viernes 20 de noviembre de 2009

el principio de algo XVII


Alcanzar el destino siempre desilusiona un poco, pienso (Rodrigo Fresán en La velocidad de las cosas)

Seguir buscando esa mujer, esa joven mujer que había transtornado su noche era el motor para mantenerse delante del teclado. Encontrarla posiblemente significaría una desilusión. Ya la había encontrado más de una vez esa misma noche y la había vuelto a perder, pero en cada encuentro su rostro era diferente, mutaba, sin embargo él sabía que se trataba de la misma persona, como en un sueño o como en una pesadilla. Pero no, ni sueño ni pesadilla, realidad corrida del eje, esa definición le cabe mejor. Ahora la tormenta sacude las ventanas, él se asoma tras del vidrio y ve volar las hojas de los árboles y en el cielo también divisa algo o alguien que parece volar junto con las hojas: es la vietnamita subida a una moto de agua que surca el atravesando los rayos. El sube a la terraza y le hace señas para que lo lleve. Se sube en la moto de agua y arranca a toda velocidad.
- ¿Dónde estabas? pregunta él.
- Buscándote ¿acaso no tenés que resolver mi asesinato?
Él no sabe que responder. Ella lo mira y le dice: "Deberías estar ayudándome en lugar de escuchar esa mierda de Barry Manilow en tu computadora".
Lo que pasa es que tengo una regresión a mi adolescencia o primera juventud le contesta.
¿Adolescencia o primera juventud?
No sé, hacia ese agujero negro que fue el momento de mi vida en que vivía en una nube.
¿Y ahora?
El analizó la pregunta. Posiblemente ahora la nube sea otra. Nube número 9 de George Harrison o Es una nube, no hay duda de Vox Dei. Mientras tanto la tormenta lo golpeaba en la cara mientras la moto de agua acuatizaba frente a la Estación Fluvial.

jueves 19 de noviembre de 2009

el principio de algo XVI

en esas carpetas estaba el libro que no quiso leer nunca, pero que siempre decía que leería, tal vez por miedo a que lo atrape, por miedo a tener que guardarse sus palabras,
- no sé, se dijo muchas veces, pero lo abrió y comenzó la lectura y después se detuvo y miró alrededor: muchos libros, muchos más de los que podrá leer en toda su vida, muchas películas, quizás a las películas las podrá ver, el tiempo de un film es distinto al de un libro, aunque para algunos no es así, pero qué importa.
Busca un tema el azar en el I tunes, Viejo Mundo de Fito, la escribió cuando tenía 20 años. Hay un sonido en esa canción que es muy típico de aquél momento, un fraseo en la manera de decir las letras, tanto él como Rubén (Goldín), unos acordes que son la marca del sonido rosarino de los 80. Una especie de poética pre-pop, oscura y densa. Un tango sin bandoneón. Otra vez la lluvia, ahora en su ventana mientras siente el aire del ventilador acariciándole la cara.

miércoles 18 de noviembre de 2009

diario de mardel 3

viernes 13 de noviembre de 2009

diario de mardel 2

el cansancio me puede ¿será que ya no puedo ver películas a determinada hora del día o de la noche? quise ver Amer, una película que recupera el estilo de los films de Darío Argento. Pero no pude, el sueño me ganó, solo ví imágenes que me impactaron. me queda como deuda.
Tampoco encontré lugar en la película de Caetano, cuando entré la sala estaba llena de gente parada, por lo que decidí no verla, total se estrena seguro en los cines.

