Hace un año escribía en este blog sobre los festejos de carnaval, aquí, en Rosario, a pocas cuadras de mi casa. Había llevado a mi hijo, como lo hice anoche, a presenciar una vez más esa fiesta popular y pagana que siempre tiene olor a pasado. El festejo de anoche podría denominarse un carnaval "vintage", agua de lavanda en pequeños pomitos para mojarse, papel picado, caretas y antifaces. Un carnaval para las familias y para los nostálgicos, el carnaval siempre es nostalgia. Por eso el año pasado tocaron Los Náufragos y Donald y este año fue el turno de Industria Nacional y Roque Narvaja. Y siempre como teloneros: Homero y los Alegres, que como banda local le da el toque contemporáneo a la fiesta.
El niño se quiso poner el traje de Superman para participar del concurso de disfraces y poco después quedó dormido en mis brazos. Ya era el momento de irme, pero quise saber si mi cuerpo podía resistir el peso de un chico de cuatro años dormido durante un par de horas y así poder ver en vivo a Roque Narvaja. ¿Hay algo de particular en escucharlo? ¿en qué podría modificarme ese recital compuesto por temas que en su mayoría tienen más de treinta años? El recital de Narvaja daba justo en la tecla, en esa esencia "old fashioned" que de repente adquiere ribetes de modernidad derrumbando el costado kitsch para comprobar que el pop melódico con raíces en el rock puede tener un dejo poético del que carecen los descendientes de esa corriente histórica. Ni una palabra, Santa Lucía o Yo quería ser mayor, sonaban en la radio en 1981, cuando yo estaba en la secundaria. Durante aquellos años empecé a ir a recitales, los lugares no eran los estadios sino pequeños clubes de barrio en donde los músicos tocaban para públicos reducidos. Recuerdo dos recitales de1981 en el Club Unión y Progreso: Vox Dei y unos meses después Roque Narvaja. Las diferencias entre Vox Dei y Roque Narvaja creo que saltan a la vista, pero era lo que había. Un tiempo después Serú Giran en La Comedia o el retorno fugaz de Almendra. Anoche algunos quisimos estar en ese lugar solo para corroborar lo que había quedado de ese trozo de historia perdido en el tiempo. Otros, los que se encontraban por primera vez con ese tipo, se sorprendían porque el autor de Menta y Limon era el mismo de El extraño del pelo largo, lo miraban socarronamente, como riéndose de ese hombre que estaba a medio camino entre un rocker demodé y una especie de Sergio Denis darkie. Para algunos quizás podía ser un tanto bizarro y para otros -o para mi- el ejemplo de que el artista siempre tiene que hacer lo que mejor sabe y que no debe renunciar a su esencia. Roque Narvaja se subió al escenario a cantar canciones que muchos sabemos porque era Carnaval, seguramente las canciones de Octubre, mes de cambios o de Primavera para un valle de lágrimas (algunos de los discos por los cuales se tuvo que exiliar en España durante la dictadura) no eran apropiadas para cantar entre pomos y papel picado. La noche tenía que terminar con El extraño de pelo largo y La reina de la canción, y así fue. A las tres de la mañana volví a tomarme un taxi, como hace un año, con el niño a cuestas y dormido. Y pensé. Y recordé que escuchábamos esas canciones en reuniones o fiestas, escuchábamos esas canciones cuando empezábamos a enamorarnos o creíamos que eso era amor. Y anoche el tiempo volvió hacia atrás y luego hacia adelante, y me sentí aquél púber que sabía que una canción romántica no podía cambiar el mundo pero si podía cambiar a uno o a los dos, esos dos adolescentes que se miraban buscando la excusa en esa canción. Y vuelvo a buscar hoy esa mirada y esa sensación y trato de encontrar la canción que de las marcas de este tiempo.
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jueves, 23 de febrero de 2012
miércoles, 16 de septiembre de 2009
re ver películas
Estoy mirando en mi video-dvd-teca.
Está bueno cada tanto volver a ver algunas películas, no siempre vemos lo mismo, una segunda, tercera o cuarta mirada nos abren otros caminos.
Un recomendado de esta semana:
Betty Blue de Jean Jacques Beinex
Lost Higway de David Lynch
Marnie de Alfred Hitchcock
Retorno al Pasado de Jacques Tourner
Elogio del amor de Jean Luc Godard
miércoles, 5 de agosto de 2009
DJ / recuerdos del pasado V
fines de los 70, yo tenía un par de bandejas y una consola para mezclar una con la otra, un amplificador Sansei y un par de bafles, también tenía una cassettera Ken Brown. Una sola vez me contrataron y creo que fue un fiasco, mientras tanto ponía música en las fiestas de los amigos.
Todavía guardo algunos vinilos y una rareza, un disco de Prince, uno de los primeros, lo compré en 1980 y todavía hoy no recuerdo como llegué a Prince a los 17 años hace casi 30 años atrás. El disco se llama Dirty Mind y no fue fácil escucharlo en aquél momento y menos sencillo convencerlos a mis amigos que era apto para una fiesta. Tardé casi una década en volver a encontrarme con Prince, pero ya en formato CD y con un sonido quizás más digerible que el de aquél disco.
Pero desde que he vuelto a tener un winco cada lo vuelvo a escuchar. Es un placer.
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anotaciones del pasado y del prsente,
recuerdos
jueves, 30 de julio de 2009
un poco más
"yo tuve el fin y era más
yo tuve el más y era el fin.
yo tuve el mundo a mis pies"
Eso pensó ella cuando lo vió al tipo con la toalla ensagrentada, cuando vió la sangre producto del cuchillo que le había enterradoe entre el cuello y el hombro. No había retorno, "hay lugares desde los que no se vuelve" pensó. El la dejó correr y ella corrió. Pero ella sabía que él sabía, que él sabía todo lo que iba a suceder de ahí en más. Charly García, mencionó el nombre varias veces, como si con eso pudiera exorcisar todo lo que le estaba sucediendo y repitó en su mente la canción mientras corría por la calle, con la lluvia pegándole en la cara y con el frío del dolor que le invadía todo el cuerpo.
yo quise el fin y había más yo quise más, no había fin lo que yo quise encontrar, estaba atrás y no aquí. desde las sombras no ví las sombras y no ví luz no voy a llorar si nadie me acompaña no voy a dejar ni un camino sin andar. aunque sea el fin del amor, yo he visto el fin del disfraz. yo quiero el fin del dolor, pero no hay fin, siempre hay más. no existe sombra, no existe culpa,
no existe cruz. no voy a esperar las caras que yo extraño, no voy a esperar que el destino hable por mí. en medio de las lluvias del invierno, no hay tiempo ni lugar, yo se que entnderás, que amor para quien busca una respuesta, es un poquito más que hacerte bien.
martes, 28 de julio de 2009
hoy / esta noche / mientras escribo
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