viernes, 13 de febrero de 2009

BERLIN / MADRID

Miércoles
Ultimo día de festival para mi. Comprar algunos regalos e intentar ver algo que no pude ver. Anita (Taleb) que me ha criticado mis últimos comentarios en este blog, me recomendó algunas cosas del Museo del Cine de Berlín. Pero cuando llegué la señora muy estricta que estaba en la puerta no me permitió pasar. La puntualidad alemana es rigurosa. Me quedaba conocer la sala del Berlinale Palast, el lugar donde se hacen las premieres de la películas en competencia o que están en la sección oficial. También es donde se inaugura y cierra el Festival. Conseguí una entrada para las 22:30 para ver Notorious, film sobre el rapero BIggie Smalls a quien asesinaron en 1997 en lo que se supone fue una guerra de los llamados gansgtas que se cobró su primera víctima con el rapero (de la costa oeste) Tupac Shankur enfrentado a Smalls (de la costa este). En realidad el tema no me interesaba demasiado pero una buena película puede hacernos interesantes la cosa más anodina que exista sobre la tierra. No es el caso de Notorious, un film chato, previsble, con todos los lugares comunes del biopic melodramático. Creo que no funciona ni como telefilm. A veces no se entiende que hacen ciertas películas en festivales tan importantes y prestigiosos. Por momentos pienso que la programación de esos festivales está cada vez más condicionada por el mercado y las productoras que por un criterio artístico. O mejor dicho: está condicionada por el criterio artístico de quienes diseñan ese mercado, en donde muchas veces participan grandes películas, pero que son afines a esos intereses.
Mi último paseo en Berlin fue en un ómnibus que me llevó de la Potsdamer Platz hasta la estación del Zoo, a unas dos cuadras de mi hotel. Comí un kebab y a esperar el taxi al aeropuerto. El avión sale con un poco de demora por una huelga de bomberos pero antes del mediodía estoy en Madrid en la casa de los amigos Matías y Nati, excelentes anfitriones. Ellos viven a la vuelta de Plaza Mayor, una zona que conozco bastante bien. Aprovecho a caminar y me doy cuenta que todo el mundo habla en español, y si bien esto parece una estupidez, para mi no lo es. Mi oído estaba acostumbrado a escuchar durante todo el día un idioma que era incomprensible. Madrid es una especie de respiro, punto de descanso antes de volver a la Argentina. Madrid siempre me resultó una ciudad muy amigable, quizás la más amigable de Europa. Recorrer los bares empezando por el Museo del Jamón es mi primera tarea.

1 comentario:

Fer Fadilah dijo...

Hola Gustavo! encontré tu blog en rosario3. Me gustó mucho!
Soy rosarina...de viaje por el mundo. Te invito a que pases por mi blog para que conozcas dónde estoy y qué hago.. Un gran abrazo desde los países árabes..
Fernanda

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