Acá un fragmento de una película que no vi pero que puede llegar a aparecer en cualquier momento

'La cerveza le estallaba entre su manos...

martes 10 de noviembre de 2009

diariodemardel 1

casi las tres de la mañana en Mar del Plata y en el resto de Argentina, salvo san luis,
esta vez estoy en un pequeño hotel de casi media estrella, vi la película Kapanga Todoterreno hace un rato y la pasé bien 9 / 11 o madrugada del 10

CORTE A

Miércoles por la noche, retomo el diario del festival, en realidad lo comienzo o recomienzo, el sueño me gana por las noches y no sé si volveré a escribir antes de volver, veremos...
Esta vez estoy como jurado de la FEISAL, Federación de Escuelas de Imagen y Sonido de Latinoamérica, desde hace seis años siempre he tenido una buena excusa para pasar unos días en Mar del Plata en la época del Festival. He recorrido varias secciones, esta es mi segunda vez como jurado no oficial, son pocas las peliculas que tengo que ver lo que me permite mas tiempo para ver otras o más tiempo para no hacer nada.
Hace un rato vi Irene, de Alain Cavalier, película que sigue la línea de Le Filmeur, anterior película del mismo director. Cavalier trabaja sobre un cine autobigráfico tipo ensayístico, pero que va hacia lo íntimo personal y no hacia la reflexión filosófica política como suele hacer Godard.
El cine del yo, como a veces se lo denomina, va ganando espacio porque creo que plantea un abordaje desde lo formal y lo narrativo que resulta novedoso para un público desprevenido y un goce para los que esperamos estas cosas.

martes 3 de noviembre de 2009

mirando para arriba


viernes 30 de octubre de 2009

trip




viernes 23 de octubre de 2009

pequeño viaje

Ell avión volvía de Salta hacia Buenos Aires a las 20 hs, pero comenzamos a carretear en la pista cerca de las 20:30hs, hay días que soy más temeroso que otros al momento de subirme a un avión, no sé por qué pero a veces la tranquilidad me invade y me quedo dormido antes del despègue, una especie de relajación inconsciente que hace que me despierte ya sobre las nubes, y en otros momentos estoy alerta a cualquier ruido o movimiento extraño que tenga el avión. El martes por la noche no estaba ni relajado pero tampoco intranquilo, salvo un pequeño desacelere que hizo antes de tomar velocidad, no noté nada extraño, tampoco sé si ese desacelere tuvo que ver con lo que sucedió después ¿qué sucedió? no pasaron 15 minutos de estar en el aire cuando nos informaron que por una falla debíamos volver a Salta.
Luego de tres horas de espera en el aeropuerto y con la amabilidad de Austral que no se dignó a servirnos ni un café a la hora de la cena, volvimos a subir al mismo avión supuestamente arreglado.
El avión era de esos de principio de los 80 y que según un piloto que subió como pasajero detrás mío son de los que tienen que dar de baja cuando lleguen los aparatos nuevos. Lo pude comprobar era como viajar en un ómnibus doble camello, esos que ni baño tenían.
A las dos de la mañana estaba en Buenos Aires y a las 6:30 hs llegué a Rosario.
Por suerte en Salta me trataron muy bien y me volví a encontrar con viejos conocidos, como el caso de mi amigo Rolando Pardo, director de cine y un personaje muy particular. Es de esos que me he hecho amigo pero no sé cuando, lo conozco desde hace veinte años y el destino o nuestro laburo nos ha hecho encontrar en lugares tan diversos como Buenos Aires, Madrid, La Habana y ahora Salta. Y entre cada encuentro pasaron años pero son esos tipos que siempre parece que los viste ayer. Hicimos nuestro primer largo casi en la misma época y compartimos algunos amigos-colegas. Su película La Redada, es uno de los aportes más originales que hizo el cine en su lectura sobre la dictadura militar y particularmente sobre el gobierno de Bussi, con una carga de humor que por lo general siempre ha sido ajena a ese tipo de films.
En breve pasaremos en Arteón Cantando bajo la tierra, un documental que hizo Rolando sobre los músicos que tocan en el metro de Madrid.

