domingo, 27 de mayo de 2007

la cámara subjetiva en Stanley

Respondo a una pregunta hecha en el blog y de paso explico los motivos del por qué de la utilización de una cámara subjetiva en Stanley.
Por un lado está claro que la cámara subjetiva reemplaza a uno de los personajes en los diálogos que se dan entre personajes que interpreta el mismo Norman Briski. Esto es algo que resuelve el hecho de poner delante de cámara a dos Briskis, efecto que me reservo para el final, en la ejecución, donde en un momento aparecen 3 Briskis diferentes. Pero más allá de una resolución de producción y de puesta en escena práctica y elemental, el recurso de la cámara subjetiva también está ligado al mundo que el personaje de Pedro (el condenado a muerte) va armando en su cabeza a partir de la espiral de locura en la que entra. El tipo está solo, lo han abandonado, tiene pocas posibilidades de conservar su trabajo. Está acorralado y esto lo transforma tanto a él como a su entorno, por lo tanto el emplazamiento de la cámara acompaña sus estados de ánimo. No sé que hubiera pasado si cada uno de los personajes que interpreta Norman los hubiera hecho un actor diferente, seguramente nada de esto que acabo de escribir tendría sentido.

jueves, 24 de mayo de 2007

STANLEY Y LOS COMENTARIOS

El martes fue STANLEY. Y a las horas ya recibía los primeros comentarios en mi casilla de mail y aquí en el blog. En casi dos horas hemos tenido seguramente más espectadores que la suma de todas mis películas juntas y ya está. Stanley pasó y puede volver a darse en algún momento, pero ya fue y la instantaneidad de la tele nos permitió que miles lo vean, lo devoren y que al mismo tiempo desaparezca. En cambio las películas quedan más tiempo en cartel, las ve muchas menos gente, pero permanecen y se las recuerda más. ¿Será por eso en que nos empeñamos en hacer más cine que tv? ¿No será hora de volcarnos un poco más a la televisión y ganar ahí el público que perdemos en el cine?

EL ESPACIO DE LOS AMIGOS CORDOBESES

Proyección de LA PELI en Córdoba. Espacio INCAA. Una sala que muchos complejos envidiarían, una sala del Estado para exhibir películas nacionales, con una calidad de proyección y sonido de primer nivel.
Mucha gente por ser un miércoles por la noche con la temperatura cerca de los 0 grados. La cartelera anuncia en las próximas semanas más películas argentinas. Viajo con Carlos Resta y Raúl Calandra y el tiempo nos queda corto para hablar con los espectadores que acaban de ver la película y con los alumnos o graduados de cine cordobeses con los que alcanzamos a comer algo antes de subir a las apuradas al ómnibus que nos lleva de regreso a Rosario. Quizás la palabra Espacio se la más adecuada, Espacio INCAA, pero fundamentalmente un espacio en donde por unas horas sentimos que el cine que hicimos o el que intentamos hacer nosotros y tantos otros en este país tiene un lugar donde es recibido con afecto, curiosidad y ganas. Seguir sembrando estos ESPACIOS es una tarea que el Estado debe darse de manera seria.

lunes, 21 de mayo de 2007

STANLEY Y LO QUE VENDRA

Mañana u hoy, Stanley por canal 7, un telefilm que se parece poco a lo que hice antes, pero calculo que debe haber puntos de conexión. En un mes dos estrenos y bastante diferentes. En este blog se han manifestado casi la totalidad de visiones que se pudieran tener acerca de LA PELI, espero que lo mismo suceda con STANLEY. Escuchar las voces en la coincidencia o divergencia hacen crecer al que produce y pueden hacer pensar y reflexionar al espectador, esa entelequia de la que todos hablamos pero que en definitiva tan poco conocemos. Prometo nuevas entradas acerca y sobre Stanley, algo que haya quedado de LA PELI y lo que vendrá.También pienso escribir sobre lo que otros escriben... cuando tenga ganas y esté aburrido.
Por lo pronto prendan canal 7 el martes 22 a las 22.

