miércoles, 26 de marzo de 2008

El lindo de Alain y el feo de Charles



Hoy el canal Retro cumplió nuevamente con lo que parece ser su mejor arma de seducción: transportarnos, o al menos transportarme a un lugar lejano en el tiempo y en el espacio. Una imagen que creía instalada en mi memoria se modificó, pero siguió de alguna manera siendo la misma. Calculo que sería el año 1975 y, Buenos Aires y un cine del Barrio de Belgrano sobre Cabildo. Yo vivía en Villa Urquiza y mi amigo de la escuela tenía entradas gratis para ir todas las semanas al cine, su padre trabajaba en Argentores. El Teatro 25 de mayo, hoy remodelado y re abierto para el BAFICI era un lugar de cita permanente. Desde La noche de las narices frías, pasando por El Mago de Oz, Erase una vez un circo, alguna de James Bond y hasta La Madre María, con la ya veterana Tita Merello. El otro cine era el Aconcagua, allí vimos El gran escape, La fiesta inolvidable y nos aburrimos con Ben Hur. En esa época los cines reponía películas que ya hacía años se habían estrenado. No existían los video clubs y la única forma de volver a ver una película era en el cine o por la televisión en blanco y negro. El cine por lo tanto siempre era una buena opción ya que el programa por lo general era doble. Ahora lo llamarían Happy Hour, pagabas una entrada y veías dos pelis, y a veces tres.
Pero si el recuerdo no me falla al cine de Belgrano no fui con mi amigo, fue con mi viejo. El me llevaba al cine los fines de semana. Siempre intentábamos buscar una reposición de 007, pero cuando esto no se daba, la alternativa era una de acción o policial.

Adiós al amigo, con Charles Bronson y Alain Delon, la película era del 68, pero para mi eso no contaba, para mi las películas que veía en el cine se habían filmado poco tiempo atrás. Quería convencerme de eso, no sé por qué, pero era así. Aquella película me quedó en la memoria como mi primer policial francés y una especie de exaltación de ciertos códigos relacionados con la lealtad. Cuando me acordaba de esa película venía a mi mente la imagen final en donde se lo llevan preso a uno de los dos mientras el otro lo mira. Hoy haciendo zapping me encontré con la película en la señal Retro, me di cuenta al instante que se trataba de Adiós al amigo. La copia es perfecta, evidentemente hicieron una masterización digital de esas que se ven mejor que en el cine. Pero cuando llegó el final y me preparé para volver a ver después de más de 30 años esa imagen de los dos hombres rudos, algo se alteró. La imagen que por años tuve en mi mente no existe en la película, aunque narrativa y conceptualmente hablara de lo mismo que yo creía recordar. La vuelven a dar el 30 de marzo e intentaré verla desde el principio para saber hasta donde nos engaña la memoria o hasta donde queremos mentirnos aunque sea un poquito

2 comentarios:

Ariel Luque dijo...

Interesante comentario. ¿Que tanto nos engaña la memoria? ¿Que recuerdos inventamos o exacerbamos y cuales son verdaderos? Suele pasarme seguido con distintas películas. Creí ver algo impactante y poderoso en ella, pero luego cuando la vuelvo a ver un tiempo mas tarde, resulta ser algo muy distinto. Seguramente se debe a la capacidad de invención que tiene nuestra mente, tendemos a exagerar las cosas con el paso de los años. O sino el hecho de ver cosas mas fuertes, nos acostumbramos a ellas, dejando lo anterior en un plano de menor peso. Es una sensación bastante desilusionante. No sé...solamente agoto mis palabras.

gustavo postiglione dijo...

A veces está bueno quedarse con el recuerdo de una película y no volver a verla y que sigamos imaginando y recordando lo que más nos guste, aunque esto no haya sucedido nunca. Las películas trabajan con nuestra subjetividad y nos permiten crear nuevas películas que solo están en nuestra cabeza.