domingo 18 de octubre de 2009

películas y viajes y retro


El lunes otra vez on the road u on the air, ya que me tomaré un avión hacia Salta. Presentación por la noche de Días de Mayo, calculo que algún encuentro con el público y periodistas el día martes y el miércoles por la mañana nuevamente el regreso para partir el viernes hacia Galvez (ahí sí "on the road") a la muestra Pizza, Birra y Cortos que abre con Días de Mayo. Mientras tanto en Italia DDM estará compitiendo en la sección oficial del Festival Latinoamericano de Trieste, pero allí viaja la película sola, los organizadores no han podido juntar la plata para mi pasaje, ese es el problema de los festivales del tercer mundo, se hagan en el mismísimo tercer mundo o en el primero. Pero ya que no puedo pasar unos días en el cálido otoño europeo podré al menos (como lo hago religiosamente desde hace seis años) ir al Festival de Mar del Plata por unos días, esta vez como jurado de la FEISAL (Federación Iberoamericana de Escuelas de Imagen y Sonido) en los primeros días de noviembre. Espero para esa fecha haber terminado mi último guión que creo que será mi próxima película, aunque nunca se sabe. La historia la estoy escribiendo desde hace unos cuantos meses y también la estoy ensayando muy secretamente con quienes la interpretarán. Nadie conocido salvo una estrella, quizás una de las únicas que quedan en el cine argentino. Pero todo esto que escribo puede ser modificado pasado mañana al encontrar que todo lo que he escrito es una terrible equivocación a la que hay que tirar a la papelera de reciclaje y entonces hay que empezar de nuevo. Siempre empiezo de nuevo, eso es lo que siento, que película tras película no es un avanzar sino es un recomenzar pero con más experiencia. Ahora se me viene a la cabeza el tema de 10 cc I'm not in love, es un tema de los 70 que me remite a los bailes de la secundaria. Ayer lo escuché en el cumpleaños de una amiga, en realidad lo puse yo, era el final de la fiesta y en una carpeta de la computadora había una serie de temas que iban directamente hacia aquella época, hacia la música pop pre-disco y por momentos contemporánea con la disco music. Si tuviera que enganchar el tema de 10 cc lo haría con "Just the way you are" de Billy Joel pero podria ser en la versión de Barry White, el tema que bailábamos "lento" en nuestra adolescencia, el tema para "apretar", ¿cuantos primeros besos de cuarentones tendrán como origen la voz de Barry White?, aunque hoy prefiero la versión original de Billy Joel, se pueden encontrar varias en youtube e inclusive una versión del mismo Billy Joel en el programa Plaza Sésamo, otro hit de mi infancia.

Just the way you are
Don't go changing, to try and please me
You never let me down before
Don't imagine you're too familiar
And I don't see you anymore
I wouldn't leave you in times of trouble
We never could have come this far
I took the good times, I'll take the bad times
I'll take you just the way you are

Don't go trying some new fashion
Don't change the color of your hair
You always have my unspoken passion
Although I might not seem to care

I don't want clever conversation
I never want to work that hard
I just want someone that I can talk to
I want you just the way you are.

I need to know that you will always be
The same old someone that I knew
What will it take 'till you believe in me
The way that I believe in you.

I said I love you, and that's forever
And this I promise from the heart
I could not love you any better
I love you just the way you are.

Hoy un amigo (John Marqui) colgó en facebook una foto en la que estamos en nuestra fiesta de graduación, algo que sucedió hace apenas 28 años. La foto permanece ahí, inalterable por la digitalización, inalterable como la voz de Billy Joel grabada hace más de treinta años y que los pibes de la foto están escuchando en esa fiesta.