viernes, 18 de mayo de 2007

SE ESTRENA STANLEY


SE ESTRENA STANLEY
DE GUSTAVO POSTIGLIONE Y NORMAN BRISKI
El martes 22 de mayo a las 22hs se emitirá STANLEY segunda entrega del ciclo “200 años” producido por Canal 7 con directores de cine y teatro trabajando juntos.
STANLEY es un telefilm concebido por Gustavo Postiglione y Norman Briski, con la actuación de Briski en 4 personajes y la dirección de Postiglione.
Stanley es el relato del primer condenado a la silla eléctrica en Argentina. Es la historia de Pedro, técnico de heladeras que al quedarse sin trabajo debido al auge de los electrodomésticos importados decide tomarse venganza con el Ministro que cree que es el causante de sus males. Pero al ir en busca del funcionario a la Casa Rosada se traba en una pelea con dos granaderos a los que asesina y por lo cual es condenado a muerte.
A partir de allí Pedro reflexiona sobre su vida, su trabajo y su negro futuro acompañado de un compañero de cárcel (Eduardo Tato Pavlosky), una sicóloga (Ana María Picchio), un diputado que quiere defenderlo (Gerardo Romano) y el director de la cárcel y un verdugo (ambos interpretados por el mismo Briski).
Stanley está basado en una idea de Norman Briski y el guión es de Postiglione y Briski.
En este trabajo confluyeron técnicos rosarinos con el equipo de Canal 7 y fue rodada, entre otros lugares, en la Casa Rosada , la Cárcel de Caseros, la Cámara de Diputados de la Nación.
“200 años” se trata de una serie de telefilmes codirigidos por duplas conformadas por destacados cineastas y directores de teatro. La primera emisión fue a fines de abril, con “Mujeres Elefante”, dirigido por Adrián Caetano y José María Muscari, y protagonizado por Carolina Fal y Celeste Cid.
La intención de este proyecto es que ambos realizadores pongan a su disposición los más actualizados recursos tecnológicos, con el objetivo de producir ficción televisiva de alta calidad. Durante este año ya están confirmados las siguientes parejas de directores: Albertina Carri y Cristina Banegas, Rodrigo Moreno y Vivi Tellas, Javier Diment y Luis Ziembrowski,, Javier Olivera y Rafael Spregelburd, José Glusman y Ricardo Bartís, Sandra Gugliotta y Javier Daulte, Diego Lublinsky y Rubén Szuchmacher, Martín Rejtman y Federico León., Paula de Luque y Ana Alvarado, entre otros.
FICHA TECNICA DE STANLEY
Dirección: Gustavo Postiglione
Basada en una historia de: Norman Briski
Guión: Gustavo Postiglione / Norman Briski
Actores: Norman Briski como Pedro, el cliente, el verdugo y el director de la cárcel.
Eduardo Tato Pavlovsky como el compañero de cárcel.
Ana María Picchio como la sicóloga
Gerardo Romano como el diputado abogado defensor
Dirección de Fotografía: Héctor Molina
Dirección de Arte: Ana Julia Manaker
Edición: Lucio A Garcia / Fabián Mariño
Producción Ejecutiva: Fernanda Taleb / Dinka Thorry

lunes, 14 de mayo de 2007

CRITICA DE LA PELI EN INGLES Y ESPAÑOL

Diario Buenos Aires Herald
La Peli- Review
Diego is a film director shooting a fictional piece of militant cinema. But he’s totally blocked and has no idea as to how to go on. It seems there’s no way out. That is until he meets Ana, a younger girl, quite beautiful, with whom he’ll live a passionate, most heated love affair. And as soon as there’s love in his life, it’s goodbye to his creative block. He set his mind back on the film, which due to the love impact has suffered a huge change – it’s anything but militant cinema stuff now. It’s the one and only project that obsesses him. Too bad he neglects Ana as he gets more and more egotistical about his film. Especially because she can’t take it much longer and soon enough, she dumps him. Now the shit has really hit the fan: Diego is way depressed, shocked by the split up, he can’t pull himself together, and quits the shooting. He needs to get Ana back. He needs to get his mind back as well. He needs to have a life again. Without Ana, life is not worth living.

Argentine filmmaker Gustavo Postiglione’s La peli is the third part in the trilogy he started with El asadito (2000), and then continued with El cumple (2002). The first thing that springs to mind is that, in aesthetic and narrative terms, La peli basically has nothing to do with neither El asadito nor El cumple.

