martes, 2 de agosto de 2011

LA CONFUSION

El problema de este país me parece que es la confusión. Hoy algunos parecen sorprendidos porque Macri tenga el 60 % o más de aceptación de la gente de Buenos Aires, de la misma manera que nos asustamos de Miguel Del Sel y su avalancha de votos en Santa Fe. Hace pocas horas el porcentaje de Macri en el ballotage lo colocó como el referente de la derecha opositora y si hubiera habido segunda vuelta en Santa Fe no es de extrañar que Midachi hubiera sido gobierno. En medio de todo esto aparecen los discursos y los lamentos, los ataques y la ironía. Todos esgrimen su verdad y es cierto que la verdad de cada uno es verdadera porque es el escudo que necesitamos para seguir pensando que lo que pensamos es lo que vale. Cuando Fito Paéz acusa a los porteños en su nota no dice nada que muchos no hayamos dicho en repetidas ocasiones y a lo largo de todos estos años, el problema es que lo dice un personaje popular del que han comprado sus discos gran parte de ese electorado porteño que Fito denosta. Y está bien, Paéz tuvo una actitud rockera, acorde con su condición de artista. Pero el problema es que Fito es rosarino entonces el ataque hacia él es mayor que si hubiera sido Federico Luppi el que hablara ¿por qué? Porque Luppi encarna la "porteñidad" como pocos. Y aquí caemos en la primera confusión, que en realidad es una doble confusión:
1 - ¿Por qué un artista popular no puede expresar su sentimiento aunque ese sentimiento esté cargado de bronca o asco?
2 - ¿Por qué los que no son oriundos de la Capital no pueden opinar sobre lo que sucede en "La capital de todos los argentinos"?
Los artistas populares hablan y cuando hablan por lo general expresan el sentir de muchos y eso es algo irrefutable.
Buenos Aires no se cansa, desde su opinadores, políticos y demás yerbas  de opinar sobre el resto del país al que ellos llaman interior. Ya desde ese concepto: "interior" nos han estigmatizado a todos aquellos que no vivimos en la ciudad de BA. De alguna manera votando a Macri el porteño medio establece aún más la diferencia con el interior o las provincias. Si por él fuera Macri pondría un muro que separe la capital del conurbano bonaerense, al mejor estilo del muro que los yanquis han puesto en la frontera de México. El porteño sabe que Macri es de derecha, que es un conservador privatista y que representa los sectores más reaccionarios de la sociedad argentina. Lo sabe porque el porteño es una persona informada, mira mucha televisión, lee los diarios y escucha en su auto las noticias. Asi nos quieren hacer creer que son los porteños, gente atenta a lo que sucede y con cierto grado de cultura. Otra confusión, la  mayoría de los porteños son tan conservadores como Macri, no les importa tanto el grado de nazismo que tenga Mauricio, mientras mantenga el statu quo para que siga todo igual.
Y de repente aparece el huracán PRO en Santa Fe, una provincia que se dice socialista. Otra confusión, Santa Fe está gobernada por el Partido Socialista, que no es lo mismo que ser una provincia socialista. El socialismo santafesino es una versión mejorada de la social democracia en la que militaba Alfonsín a principios de los 80. Es un socialismo aséptico con hombres que esgrimen pulcritud y honestidad, pero que más allá de ciertas políticas de alcance social, también son conservadores. Es un socialismo domesticado que ha sabido ocupar bien la función pública pero que está lejos de realizar una transformación social. Un socialismo al que lo pueden votar por igual los sectores conservadores y "gorilas" como parte de la centro izquierda que también está cerca de Cristina. Seguimos con la confusión: ¿pueden algunas personas votar al Socialismo y a Cristina y otros al Socialismo y a Alfonsín? o en Buenos Aires ¿votar a Macri y a Cristina y otros a Macri y a Alfonsín o Duhalde? Las encuestas dicen que todas estas posibilidades están dentro de las probabilidaes y así lo aventuran. ¿Será así? y por otro lado ¿hay un votante más puro que es coherente 100% con lo que piensa y hace? Creo que en Santa Fe el 22 % que sacó Rossi hablan del único porcentaje real de una izquierda nacional no gorila, como así también los votos de Carlos Del Frade expresan  a una izquierda más tradicional. Sumados los dos dan un 25 % del electorado que soporta cambios un poco más profundos que los que propone el socialismo y que no quiere volver al pasado que representa Del Sel de la mano de Duhalde y Reutemann. Hoy la oposición está eufórica creyendo que llega el fin de una etapa, pero ¿que pasaría con un gobierno de coalición entre los sectores del PRO, Duhalde, Alfonsín y Denarvaez? Es la síntesis superadora de lo peor del alfonsinismo con el menemismo más ciertos resabios de la alianza. Es decir lo peor de estos casi treinta años de democracia. ¿La gente puede elegir eso antes que a un proyecto que ha demostrado que puede modificar y tocar algunos resortes que ningún gobierno anterior se animó siquiera a cuestionar? Espero que la confusión no sea tan grande.

1 comentario:

Charlie Welti dijo...

Hace un tiempo se me dio por escribir sobre la misma cuestión, la confusión, anclado en otro rantifuso y malaleche episodio: el asunto Schoklender.
Se vé que la confusión ataña a muchos aspectos de nuestra vida como sociedad.
Muy buena, Gustavo.