viernes 9 de octubre de 2009

On the road




Dormir en un ómnibus semi cama no es una sensación placentera, dormir en ómnibus durante mucho tiempo (en cama o semi cama) tampoco es aconsejable. Mi cuerpo ya se acomoda a esos asientos, los conozco de memoria. Años y kilómetros de larga distancia. Subir con sueño, llegar casi dormido en un estado de embriaguez que dura varias horas. Estar en gira, presentar una película, dar una conferencia luego de haber tomado al menos los tres cafés bien cargados y necesarios para enfrentar al auditorio. El auditorio a veces es numeroso pero la mayoría de las veces es escaso. Ayer hablé de identidad y cine y puesta en escena. En realidad hablé de lo que intento hablar desde hace años, esta vez no llevé apuntes, intenté hablar desde la memoria, desde mi propio discurso por momentos inconexo. Le miraba la cara a los que estaban allí, creo que la mayoría esperaba que dijera otras cosas, no sé, quizás fue una percepción mía. A veces pienso que debo ordenar mejor mis ideas y volver a escribirlas como lo hice con el libro Cine Instantáneo, pero con más rigurosidad. No sé.
Por la tarde me tiré en la habitación del hotel y me quedé mirando un canal de videoclips (¿Much Music? ¿existe todavia Much Music?). Pasaban los número uno de diversos años. Pero me llamó la atención uno de David Bowie: Thursdays Child
El video es aparentemente muy sencillo: Bowie está frente al espejo de su baño, en donde se mezcla el sonido ambiente con la canción. Los planos, fijos y con muy poca variación en los encuadres nos muestran al Duque mirándose en su reflejo y observando también a quien oficia de su pareja, una mujer bella, cercana a los 40 que guarda sus lentes de contacto mientras en el l espejo se los ve a los dos pero con veinte años menos. De repente la juventud perdida se materializa y el rostro ajado (pero joven) de Bowie besa a la mujer veinte años menor como si en ese gesto pudiera recuperar los años y rejuvenecer a la pareja. Pero en el espejo vuelve a estar el hoy y el irreversible paso del tiempo. Bowie tenía 52 años en el momento de ese video que ya tiene una década. Desde la cama lo miraba y me acordaba que en 1989, diez años antes de ese video y hace ya veinte años lo vi en el Estadio de River. En ese momento Bowie era más joven que yo (hoy) y yo (hoy) soy más viejo que aquél Bowie. Ahora entro a Youtube y busco Thursdays Child, lo vuelvo a ver y me veo reflejado en ese espejo.

jueves 8 de octubre de 2009

hacia Córdoba

viajando hacia Villa María, tema de la charla Puesta en Escena e Identidad Nacional, veremos como me sale, por la noche proyección de Días de Mayo

miércoles 30 de septiembre de 2009

MY WINNIPEG ESTRENO EN ROSARIO

MY WINNIPEG, de Guy Maddin, desde el jueves 1 de octubre en la sala ARTEON que recupera el cine arte para la ciudad de Rosario.

jueves 24 de septiembre de 2009

el principo de algo (parte XIV)

Él se sirvió café y después le echó Johnny Walker, miró la pantalla y pensó en la herida y en la sangre y en el asfalto frío y mojado. ¿Debo salvarlo? ¿debo salvarme?
Ella seguía corriendo hacia ningún lugar o quizás hacia él. Pasa al lado de un teléfono público, de los pocos que quedaban en la ciudad aunque ella nunca había reparado en que en esa esquina había un teléfono público, quizás por eso se paró frente al aparato y de repente lo escuchó sonar y atendió. Se llevó el tubo a la oreja y escuchó "estás a tiempo de salvarlo, estamos media hora atrasadas, yo sigo viva y él debe seguir vivo, salvalo". Al decir esto cortó, era la voz de la vietnamita, sin dudas. Ella no sabía para dónde ir entonces lo llamó por teléfono. Él atendió.
¿Cómo estás?
Bien
Te van a pegar un tiro
¿Cómo lo sabés?
No lo sé, nadie me lo dijo, pero te lo tengo que avisar a vos, no quieren que te mueras, no quiero que te mueras.
Yo tampoco quiero morirme
El tiro será en una esquina en donde hay un edificio de tres pisos, la ventana del segundo está semi abierta y desde allí un francotirador te ... (él interrumpe)
Veo la ventana
Agachate!!!
El se agacha y el disparo pasa rozando su hombro izquierdo. Él corre hacia el edificio y patea la puerta, al traspasarla se da cuenta que está haciendo una estupidez, ni siquiera está armado. Volvió sobre sus pasos y miró de nuevo hacia la ventana, ya se había cerrado. Se dió cuenta que desde el teléfono la voz de ella seguía gritando.
Está todo bien dijo y colgó. Se sintió un duro de un film noir.
Entonces él se puso los auriculares y escuchó un tema de Nacho Vegas, una especie de rockandrollito español con el que se podía imaginar manejando por una carretera en un auto lleno de de drogas, alcohol y una mujer hermosa que lo obligaba a parar en el primer motel. Ahí va la letra.