For starters, there are many possible films in La peli: there’s the story of Diego, the megalomaniac film director; the love story between Diego and Ana; the story of Diego’s mental and emotional breakdown and his tour de force not to go nuts…plus the story of a film being shot within a film; the possible different films to be made from a single story; and the homage Postiglione pays to good old classics such as Fellini’s 8 ½ or Truffaut’s Day for Night – just to cite two examples. Not all the possible films in La Peli function smoothly. Not all of them make sense all the time. Not all of them are as compelling as they seem at first glance. Yet, there are at least two traits that make Postiglione’s third part of his trilogy not only a film worth seeing, but also an auteur film, like El asadito and El cumple, but different.

First, although far from perfect, its narrative dares to go to new places, visit unfamiliar scenarios, and is unafraid to take risks, even if, at times, that means verging on the ridicule. Granted, whether the above is a virtue is also debatable, but one thing is for sure: when a film director is so convinced of the film he or she wants to make, follows his or her personal vision - even at the expense of a more well rounded final result - and, above all, he or she ends up achieving most of the film’s premises, then something has certainly been done right. Such is the case of Postiglione. For there’s no hidden agenda here. What you see is what you get. For better or for worse, this is definitively not a tepid film. On the contrary.

Secondly, there’s its deeply unapologetically sentimental nature, even to the point of being corny, but, at the same time, it’s utterly honest and authentic – there’s no beating around the bush here. Sentimental it is, all right. Like in a melodrama – though this no melodrama – feelings, visceral sentiments are what really prevail, what make characters do what they do at the expense of what they should do or are expected to do. This is not about intellectualizing and rationalizing. Instead, it’s about feeling. And at a time in when there seems to be certain demure - even reluctance - in portraying elementary expressions of profound love (including its almost immediate loss and subsequent realization of the value of what was lost) Postiglione’s La Peli is a refreshing, vital, and passionate quest for recovering the capacity to get lost in the turmoil or romantic obsession.

That said, it’s only fair to point out that La peli suffers from some problems that could have been avoided: it’s a bit overlong; it’s excessive and even redundant when it comes to stylistic flourishes; it’s somehow arbitrary in its use of color and black and white; and, at times, it’s too self explanatory. In short: a bit self indulgent, if you will. Like its characters, it’s a film that tends to go to the extremes, which not always works quite right.

On the other hand, Postiglione’s decision to cast three different actors (Resta, Briski, and Grandinetti) for the same role, each one playing Diego according to different phases in his life, it’s not only well executed but it also shows the director firm hand when it comes to coaching his actors in order to have them deliver homogenous performances – something that extends to all the other performances, including that of TV star Natalia Oreiro, as finely tuned as you never though she could be. Let alone the convincing and most candid film debut of local film critic Diego Lerer from Clarín daily as…himself.


Pablo Suárez



La Peli – Buenos Aires Herald

La Peli, del cineasta argentino Gustavo Postiglione, es la tercera parte de una trilogía que empezó con El Asadito (2000) y continuó con El Cumple (2002). Lo primero que salta a la mente es que, en términos de estética y narración, La Peli no tiene básicamente, nada que ver con El Asadito y El Cumple.

Para empezar, hay muchos posibles films dentro de La Peli: está la historia de Diego, el realizador megalomaníaco; la historia de amor entre Diego y Ana; la historia de la crisis mental y emocional de Diego y su camino para no volverse loco... más la historia de una película que se filma dentro de una película; los posibles films que pueden hacerse de una misma historia; y el homenaje que Postiglione le rinde a clásicos como 8 ½ de Fellini o Day for Night de Truffaut - para citar dos ejemplos. No todos ellos tienen sentido todo el tiempo. No todos son tan obligatorios como aparecían a simple vista. Sin embargo, hay dos características que hacen que la tercera parte de la trilogía de Postiglione sea no sólo un film digno de verse, sino un film de autor, como El Asadito o el Cumple, pero diferente.

Primero, aunque lejos de la perfección, la narrativa se atreve a entrar en lugares nuevos, visitar escenarios no familiares, y no tiene miedo de correr riesgos, incluso si, por momentos, eso significa rozar el ridículo. Garantizado, mientras lo anteriormente dicho es una virtud, también es debatible, pero una cosa es segura: cuando un director de cine está tan convencido de la película que quiere hacer, sigue su visión personal –incluso a expensas de un resultado final mejor redondeado- y, sobre todo, termina consiguiendo la mayoría de las premisas del film, entonces hay algo que ciertamente está bien hecho.

