía él, ella pensó que la razón de la eternidad estaba directamente relacionada con él. El taxi de ella llegó a destino y bajó. La calle mojada pero sin lluvia, una brisa fresca la despeinó. El bar, el boliche o como lo quieran llamar estaba atestado de gente. Ella entró pero no quería hacerlo. La música estaba fuerte. Ella atravesó el salón. La gente bailaba, logró divisar a sus amigas cerca de la barra. Volvió a cuestionarse, pero no había otras opciones. El le escribía el recorrido o él sabía su recorrido, pero las líneas paralelas nuevamente impedían el encuentro.
Ya no hay taxis, pero él se había bajado del taxi para ir a ningún lado, para seguir estando con ella aunque la distancia los separe. ¿Ella? la mujer, las mujeres. Pensó en La ciudad de las mujeres, la película de Fellini. Una ciudad de mujeres, un mundo solo de mujeres. La mujer y él. Sabía que ese era el quid de la cuestión: La mujer, desentrañarla, descubrirla. Su obra estaba plagada de mujeres, siempre quiso comprenderlas y quizas lo había logrado pero cada vez que quería explicarlo enmudecía.
Volvió a trasladarse en el tiempo, volvió a pensar en esos otros tiempos cuando descubría por primera vez a las mujeres, cuando descubría la música que lo haría enamorarse, cuando pensaba que el mundo era mucho más interesante que el que le tocó vivir. Mundo, Mondo di Cromo pensó, como el disco de Spinetta. Será que la canción llegó hasta el sol
Si el camino surge de la nada,
será que mi canción llego hasta el sol
Si algo te sacude sin sentido
será que la canción llego hasta el sol

La tristeza se va como una luz
todo es armonía a mi alrededor
y esta bien



el principo de algo (parte X)

el taxi recorrió la zona más oscura de la ciudad, pero de noche todo parecía oscuro, la había dejado a ella en su departamento, pero ella también había salido de su departamento, en otro taxi ¿otro rumbo? ¿o el mismo? las coincidencias y otra vez las líneas parelelas que se juntan en el infinito,
¿dónde es el infinito? el infinito es una mujer se respondió él ¿qué quiero decir con esto? es una buena frase, se convenció con que podría ser una frase ingeniosa, pero después lo meditó bien y se dió cuenta que no era tan ingeniosa, pero de todas maneras le gustó: el infinito es una mujer repitió de nuevo ¿y ella?
ella también pensó en él pero de una manera distinta, nadie piensa en el otro de la misma manera, pero ella se encontró pensando en él más de lo que hubiera creído que pensaría ¿pensando en él o sintiéndolo a él? su olor permanecía en su cuerpo,
el olor de ella estaba impregnado en las manos de él y él se llevó las manos a su nariz y las dejó allí por un buen rato, esa noche se sentía un adolescente o se sentía un hombre volviendo sobre su adolescencia, por eso quizás busco en su reproductor digital Handyman de James Taylor: pop suave, lento y elegante de los 70.
ella miró al taxista y le pidió que cambie de radio, el hombre le hizo caso de mala gana y de fm hit o algo asi pasó a otra radio con el buscador automático y se detuvo con la voz de Fito Páez: La despedida. A ella le gusta Páez.
Tu me pierdes a mí yo te doy por perdida
Es la hora de huir, la despedida,
La despedida ...
Tengo que correr, tienes que correr a toda velocidad
A toda velocidad ...

Ella no quiere huir, ella no se quiere despedir, sólo le gusta la canción. Pero ella también se siente asediada por un fantasma o por la presencia de la ausencia.¿Entonces? "que esta noche no se termine, que esta noche sea eterna"


jueves, 27 de agosto de 2009

el principio de algo (IX)


se miraron un largo rato, una pequeña sonrisa se dibujaba en los labios de cada uno.
hace muchos años el hombre escribió una artículo en un diario, que se publicó en la contratapa, ese artículo lo tituló Big Yellow Taxi, en referencia a la canción de Joni Mitchell, pero hoy no se acuerda de lo que decía ese artículo.
la mirada de los dos se sostuvo por un largo rato, pero él ya no sabía si era él o un recuerdo de sí mismo, como la nota del diario. ¿Y ella?
¿cuánto tiempo se puede permanecer dentro de un departamento?
¿cuánto tiempo se puede permanecer dentro de un departamento pequeño?
él acaba de recordar que en tres ocasiones de su vida, habitó pequeños departamentos, momentos en que vivió solo, momentos de transiciones.
¿y qué momento era este? momento de pausa.
¿cuánto tiempo duran esas miradas dentro de un departamento? ¿cuánto tiempo tarda el departamento en volar por los aires?
Imaginó la explosión, el fuego saliendo por las ventanas, pero los cuerpos estaban intactos. Estaba en llamas cuando me acosté recordó él y después lo recordó ella, estaban en llamas cuando se despertaron, pero sus cuerpos eran ajenos al fuego como si tuvieran puestos el traje anti flama de Nikki Lauda. Pero ¿Nikki Lauda no se quemó acaso? la cara, se quemó la cara. Pero ellos no, dijimos que ellos eran impermeables al fuego, no, no se es impermeable al fuego, se es impermeable al agua, como a la lluvia que seguía golpeando las ventanas. La noche parecía no terminar más. Noche eterna o la eternidad en una noche. Big Yellow Taxi pero ahora por Counting Crows, mantiene la onda pop acompañados por Vanesa Carlton, pero hay una rareza y es escucharlo a Dylan haciendo este cover, que él en su afan por investigar a fondo cada canción que le gustaba llegó a la versión del viejo Bob.
Sonó el teléfono, ella miró el número, después volvió a sonar el teléfono y él miró el número.