Perdimos el control (Nacho Vegas)

Me agarró con fuerza de la mano. Yo sonreí e ingerí otro rohipnol. Éramos sólo dos perros abandonados; perdimos el control. Caminamos deprisa y sin rumbo. Aquel día el sol abrasaba. Cruzamos corriendo las Siete Autopistas; perdimos el control. Conocimos a una tal Amparo. Dijo: "No hay más que dolor y alivio, dolor y alivio, dolor y..." Nos guió hasta aquel cementerio de gatos en el que perdimos el control. Y quisimos salir de allí. La miré; ella balbuceó. Ocurrió algo confuso y después la perdí; habíamos perdido el control.

Y nos creímos ángeles,
y hasta ella quiso volar.
Y lo hizo tras dejarme
aquel mensaje aún por contestar:
"¿Dónde estás, corazón? ¿Te has cansado de mí? Yo estoy en el balcón y ¿sabes?, voy a saltar."
Se rió –“¡JA JA JA!”- y después se cortó.

No hice más que vagar por un tiempo. Traté de limitarme al alcohol. Intenté no sumirme en la locura o perdería el control. Conocí a una mujer en Conill. Disfrutamos del mar y del sol. Un mal día le dije: "Esto te gustará, pero perderemos el control."

Un mensaje de texto lo volvió al mundo real "te salvaste, pero la noche es larga", eso de alguna manera lo tranquilizó, la noche seguía siendo larga y todavía podía encontrarse con ella nuevamente, pero después de salvar a la vietnamita. Aunque a esta altura la oriental le importaba muy poco ¿quién lo querría matar? y ¿por qué?
Ella estaba aturdida, seguía en la calle sin saber por qué, seguía buscando a ese tipo que la acababa de colgar el teléfono luego que ella le salvara la vida.
Ingrato lugar el de las mujeres heroicas pensó aunque tampoco sabía si ella era una mujer heroica, todo en este relato se torna dudoso y confuso.
Ella fue a buscarlo y lo encontró.
Él estaba en un bar con un vaso de whisky en la mano, a su lado había una chica, ella se interpuso entre los dos, lo tomó de la mano y se lo llevó hacia afuera, paró el primer taxi y lo subió a empujones. El estaba un poco borracho pero dejó que la chica tomara las decisiones. Se durmió en el taxi y soñó. Soñó que esa ciudad ya no era Rosario, que estaba en un taxi en la noche de otro país ¿Marruecos? ¿La Habana? ¿París?
No, era Rosario y de nuevo en ese pequeño departamento, ese cubículo que había estallado en llamas, ese dos ambientes con balcón a la calle, ¿qué piso era? ¿el de la canción de Sui Generis? ¿el de Mariel y el Capitán? o ¿el de la canción de Ceratti?
no importaban las canciones, todavía retumbaba en sus oídos la voz de Nacho Vegas
¿Cómo se hace para amar lo que quise despreciar ya una y mil veces?
Seré muy breve: te he perdido y esto duele.
No me perdiste ¡idiota! le dijo ella tratando de sacarlo de su borrachera, no se puede perder lo inevitable.
Otra vez la frase que lo transportó a otro momento no muy lejano, pero era como si en esa noche hubieran transcurrido meses y meses, como si en una noche se hubiera podido escapar y cruzar las fronteras de lo inevitable y ahí se dió cuenta qué era lo que le resultaba tan familiar. Entonces volvió su vista sobre la pantalla, con los ojos cansados, con los ojos irritados, clickeó y apareció la carpeta que decía: Proyectos inconclusos, volvió a clickear y se abrieron una serie de documentos. Los ordenó alfabéticamente, los recorrió con la mirada hasta que descubrió LAS FRONTERAS DE LO INEVITABLE. Lo tomó entre sus manos y lo abrió.