Este es el caso de Postiglione. Porque acá no hay intenciones escondidas. Lo que ves es lo que hay. Para bien o para mal, definitivamente esta no es una película blanda. Al contrario.

Segundo, su profunda naturaleza de no-apología sentimental, incluso hasta el punto de ser cursi, pero, al mismo tiempo, es terriblemente honesta y auténtica. Es sentimental, si. Como un melodrama – aunque no es ningún melodrama – sentimientos viscerales son los que realmente prevalecen, lo que hacen a los personajes hacer lo que hacen a expensas de lo que deberían hacer, o de lo que el resto esperaría que hagan. Esto no es sobre intelectualizar o racionalizar. Es sobre sentir. Y en un momento en el que parecería haber cierto comedido –hasta repugnancia- en retratar expresiones elementales de amor profundo (incluyendo la pérdida casi inmediata y el subsiguiente reconocimiento del valor de lo perdido), La Peli de Postiglione es una búsqueda refrescante, vital y apasionada de recuperar la capacidad de perderse en la agitación de la obsesión romántica.

Con esto dicho, es justo notar que La Peli sufre de ciertos problemas que podrían haberse evitado: es un poco larga; es excesiva y a veces redundante en cuanto al estilo; un tanto arbitraria en su uso del color y el blanco y negro; y, en ocasiones, se explica demasiado a sí misma. En resumen: un poco auto indulgente si se quiere. Como sus personajes, es un film que tiende a ir hacia los extremos, lo que no siempre funciona del todo bien.

Por otro lado, la decisión de Postiglione de usar tres actores diferentes para un mismo rol, no sólo está bien ejecutada, sino que muestra la mano firme del director cuando se trata de manejar a sus actores para que provean actuaciones homogéneas –algo que se extiende a todas las otras actuaciones, incluyendo a la de la estrella de la TV Natalia Oreiro, delicadamente afinada como nunca se pensó que podría estar. Y por supuesto el convincente y sincero deber del crítico de cine local Diego Lerer del diario Clarín en el rol de... él mismo.

Pablo Suárez




domingo, 13 de mayo de 2007

AL RESCATE DE LOS 80


Algunos dijeron que LA PELI cuestionaba a gran parte del Nuevo Cine Argentino y del Viejo Cine Argentino, que había una crítica a los cineastas de hoy y a los que los nuevos vinieron a reeemplazar (léase cine de los 80). Otros dijeron que LA PELI nada tenía que ver con las nuevas olas y sí mucho de las viejas, las de los 80. Para algunos el cine argentino se divide entre los que hicieron su camino a principios de la democracia y los que lo hicieron en mitad del menemato. Como si en esa línea divisoria pudiera concentrarse lo bueno y lo malo del cine de estas pampas y digo de "estas pampas" porque es el cine producido desde la pampa húmeda el que es digno de análisis para los "expertos". Pero algo de cierto hay, llegamos a principios de los ochenta con un país asesinado, con escuelas de cine que recién se vovían a abrir y con los intelectuales más lúcidos desparecidos, muertos, en el exilio o sin poder abrir la boca por años. Reconstruir el cine y el país era la misma tarea, de hecho todavía estamos intentándolo. Hay muchas películas torpes, fallidas (un término muy en boga), con problemas técnicos, narrativos, etc., etc.. Pero es hora de decir que no todo lo que pasó por aquél entonces debe ser descartado a los ojos de hoy. El movimiento artístico y cultural que se dió a principio de los 80 no se volvió a repetir en las dos décadas siguientes. Quizás el cine estaba un poco más atrasado, pero no hay que olvidar que las mejores películas de Aristarain fueron en los 80, Agresti surge en los 80, la Bemberg hace un par de películas a tener muy en cuenta en los 80, la primera y muy buena película de Miguel Pereira es de los 80 (La Deuda Interna), Pino Solanas hace dos de las películas más emblemáticas del cine argentino y mundial en los 80 (El Exilio de Gardel y Sur), ganadoras de Venecia y Cannes. Experimentos que deberían rescatarse como La Redada(*), filmada en Salta por Rolando Pardo o Lo que vendrá de Gustavo Mosquera también son de los 80. Como la aparición de documentales como Que vivan los crotos de Ana Poliak (**) y un largo que intervenía desde la ficción en la realidad como Gerónima de Raúl Tosso. Así que dejémonos de joder con los 80, los 90 o el siglo 21, siempre hubo buenas, malas y regulares películas. La renovación que surgió a fines de los 90 significó fundamentalmente el acceso masivo de los graduados de las escuelas de cine a la producción cinematográfica y la aparición de una tecnología que puede resolver la producción de una película en términos más económicos y prácticos que en años anteriores. Esto lleva a la posibilidad de trabajar con más libertad y poner al servicio de las ideas herramientas que antes no estaban tan a la mano. Por supuesto que esta aparición masiva de cineastas dió como resultado una cantidad importante de nuevas propuestas que antes estaban acotadas a unos pocos. Pero con el tiempo todo se decanta y estamos seguramente ante las puertas de unos nuevos jóvenes viejos algunos con grandes películas por hacer y otros que seguramente se podrán dar la mano con los bodrios de todos los tiempos.

