martes, 18 de noviembre de 2008

El catalán chistoso

El paso de un director de cine por un festival tiene algo de positivo que a su vez es negativo. Luego de hacer un recorrido por parte de las películas que se proyectan en una muestra internacional nos da la imprensión que muchas de esas películas que ganaron las competencias internacionale más importantes, las podría hacer uno mismo. Pero no siempre es así. No es tan sencillo aunque a simple vista pareciera que sí. Pongo como ejemplo la película de Albert Serra, El cant del ocels (o algo así). Un film al que llamaría primitivo en cuanto a su puesta en escena y relato. La historia de esta película cuenta el derrotero de unos Reyes Magos un tanto patéticos en camino a saludar al niño Jesús. La caminata es larga e interminable. María y José se encuentran muy aburridos en su casa en medio de un paisaje árido y seco. Llegan los reyes en una escena en donde lo bizarro está a un paso, pero Serra frena a tiempo a pesar que amenaza con esto a lo largo de todo el metraje. A la hora y media se sucede un diálogo entre los reyes que es digno de la mejor comedia costumbrista, minutos después termina. Mientras miro la película intento imaginarme el rodaje y lo que estaba pensando el director mientras rodaba cada toma. Al salir del cine me doy cuenta que Albert Serra es un gran comediante que se está riendo de todos nosotros pero en mayor medida de los críticos que lo han puesto en la cima del cine contemporáneo. Un aplauso para Serra.

2 comentarios:

Ariel Luque dijo...

Opino igual Gustavo, un colega de Cinevivo comentó que Serra se soprendió al ver tanta gente en la sala (50 personas) porque en su anterior proyección solamente se habían quedado solo cinco personas. Definitivamente Serra juega con el espectador y experimenta con él, su fin es saber cuanto de tedio y cuanta densidad soporta el humano. Reconozco que cuando vi Honor de caballería me costo mucho terminar de verla, lo que más me incentivo fue la parte visual del film. Es una cine que vale la pena experimentar, pero no se si para recibir los elogios que recibe. Un abrazo grande!

Ariel.

Romina Iacono dijo...

Hola Gustavo, la verdad como había visto Honor de Caballería fui a someterme a su nuevo experimento. Sé que él se ríe del espectador que se queda y del que se va. En esta peli de Serra, me dedique a observar al público, como comienzan a moverse...a toser...a pensar en cualquier otra cosa menos en la historia. Más que la mente del director..pensaba...en las latas de filmico...y en que piensan los jurados cuando eligen las películas?. Me parece que el laburo de los cineastas no es burlarse de quien ve las películas...es una opinión.Quizás se refleje en que no recibe aplausos al final de sus proyecciones, puede ser que algunos no entendamos su "estilo"...