miércoles 23 de septiembre de 2009

el principo de algo (parte XIII)


Él nunca se enteró de donde vino la bala, aunque tiempo después quedó claro quién había disparado, lo último que escuchó antes de sentir que se le quemaba la piel fue "en el extremo de la calle la florista se emborracha con Leguí". Cayó al piso, sobre el pavimento mojado (recordemos que había llovido), tenia el brazo izquierdo inmovilizado, el disparo entro por encima del hombro, comenzó a sentir el calor de la sangre que poco a poco iba yéndose de su cuerpo y entibiaba su espalda. No hay nadie alli. "En el extremo de la calle" ¿estaré ahí? pensó. ¿Cuál es el extremo de la calle? ¿la parte más lejana? pero ¿lejana en relación a qué o a quién?
Ella volvió a escuchar "clack" pero el cassette seguía corriendo, el clack era el ruido de un arma, lo reconoció porque sonó igual al de una película que había visto horas antes. Entonces ella corrió, pero ¿por qué?
Desde el piso se ve el cielo nocturno desde una perspectiva que le resultaba muy novedosa y atractiva. Me gusta este lugar, me quedaría a vivir aquí, esto es muy placentero. Todo esto lo pensó después de haberse inyectado morfina ¿cómo había llegado la morfina a sus manos? ¿desde cuándo sabía aplicar una inyección?
El se sentía relajado y le había dejado de preocupar que su cuerpo estuviera perdiendo el total de su sangre. Ella corría sin dirección, corría por la ciudad solo por su intuición.


lunes 21 de septiembre de 2009

diario de viaje / Resistencia

El avión se movió demasiado, casi no pude terminar el desayuno porque debía hacer extraños movimientos para que el café no se me caiga encima. Hacía cerca de 10 años o más que no viajaba al Chaco. Recuerdo que la última vez di una charla junto a Adrián Caetano, Jorge Coscia (antes de su etapa en el INCAA) y José Luis Castiñeira de Dios. En aquél momento yo tenía filmado un par de películas y creo que fue por Camino a Santa Fe que me llegó aquella invitación. En realidad no me acuerdo nada de aquél viaje, salvo que a la noche nos quedamos con Caetano tomando cerveza en la casa de uno de los pibes que estaba en la organización. El jueves bajé del avión rogando para que la alerta meteorológica no siga amenazando mi regreso a Rosario.
De entrada tuve varias entrevistas y luego a comer una rica milanesa a la suiza.
El cansancio me había golpeado bien fuerte, dormí unos minutos en el hotel y partí a una de las experiencias más gratificantes que tuve en los últimos tiempos en relación a proyectar mis películas. Pasamos El Asadito en una cárcel junto a una veintena de presos. Entrar en una cárcel ya de por sí me crea una sensación muy particular, una sensación cargada de imágenes cinematográficas que poco tienen que ver con la realidad. La mayoría eran pibes de veintipico, más un par de veteranos. Disfrutaron la película y me hicieron una devolución muy buena y algunas críticas que daban cuenta que esta gente está acostumbrada a sentarse a ver películas, que seguramente será una de las pocas actividades gratificantes que se tienen allí adentro.
Después nos sacamos una foto y el apretón de manos fue verdadero.
Ya era hora de llegar al hotel y dormir un rato. Por la noche la proyección de DIAS DE MAYO comenzó a las 22:30 hs con una breve introducción de mi parte y de los organizadores. Ya no soporto ver la película, ya no soporto ver ninguna película mía, así que me fui a comer una rica pizza de fugazza con muzzarella frente al complejo Guido Miranda -donde se proyectaba DDM.
Sobre el final nuevamente a charlar con la gente y pasada la una de la mañana al hotel nuevamente, un poco de internet y a la cama.
El día seguía cubierto con amenza de lluvia, pero el vuelo fue fantástico, ni una turbulencia, dormí todo el viaje. Dentro de unas semanas a Córdoba y luego a Salta y luego a Gálvez en la mini gira nacional.