(*) (**) Tanto La Redada como Que vivan los crotos fueron estrenados sobre 1990 y 1991 pero filmados sobre fines de los 80. La Redada estuvo varios años sin poder estrenarse.

viernes, 11 de mayo de 2007

aviso STANLEY el 22 de mayo por el 7

aviso STANLEY el 22 de mayo por el 7

EL DEBATE QUE FALTA Y EL QUE SE NIEGA

Unas semanas antes de estrenar LA PELI difundí entre la prensa, colegas y gente vinculada al medio del cine una carta que está publicada en este blog y que invitaba a debatir y discutir acerca de la situación del cine argentino. Por un lado recibí muchas respuestas de apoyo y de intención de generar ese debate y por otro lado he recibido indirectamente, ya que nadie me lo dijo a mi sino que fue publicado en algunos medios, mensajes que de alguna manera me decían: "dedicate a hacer cine que la discusión es para los que tenemos capacidad de reflexionar sobre el cine, no te hagas el intelectual". La paradoja es que estos comentarios por lo general vienen de parte de los que reclaman a gritos la necesidad de debatir acerca de "qué hacer con el cine argentino" pero sin embargo pretenden quitarle estatura intelectual a un cineasta porque se aparta de su función, que -según ellos- es la de filmar y no la de pensar para qué filmo o por qué filmo. Tal vez no se dan cuenta que en la posibilidad del debate, de la discusión e intercambio de ideas y experiencia podamos salir ganando todos. ¿De qué me sirve un director encerrado sólo mirándose el ombligo? ¿o el crítico que ve reducido su mundo a su oficina de redacción o simplemente a su computadora?
Se me ocurre que al cine producido en este país le quedan pocos años de vida. A los que producen y dirigen sólo les interesa conseguir los medios para hacer su película, a los exhibidores echar a las películas argentinas de las salas y a los críticos no hay que molestarlos con películas que no estén dentro de su canon.

jueves, 10 de mayo de 2007

ROSARIO Y EL GAUMONT RESPONDEN

El público rosarino respondió a la convocatoria de LA PELI, casi dos mil quinientas personas fueron al cine en el fin de semana y pagaron su entrada para ver una película de la ciudad, no superamos al Hombre Araña, pero no es poca cosa. Por lo tanto LA PELI permanece en las mismas salas y en los mismos horarios una semana más. En Buenos Aires LA PELI también permanece en cartel una semana más cambiando algunas salas y quedándose en otras. En este sentido lo que hay que destacar es la gran concurrencia al cine Gaumont (1000 espectadores en el fin de semana). Este cine es parte de uno de los llamados ESPACIOS INCAA, pertenecientes al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, complejo cinematográfico donde solo se proyectan películas argentinas. La concurrencia a este cine por parte del público marca la tendencia de que el cine argentino y el público -más allá de la propuesta- se pueden encontrar en un espacio que les sea común y que puedan identificar como tal. Y entiendo que la apertura de este tipo de salas es una de las salidas para el cine argentino que no pretenda solamente correr tras un éxito comercial y de taquilla.